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Judicial 12 Ene 2013 - 9:00 pm

¿La justicia le puso por fin el cascabel?

El crimen que 'La Gata' no pudo burlar

De cómo la todopoderosa Enilce López Romero terminó condenada a 37 años de prisión. revela además el último informe de la DEA sobre sus andanzas.

Por: Juan David Laverde Palma
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En 2006, ‘La Gata’ fue detenida por primera vez, junto con su hermano Arquímedes. / Semana

Desde hace tres décadas el nombre de Enilce del Rosario López Romero ha circulado por igual tanto en escenarios de poder de la costa Atlántica y los negocios del gota a gota, el chance o la brujería, como en expedientes judiciales y reportes de inteligencia de las autoridades de Colombia y Estados Unidos que la relacionan con las mafias del sanguinario Gonzalo Rodríguez Gacha o Salvatore Mancuso, y hasta en el mundo de la filantropía con su fundación Wendy Vanessa, una organización destinada, según parece, a satisfacer las ambiciones de su hija adoptiva de coronarse como la más bella en cuanto reinado veredal o nacional se cruce como objetivo. Una mujer que a sus casi 60 años ha esquivado las vendettas del crimen organizado, el boleteo de las guerrillas y la extradición de la que tanto se habla como el zarpazo final de una vida con saldos pendientes en la justicia.

Nacida el 3 de julio de 1953 en la vereda El Naranjo, en la región de La Mojana sucreña, su primaria la cursó en el colegio Nuestra Señora de Fátima de Magangué (Bolívar). Después se fue a Barranquilla y a Cartagena, para volver tiempo después a Magangué a erigir su imperio, cuando sus finanzas ya no dependían de sus oficios como pitonisa, vendedora de discos o cosméticos. Madre de cuatro hijos, casada con el expolicía Héctor Julio Alfonso Pastrana, con un título como administradora de empresas y un poder omnímodo del que se habrían valido varios caciques políticos de la Costa para imponer sus feudos electorales, La Gata supo moverse desde los años 80 entre el multimillonario negocio del chance y las mafias paramilitares en las que terminó colinchada.

Sin embargo, no pudo burlar su responsabilidad en el crimen de un vigilante ocurrido hace 13 años y terminó condenada a 37 años de prisión por el Tribunal Superior de Bogotá, que además constató sus nexos con los ejércitos privados del paramilitarismo. El sicario Luis Fernando Caro Solano, alias Magencio, declaró que La Gata le dio una fotografía del celador Amaury Fabián Ochoa Torres con la orden precisa de asesinarlo porque supuestamente era miliciano de las Farc. El 12 de junio de 2000, en el peaje El Carmen de la vía de Sincelejo a Cartagena, Ochoa Torres recibió los dos primeros tiros con un arma 38 larga y otros dos disparos con una 9 mm cuando los asesinos se percataron de que había quedado vivo y trataba de levantarse. El Tribunal le dio crédito a la versión de Magencio y corrigió la primera sentencia, proferida contra la empresaria en enero de 2011, que la había condenado sólo por el delito de concierto para delinquir.

Los testimonios del entonces comandante de la Policía de Magangué, John Milton Arévalo, y de los exparamilitares Lido Romero Contreras, alias Mono Lidio, y Sergio Manuel Córdoba, alias Ciento Veinte, confirmaron la participación de La Gata en este homicidio, de acuerdo con el fallo de 80 páginas proferido el pasado 14 de diciembre —aunque conocido apenas el viernes— y cuyo ponente fue el magistrado Juan Carlos Garrido. Los declarantes aseguraron que la víctima habría facilitado el robo de un automóvil de las autodefensas y que La Gata solicitó que se recuperara el vehículo para devolvérselo a sus aliados. La sentencia advierte que el objetivo del crimen era uno solo: provocar pánico en la región. “La enjuiciada perpetró el acto sin ningún recato, disponiendo de la vida de otro ser humano y con claro abuso de su posición de patrocinadora y dirigente de las autodefensas”, resalta el fallo.

