Cristo en la Sala Plena de la Corte Constitucional "tiene un valor histórico"

La presidenta del alto tribunal señaló que la decisión de dejar un crucifijo en la sala no está vinculada a ninguna religión en particular.

La presidenta de la Corte Constitucional, María Victoria Calle aseguró que el Cristo que se encuentra en las sala donde se adelantan las discusiones de la Sala Plena se encuentra en ese mismo lugar desde hace 17 años, hecho por el cual tiene un “valor histórico” que no se puede desconocer. (Ver Corte Constitucional negó petición para retirar Cristo en la Sala Plena)

Esto al hacer mención a la decisión de mantener el crucifijo en la Sala tras estudiar un derecho de petición presentado por un mismo trabajador de la Corte Constitucional que manifestó que se estaban vulnerando los derechos a la libertad de expresión y de culto que establece la Constitución Política.  

En diálogo con la WRadio, la magistrada aseguró que desde la primera sesión de la Corte Constitucional en julio de 1998 en la nueva sede del Palacio de Justicia, ubicada en el centro de Bogotá, el Cristo ya se encontraba ahí. “Este es un recinto privado, no público. En ese sentido el Cristo tiene un valor histórico y cultural”.

“El Cristo que se encuentra allí no significa que esta institución esté vinculada a una religión en particular, lo que significa es que alguno de los magistrados que la integran o la integraron otrora profesan esa fe”, aclaró Calle al señalar que en junio de 1999 la Corte decidió adquirir un nuevo Cristo dado que al iniciarse el traslado se quiso trasladar una figura religiosa que se había roto.

“Tiene un valor histórico para nosotros porque allí ha estado presente desde la primera sesión y además cultural porque se le encargó a uno de los mejores artesanos de La Candelaria, representa alguna posibilidad de referencia, de fuerza y de fe de los magistrados y no vemos por qué deba retirarse”, indicó.

Calle agregó que si en un futuro llegan magistrados que profesen otra fe o representen a los indígenas “podrían adicionarse los símbolos que crean que hacen parte de su culto”. Para la presidenta de la Corte en ningún momento se ha enviado un mensaje para relacionar al alto tribunal con una religión específica.

“Otro magistrado que profese una fe distinta y si encuentra fuerza en un símbolo le puede proponer a la Sala Plena que decida si se instala al considerar que debe estar allí. ¿Por qué no podrían adicionarse símbolos que formen parte de cultos que tengan otros magistrados que tengan asiento en la Sala Plena, esa discusión se podría dar”, explicó.