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Judicial 9 Jun 2012 - 9:00 pm

El agente del CTI fue pedido en extradición por el gobierno de Estados Unidos

El infiltrado de 'Megateo'

Javier Francisco Bermúdez Guerrero ofició hasta el pasado 2 de junio como un curtido investigador de la Fiscalía, con 15 años de experiencia. Sin embargo, ese día fue capturado por sus nexos con la mafia. El Espectador revela su historia.

Por: Juan David Laverde Palma
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    http://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-infiltrado-de-megateo-articulo-352225
    http://tinyurl.com/8xmeq62
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El agente del CTI Javier Francisco Bermúdez Guerrero fue capturado el pasado 2 de junio por las autoridades. / Fiscalía

El último episodio del novelón del caso Colmenares hizo que su detención pasara inadvertida. Sin embargo, la captura con fines de extradición a Estados Unidos del curtido investigador del CTI de la Fiscalía, Javier Francisco Bermúdez Guerrero, reveló cómo los tentáculos de la organización del capo de capos en el Catatumbo, Víctor Ramón Navarro, alias Megateo, infiltró a las autoridades en Norte de Santander.

Nacido en Bucaramanga el 15 de noviembre de 1971, formado como técnico antiexplosivos y después como investigador judicial en Barranquilla, Quibdó y Cúcuta, durante los últimos 15 años Bermúdez Guerrero ofició como un destacado funcionario de la Fiscalía, al punto que terminó trabajando en la Unidad de Justicia y Paz de la capital nortesantandereana. Es decir, su labor consistía en desandar los pasos del paramilitarismo de Salvatore Mancuso y sus enlaces en ese territorio de guerra para reconstruir sus crímenes.

No obstante, el agente del CTI de 40 años de edad, 90 kilos de peso y 1,74 de estatura se dejó corromper por Megateo, el exguerrillero del Epl que después cruzó negocios con las bandas criminales de ‘Los Rastrojos’ y ‘Los Urabeños’ al tiempo que pactaba alianzas con las guerrillas de las Farc y el Eln. Un delincuente al que se le atribuyen no menos de un centenar de asesinatos en la zona de frontera y por el que hoy las autoridades ofrecen una recompensa de hasta $2.000 millones.

El pasado 2 de junio Javier Francisco Bermúdez Guerrero fue capturado en el Hotel Marriot de Bogotá a las 12:05 de la madrugada, después de que fuera emitida una circular roja por la Interpol, acusado de los delitos de conspiración para distribuir cocaína y conspiración para cometer un asesinato por una corte del Distrito Sur de la Florida. Sus propios excompañeros lo reseñaron y lo trasladaron al búnker de la Fiscalía. Sin embargo, se alteró tanto esa noche al saberse descubierto, que tuvieron que trasladarlo a la clínica Saludcoop, en el norte de la capital, para que le revisaran la presión arterial.

A las 4:30 de la madrugada de ese día fue dado de alta y de inmediato trasladado a los calabozos del búnker. Agentes de la DEA, que desde hace meses le vienen siguiendo la pista a Megateo y su organización desenmascararon sus actividades como infiltrado del capo en las barbas de la justicia. Las autoridades norteamericanas ya documentaron que por lo menos desde el año 2006 el narcotraficante Víctor Ramón Navarro es el amo y señor de la droga en el Catatumbo.

En esas vueltas terminó enredado el agente del CTI Javier Francisco Bermúdez. La investigación en su contra arrancó hace año y medio, luego de que funcionarios norteamericanos y colombianos interceptaran conversaciones suyas con Megateo, en las que se hablaba de la producción, transporte, almacenamiento y embarques de varias toneladas de cocaína con destino a Estados Unidos. Fuentes de la DEA consultadas por El Espectador aseguraron que este “agente corrupto” facilitó el lavado de por lo menos US$10 millones.

Las grabaciones telefónicas, que durante meses fueron rastreadas, permitieron el decomiso de varios cargamentos de cocaína en aguas internacionales. En desarrollo de la investigación por la que terminó solicitado en extradición Bermúdez, se estableció que el exfuncionario servía como enlace de la organización de Megateo para desviar las pesquisas de las autoridades en su contra y evitar que la justicia le respirara en la nuca.

Como si ya no fuera tanto, existen evidencias de que el exinvestigador del CTI le dio información a Megateo sobre tres informantes de la DEA que estaban dispuestos a declarar en su contra y que colaboraban con ese grupo antinarcóticos para desarticular la estructura criminal que comanda Víctor Ramón Navarro. Uno de esos testigos habría sido asesinado.

“Este agente además sirvió como intermediario entre los compradores de la droga de Megateo con enlaces en el extranjero para formalizar el negocio”, le dijo a este diario uno de los investigadores de una agencia antidrogas que lleva años detrás del capo de apenas 35 años. Uno de los hombres más temidos en la zona de Catatumbo, con contactos en Venezuela como su retaguardia estratégica, el mismo que en abril de 2006 asesinó a 10 detectives del DAS y siete del Ejército en Hacarí (Norte de Santander) que pretendían capturarlo. Un bombazo a la caravana en la que se movilizaban segó sus vidas.

Paradójicamente el investigador del CTI, hoy en el pasillo de la extradición por sus nexos con Megateo, fue uno de los funcionarios de la Fiscalía que hizo el levantamiento de los cadáveres. ¿Desde entonces oficiaba como infiltrado del capo? Esa es una de las preguntas que se hace la DEA. Entre otras cosas, porque la justicia descubrió que los informantes de Megateo son de vieja data. El exdetective del DAS Carlos Alberto Suárez Reyes fue condenado a 40 años de prisión porque ‘vendió’ a sus compañeros en la emboscada de Hacarí.

No es todo. Las autoridades norteamericanas también detectaron que Javier Francisco Bermúdez le ayudó a movilizar a Megateo más de un millón de dolares producto de una venta de narcóticos. En síntesis, la Corte del Distrito Sur de la Florida tiene abundantes evidencias que lo incriminan con la mafia. No sólo oficiaba como infiltrado para detener las acciones de la Policía, o como negociador de alijos de droga, sino también como traficante de armas.

Con estas pruebas fue solicitado en extradición por tres delitos: el primero, por el tráfico de estupefacientes, y los otros dos por el homicidio y la conspiración para asesinar a otros dos informantes protegidos de la DEA. Un escándalo con ribetes parecidos a lo ocurrido en el año 2003 con el llamado caso de la “coca de Barranquilla”, en donde trascendió que uno de los informantes de la agencia antidrogas fue asesinado luego de que se filtrara información de las autoridades.

Mientras el exagente del CTI aguarda en uno de los calabozos del búnker de la Fiscalía, el trámite formal de su extradición para afrontar un gran jurado de una corte federal, a su exsocio Megateo las autoridades antimafia le siguen rastreando los pasos para capturarlo nuevamente. En el año 2008 Víctor Ramón Navarro fue detenido en Norte de Santander, pero misteriosamente terminó fugándose cuando era trasladado entre Ocaña y Cúcuta.

Lo increíble de esta historia del converso funcionario judicial es que durante los últimos años había sido encargado de investigar la violencia de las autodefensas en el Catatumbo mientras colaboraba, paralelamente, en la barbarie promovida por Megateo.

[email protected] Twitter @jdlaverde9

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