El 12 de diciembre se definiría el futuro del "Fast Track"

En vilo quedó la decisión de la Corte Constitucional para saber si el “fast track” y las facultades extraordinarias al presidente están acordes a la Constitución. Aunque la ponencia apoya este mecanismo, las dudas sobre refrendación aplazaron el debate para el 12 de diciembre.

Lo que pase con esta demanda en la Corte define el futuro de la implementación del Acuerdo Final con las Farc. / Archivo

A la Sala Plena de la Corte Constitucional le tocó la crucial tarea de poner a andar uno de los puntos más importantes en el camino de la refrendación del Acuerdo de Paz con las Farc: el fast track y las facultades extraordinarias para el presidente Juan Manuel Santos. Desde que se aprobó el Acto Legislativo en el Congreso, en el que se planteó la idea de adoptar un procedimiento especial para tramitar más ágilmente las leyes o reformas necesarias para la implementación del acuerdo, por lo menos cuatro demandas llegaron hasta el alto tribunal alegando que ese proceso sustituía la Constitución y no se podía permitir. (Lea: Magistrada de la Corte Constittucional deberá redactar nueva ponencia frente al "Fast Track")

Ha sido tarea de los magistrados de la Corte resolver las cuestiones. Pero hay una que concentró especialmente el interés de los togados: la que presentó el exmagistrado Jesús Pérez González. Según su demanda, reducir el número de debates para aprobar un acto legislativo, como lo plantea el fast track, es sustituir la Carta Política. Es tanto el interés de la Corte de solucionar rápido la cuestión, que desde el lunes pasado, cuando la magistrada María Victoria Calle presentó su proyecto de fallo, los nueve magistrados se han dedicado exclusivamente a debatir el expediente.

Es más, para este viernes se convocó a una sala extraordinaria, pues la urgencia de tener un pronunciamiento oficial para comenzar a presentar proyectos a partir del lunes próximo es de todo el interés del Ejecutivo. Eso sin tener en cuenta que la Corte tiene una licencia para viajar durante toda la próxima semana. Las expectativas de todo el país estaban puestas en que ayer se conocería la posición del alto tribunal. Sin embargo, después de una sesión de más de ocho horas, no fue posible que los magistrados llegaran a un consenso y el debate quedó aplazado para el 12 de diciembre.

La demora en resolver el problema no es intencionada. La demanda que ocupa a la Corte sólo hace referencia a dos de los cinco artículos del Acto Legislativo para la Paz, pero es justamente el quinto el que permitiría la vigencia de los demás. Para entender esta telaraña jurídica, hay que remitirse precisamente al texto aprobado por el Congreso. “El presente acto legislativo rige a partir de la refrendación popular del Acuerdo de Paz para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, dice el artículo quinto. Si la Corte no se pronuncia sobre si este punto es constitucional o no, la vigencia de los demás artículos podría quedar en vilo.

Aunque el aplazamiento de la votación deja en el limbo una semana paz la implementación de los acuerdo, hay alivio al saber que la Corte Constitucional apoya el fast track y las facultades extraordinarias del presidente para poner a andar el Acuerdo Final. La misma ponencia de Calle lo dice cuando señala que este tipo de esfuerzos tienen como objetivo lograr la paz, “fin imperioso del orden constitucional, a la vez que un modo de conservar su integridad, lo cual es a su turno lo que busca garantizarse con el principio específico de rigidez contemplado en la Carta de 1991”.

Fuentes cercanas al alto tribunal le explicaron a este diario que precisamente es el tema de la refrendación lo que más ha causado polémica dentro de la sala. Pero el debate entre los magistrados podría ser todavía más complejo. Al finalizar la sala extraordinaria de ayer, El Espectador conoció que el punto de quiebre que habría impedido conocer un pronunciamiento es que hay diferentes posturas dentro de la Corte sobre lo que se debe entender como refrendación popular.

Vale la pena recordar que según lo que se ha conocido de la ponencia de la magistrada Calle, no se haría ninguna referencia al artículo quinto en cuestión. Pero para varios magistrados es imperante la necesidad de pronunciarse al respecto para dejar en claro la vigencia de los dos primeros artículos: el que da vía libre al fast track y el que le da las facultades especiales al presidente para presentar las iniciativas necesarias para la implementación de lo pactado con las Farc.

Para juristas expertos en el tema, sería inevitable que la Corte se pronuncie sobre los dos primeros artículos sin analizar el espinoso tema de la refrendación. Además, dicen, el alto tribunal también tendría que sentar su posición frente a un debate que ha generado todo tipo de críticas: ¿la refrendación que esta semana hizo el Congreso del Acuerdo de Paz puede ser considerada como refrendación popular, igual a la de un plebiscito o referendo?

Esa sería la pregunta que frenó ayer la decisión de la Corte que muchos creían segura. Mientras que Luis Ernesto Vargas, Alejandro Linares, Jorge Iván Palacio y Alberto Rojas están de acuerdo con que no hace falta convocar a otra refrendación popular y bastaría con la palabra del Senado y la Cámara, como constituyentes derivados, hay otros magistrados que expresaron su inconformismo con esa tesis. Para estos últimos, la refrendación popular tiene que ver más con un plebiscito o referendo en donde la ciudadanía va directamente a las urnas para decidir temas de interés nacional.

De lo que diga la Corte depende toda la implementación del Acuerdo Final. La magistrada Calle explicó en un escueto comunicado de prensa que la ponencia que les presentó a sus compañeros debe recoger las diferentes posiciones planteadas  por los demás magistrados, “para ofrecer una respuesta que busque mayores acuerdos sobre un asunto de gran trascendencia nacional”. Una decisión en contra del acto, aunque es poco probable, podría frenar los planes del desarme definitivo de las Farc, por ejemplo, y pondría en el limbo el resto de planes del Gobierno que quiere evitar, a todo costa, que se alargue hasta el próximo año la implementación de lo pactado en La Habana. Así las cosas, los ojos de todo el país se volverán a enfocar en los magistrados de la Corte Constitucional el próximo 12 de diciembre. La palabra final es de ellos.