El caso de King Kong que llegó a la Corte Constitucional

Un mono aullador fue cuidado por una familia de La Mesa durante siete años. Según la CAR, el animal no podía vivir dentro de una casa. La pelea jurídica por recuperar al primate acabó con una decisión de la Corte Constitucional quien dijo que ‘King Kong’ debe estar en libertad.

La familia Ríos Rivera adoptó a un mico aullador en 2008 y el animal se convirtió, rápidamente, en un miembro más de su hogar. Lo llamaban bebé o King Kong. Cuentan sus familiares que ayudaba con los quehaceres de la casa, que vivía en un patio en donde había árboles con frutas, que dormía con ellos y que, inclusive, se sentaba a la mesa con ellos y comía con cubiertos. Era, relata la familia, un animal 100% humanizado. Pero el animal se perdió en 2014 y la Corporación Autónoma Regional (CAR) pasó a tener su custodia. La familia protestó mediante una tutela que fue negada en primera y segunda instancia. El caso llegó a la Corte Constitucional para revisión. Pero el alto tribunal tampoco amparó los derechos de la familia.

En su lucha jurídica para recuperar a bebe, demandaron a la CAR y a los ministerios de Educación, Salud y Agricultura porque consideraron que, al apartarlos de su animal, se les estaba vulnerando su derecho a un nivel adecuado de vida y a la salud. Explicaron los demandantes que con la pérdida de bebé entraron en una gran depresión que ha requerido terapias grupales con una psicóloga. Además, explicó la familia, la cabeza del hogar, Lugo Ríos Rivera, fue diagnosticado con un cáncer de próstata que hizo metástasis porque “dejó de comer y lloraba mucho” por la ausencia de su animal.

Tenían la esperanza de que, al ver la complicad situación de salud de Lugo Ríos, un juez les devolviera la custodia del animal porque además, aseguraba la familia, la CAR había enviado a King Kong a un centro para animales en donde no estaba viviendo en condiciones dignas. Después de conocer el fallo de la Corte Constitucional, la familia Ríos Rivera le contó a la revista Semana que hubo un error de la CAR cuando el animal fue trasladado al zoológico. Según relató Disney Alfonso Cepeda, miembro de la familia, bebé no está donde las autoridades aseguran que viven pues los documentos que la misma Corporación le ha dado a la familia hablan de un mico hembra y no macho.

“Más allá del apego emocional de la familia respecto del mono, es claro que los compartimientos realizados fueron perjudiciales para el animal. Pues su naturaleza estaba diseñada para conseguir su propia comida e incluso tener aversión a los humanos, como mecanismo de defensa”, explicó la Corte en su fallo. El alto tribunal explicó además que la familia Ríos Rivera no era la propietaria del animal pues se trataba de una animal silvestre y, que por eso, pertenece al Estado. La sentencia, firmada por los magistrados Luis Guillermo Guerrero, Alejandro Linares y Gabriel Mendoza, ya la conocen los afectados por la pérdida de King Kong quien aseguran, entre lágrimas, al no tener al animal de vuelta sienten la misma tristeza de la pérdida de un familiar.