Se dice que después de la muerte del capo del narcotráfico Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, en diciembre de 1989, La Gata se hizo a una de sus caletas y terminó de arreglar sus finanzas para dedicarse de lleno al negocio del chance que, en su zona de influencia en cuatro departamentos de la Costa, puede llegar a mover casi $2 billones anuales. Atrás quedaron sus tiempos como vendedora de refrescos y de electrodomésticos. Su esposo, Héctor Julio Alfonso, también oficiaba como pequeño empresario del chance e incluso, junto con el hacendado Álvaro Botero Maya, el 11 de marzo de 1996 obtuvo la autorización del Gobierno para crear la Convivir Esperanza Futura. El control del negocio del chance dejó una estela de crímenes que jamás fueron aclarados. En los años 90, en menos de 72 meses, fueron acribillados 18 empresarios. Varias investigaciones contra empresas de Enilce López, como Uniapuestas, ya prescribieron.

No obstante, en la mira de las autoridades su nombre acredita múltiples reportes de inteligencia junto al de varios de sus hijos y colaboradores de confianza. En febrero de 2006 fue capturada por primera vez, junto con su hermano Arquímedes, por el delito de lavado de activos, pero de esa encrucijada judicial salió bien librada. Apenas purgó unos meses de prisión en la cárcel El Buen Pastor, de donde fue trasladada a un centro penitenciario en Santa Marta y de allí a una clínica de Barranquilla por problemas de salud. Después terminó enredada en el crimen del vigilante Amaury Fabián Ochoa. En enero de 2011, un juez de Bogotá la condenó a nueve años de prisión por sus nexos con los ‘paras’, pero se determinó que su pena la pagara en una reclusión hospitalaria en Barranquilla.

El último dictamen de Medicina Legal sobre la mujer de la que se dice determinaba quién y cómo gobernaba en la costa Atlántica fue expedido en diciembre de 2010. Allí se consignó que La Gata padecía una grave enfermedad “incompatible con la vida en reclusión formal”, por cuanto sufría de desnutrición proteica calórica y depresión. Todo esto redundó en el traslado de López a su lujosa residencia en Barranquilla. A pesar de sus líos judiciales, sin embargo, se la veía muy bien de salud en distintos escenarios sociales en los que se movía como si no tuviera un carcelazo en deuda. De hecho, pocos días después de su condena de 2011, en la víspera del cumpleaños numero 15 de su hija adoptiva, Wendy Vanessa, fue detenida en Magangué en un retén de la Policía. Logró capotear la captura alegando que había apelado la sentencia en su contra. Después se internó en la clínica La Candelaria de esa población. Se dictaminó que sufría pánico severo con depresión y síntomas de cardiopatía. Una vez más, burló la celda.

Al día siguiente, superado el incidente de su retención momentánea, unos 2.000 invitados llegaron a la sede del Club Campestre de Magangué para celebrar los 15 años de Wendy Vanessa, supuestamente ahijada del extraditado jefe paramilitar Salvatore Mancuso. Una niña que ha sido Reina Infantil y del Carnavalito de Magangué, Emperatriz Nacional de la Cumbia, Niña Distrito Cartagena, Niña Bolívar y, cómo no, Niña Colombia. El parrandón estuvo amenizado por cinco orquestas, entre ellas, dos cantantes vallenatos de renombre internacional. No obstante, para los administradores de justicia, La Gata era entonces una mujer depresiva con graves problemas de salud. Desde la sombra seguía manteniendo su influencia política y había heredado a sus hijos, Héctor Julio y Jorge Luis Alfonso López, el respaldo popular para llegar con poder de ventrilocua al Congreso y a la Alcaldía de Magangué, respectivamente.

En agosto de 2012, después de varios meses como prófugo de la justicia y con una destitución e inhabilidad por 20 años a cuestas, Jorge Luis Alfonso López, conocido con el alias de El Gato, fue capturado. Se le sindica del crimen del periodista Rafael Enrique Prins, perpetrado en febrero del año 2005, cuando Alfonso López oficiaba como primera autoridad de Magangué. Tal como lo informó El Espectador en su edición del pasado miércoles, a su expediente se incorporó el 1º de noviembre de 2012 un particular reporte de policía judicial en el que se señala que hay un cruce de vendettas al interior de la organización de la familia López para determinar quién delató su paradero a las autoridades al punto de, supuestamente, ofrecer $100 millones. Con una perla más: en el mencionado informe, elaborado por el patrullero Fabián Ernesto Sarmiento, se advierte que sus fuentes “hacen alusión a la cercanía que hay de esta familia con el exfiscal Mario Iguarán”.

