Día cero para el matrimonio igualitario

Carlos Ardila y Gonzalo Ruiz aún no saben qué tipo de contrato firmarían en el Juzgado 67 Civil de Bogotá. Sólo aceptarán uno que cambie su estado civil de solteros a casados.

Gonzalo Ruiz y Carlos Ardila buscan formalizar su unión de 20 años. / David Campuzano
Gonzalo Ruiz y Carlos Ardila buscan formalizar su unión de 20 años. / David Campuzano

“Hoy Colombia conocerá si las parejas del mismo sexo se pueden casar. Nosotros únicamente esperamos el matrimonio igualitario; si hay otro tipo de contrato no lo firmaríamos”, manifestó Carlos Ardila, quien junto con su pareja, Gonzalo Ruiz, espera que la jueza 67 civil municipal de Bogotá, Carmen Lucía Rodríguez, formalice su unión, que ya lleva 20 años. La historia de estos hombres que han construido juntos su vida marcaría un precedente en el debate que se ha dado en el país sobre el matrimonio igualitario.

Muchos han sido sus contradictores: Iglesia, congresistas, pero especialmente el procurador Alejandro Ordóñez, quien desde la entidad que dirige ha alzado las banderas en contra de los reclamos que históricamente ha hecho la comunidad LGBTI. Ayer, en horas de la tarde, otra funcionaria del ente de control, Ilva Myriam Hoyos, procuradora para la familia, manifestó la inconformidad que existía en el organismo por el posible matrimonio entre Ardila y Ruiz, por lo que presentó un petición de nulidad de la audiencia y que la propia jueza revocara su decisión de aprobar un posible matrimonio.
Para Ardila y Ruiz todavía no es claro el panorama. Su miedo es que no saben en realidad qué tipo de contrato firmarían: si es la formalización de una unión solemne —como la que se hace en las notarías— o un matrimonio común y corriente, como el que ellos buscan, ya que “nosotros queremos que nuestro estado civil cambie de solteros a casados, cosa que no hacen las notarías. Si este juzgado no nos presenta un contrato de matrimonio, seguiremos buscando en alguno que sí lo haga”, puntualizó Ardila.

El pasado 21 de junio la pareja hizo la solicitud formal ante el Juzgado 67 y un mes después recibió la alentadora noticia que habían esperado desde 2011, cuando la Corte Constitucional dio dos años para legislar el matrimonio entre parejas del mismo sexo. Como eso no ocurrió, porque el proyecto de ley se hundió en el Senado al tener 51 votos en contra y 17 a favor, los juzgados y notarías tendrían el deber de casar a las parejas de la comunidad LGBTI. Igualmente, la Corte le recordó al procurador Ordóñez que tiene que acatar el fallo del matrimonio gay. El Consejo de Estado resolvió hace dos días que personas del mismo sexo tienen el derecho a conformar una familia.

Aunque existen presiones desde diferentes sectores sociales, confían en que su matrimonio se va a dar. Ardila dice que hay más optimismo que pesimismo, pero que cualquier cosa puede pasar ya que la decisión la tomará la jueza. Toda la expectativa se centra en si serán la primera pareja del mismo sexo en Colombia en casarse o, por el contrario, el suyo será otro intento fallido. Dicen que no han preparado su boda porque todo ha sido muy rápido y aún hay mucha incertidumbre. La pinta será casual: saco y corbata. Los testigos —o padrinos— serán un miembro de la fundación Colombia Diversa y su amigo más cercano. Las familias de ambos, dicen ellos, los apoyan.

Hoy, a las 10:00 a.m., en el Juzgado 67, ubicado en el centro de la capital, se sabrá si el anhelo de miles de personas de la comunidad LGBTI se vuelve realidad: tener los mismos derechos para casarse como lo hace una pareja heterosexual en Colombia.