Consultado por este diario, Iguarán calificó como ridícula tal afirmación y sostuvo que fue durante su administración que La Gata fue detenida por primera vez. No obstante, en su momento se publicaron varios cables de Wikileaks en donde se hacía referencia a una supuesta colecta de $5.000 millones encabezada por el narcoparamilitar Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, para asegurar que Mario Iguarán fuera elegido como fiscal general de la Nación. Según esas filtraciones, una de las reuniones de estos paramilitares se habría dado en Magangué. De allí que el entonces congresista Gustavo Petro señalara que un encuentro como éste debería haber contado “con la aquiescencia de quien mandaba en Magangué”. Desde 2009 existen reportes de agentes de la DEA sobre los pasos de La Gata. El último de ellos fue fechado en febrero de 2011.

Este documento de cinco páginas fue conocido en su totalidad por El Espectador y en él se asegura que existe información de que La Gata y sus hijos, Héctor Julio y Jorge Luis Alfonso, le habrían lavado entre 500 y 2.000 millones de pesos a Salvatore Mancuso. Dicha operación se habría ejecutado a través de las firmas Unicat, Uniapuestas y Aposmar. A las propias fincas del exjefe paramilitar se habrían desplazado los integrantes de la familia López para recibir el dinero en tulas. Según el informe del subdirector regional de la DEA en Cartagena, Phil Welcome, a las compañías Uniapuestas, Uniproducciones, Aposmar, Aposucre, Unicat, Seguridad 911, Surtitec, Inveretnia, Inversiones Ecanu e Inversiones Agropecuarias El Tiempo “les inyectaron dineros en efectivo provenientes de Mancuso y los paramilitares”. En el reporte se hace alusión a 13 integrantes del círculo de confianza de La Gata a los que Estados Unidos también tiene en la mira. En este escenario y con una sentencia a 37 años de prisión, sólo queda preguntarse: ¿es ésta la última de las vidas de La Gata?

En Twitter @jdlaverde9

Los líos de Jorge Luis Alfonso López, ‘El ‘Gato’

 

Después de ser prófugo de la justicia por varios meses, el 2 de agosto de 2012 la Policía capturó al exalcalde de Magangué Jorge Luis Alfonso López, mejor conocido como El Gato, por ser el hijo de la cuestionada empresaria del chance Enilce López, alias La Gata.

A El Gato se lo investiga por la muerte del ciudadano libanés Hamil Kasser Alí y la del periodista Rafael Enrique Prins, ocurridas cuando Alfonso López se desempeñaba como primer mandatario de ese municipio bolivarense.

Sobre el exalcalde de Magangué pesa, asimismo, una sanción de la Procuraduría General de la Nación que lo destituyó e inhabilitó durante 20 años por irregularidades en varios contratos realizados durante su administración. Además, hay informes de la DEA que lo señalan de, presuntamente, lavar dineros del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, junto con otros miembros de su familia. Las investigaciones en su contra continúan.

"Alias ‘Magencio’ faltó a la verdad”

Respecto a la condena a 37 años de prisión contra la empresaria del chance Enilce López por el homicidio del vigilante Amaury Fabián Ochoa, ocurrido el 12 de junio de 2000, su defensor aseguró que el Tribunal Superior de Bogotá “falló basado más en la imagen equivocada de mujer mala que crearon sus enemigos ante el país, que con las pruebas que se tenían”, e indicó que, precisamente, el viernes, cuando se conoció el fallo, se interpuso un recurso de casación para que la Corte Suprema revise la sentencia. Según su defensa, el principal testigo contra López, alias Magencio “faltó a la verdad, ya que ni siquiera conoce a mi clienta”.

 

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