El lío del hombre de confianza de la gobernadora del Magdalena

Antonio José Matera, exsecretario de la mandataria regional, hoy es un prófugo de la justicia. Las intimidades de este caso fueron conocidas por El Espectador.

Antonio José Matera, exsecretario de Educación regional. / Archivo particular

Desde hace un mes, en todos los círculos de poder en Santa Marta, no se habla de otra cosa: la investigación que tiene ad portas de la cárcel al exjefe de Planeación del Magdalena Antonio José Matera Ramos. Se trata, ni más ni menos, que de un hombre de las entrañas de la gobernadora Rosa Cotes Vives y de su sobrino, el exgobernador Luis Miguel Cotes. A tal punto que en junio pasado, según reseñó La Silla Vacía, la mandataria lo nombró como gerente general del departamento: una especie de supersecretario o jefe de gabinete de toda su confianza. “Antonio Matera Ramos será el encargado de asegurar que la entidad territorial sea operativa y eficiente. Asimismo, articulará las diferentes secretarías y jefaturas, definiendo los procesos y las responsabilidades de cada quien”, señaló la Gobernación al oficializar el nombramiento.

El 22 de septiembre pasado –tres meses después de ese pomposo nombramiento–, en audiencia reservada un juez le dictó orden de captura por presuntos actos de corrupción. Lo curioso es que el supersecretario continuó trabajando en la Gobernación hasta el pasado 4 de octubre, cuando súbitamente renunció a su cargo aduciendo problemas personales. Desde entonces nada se sabe de él. Los investigadores no descartan que alguien pudiera haberlo alertado para permitir su fuga. ¿Por qué no fue aprehendido antes de su dimisión?, es la pregunta que ronda entre allegados al expediente. El hermetismo en la administración regional es total. Cuando medios locales informaron sin mayor detalle de la orden de captura contra Matera Ramos, a través de un lacónico comunicado la gobernadora Cotes señaló: “Confiamos en el equilibrio de las instituciones del Estado y en el debido proceso como derecho que tiene el doctor Antonio Matera Ramos para ejercer su defensa”.

El Espectador conoció los detalles de la investigación que hoy adelanta la justicia. El caso se remonta al año 2013, cuando Antonio Matera oficiaba como secretario de Educación departamental. El 2 de julio de ese año la Gobernación del Magdalena suscribió un contrato por $18.531 millones con la Fundación para el Servicio Social y Empresarial del Caribe (Servimas), cuyo objetivo era la prestación del servicio educativo a más de 15 mil niños del departamento que no aparecen registrados en el Sistema Integrado de Matrículas (Simat), del Ministerio de Educación y que no reciben estudio en colegios privados o públicos. Fiscales de la Unidad Anticorrupción establecieron múltiples irregularidades en ese proceso de contratación, al punto de calcular que más de 6 mil millones se perdieron. Su tesis es que hubo un “acuerdo de voluntades” entre funcionarios de la Secretaría de Educación y particulares de Servimas para defraudar al Estado.

Según las pruebas recaudadas, Servimas –representada legalmente por John Mairon Macías Sierra– presentó documentos aparentemente adulterados para justificar la inversión de ese dinero. No es todo. La funcionaria Dubis Esther Zagarra, encargada de la supervisión del contrato, habría elaborado informes de ejecución y certificados de cumplimiento falsos que sirvieron de soporte para desembolsarle a Servimas los $18 mil millones. A pesar de que una interventoría de la Universidad del Atlántico advirtió serias anomalías y señaló que le resultó imposible el seguimiento del proceso, pues Servimas jamás entregó la información solicitada, el entonces secretario Matera Ramos autorizó los pagos al contratista. Los investigadores no tienen duda de que fue enterado de toda la cadena de irregularidades y de que hizo caso omiso de su deber de garantizar la transparencia de los recursos públicos.

Por esa razón, ante un juez de control de garantías, la Fiscalía pidió su captura por los delitos de peculado por apropiación en favor de terceros y de contrato sin cumplimiento de requisitos legales. Según las pesquisas, Matera Ramos –el hombre detrás del poder de la Gobernación del Magdalena hasta hace 26 días– conoció y aprobó los informes falsos de la supervisora del contrato Dubis Zagarra para beneficiar a Servimas y no vigiló como correspondía la ejecución de los anticipos ni el cumplimiento del millonario contrato. La Fiscalía, asimismo, le imputará a Dubis Zagarra los delitos de peculado en favor de terceros y falsedad ideológica en documento público, y al representante legal de Servimas, John Mairon Macías, los delitos de peculado, falsedad en documento privado y enriquecimiento ilícito.

Al revisar el plan de inversión de los $18 mil millones, los investigadores descubrieron 55 documentos falsos con los que se pretendió demostrar un contrato impecable. Al escarbar en el expediente y corroborar los gastos, las inversiones, las facturas, las nóminas pagadas, los niños atendidos y hasta el pago de viáticos a docentes y empleados, se descubrió el fraude que perjudicó a los niños más pobres del Magdalena. El caso entró en el radar de la justicia en 2014, cuando un testigo le contó a la Fiscalía detalles reveladores del desfalco, los nexos entre el contratista Macías Sierra con dirigentes políticos de La Guajira en donde celebró contratos, con otra fundación, entre 2009 y 2011. El delator contó, además, que el contrato que hoy tiene prófugo a Antonio José Matera se otorgó durante la administración de Luis Miguel Cotes como gobernador –éste le entregó su cargo a su tía el 1° de enero de 2016– y que los dineros embolatados fueron usados para pagar una deuda con un empresario de Barranquilla.

Matera Ramos y el exgobernador Cotes comenzaron juntos a despuntar en la política en 2007, cuando llegaron a la Asamblea. Pronto se hicieron amigos. Según La Silla Vacía, en 2010 Matera Ramos se lanzó a la Cámara de Representantes como fórmula del senador José David Name y obtuvo casi 16 mil votos. Se quemó por poco y de allí saldría a gerenciar la campaña a la Gobernación de su amigo Cotes. “Matera fue uno de sus hombres de confianza, primero como asesor y luego como secretario de despacho”, contó el portal periodístico y explicó que en 2014 renunció para preparar una candidatura para suceder a Cotes. Sin embargo, su nombre no cuajó, terminó apoyando a Rosa Cotes y luego fue su mano derecha. Hasta el 4 de octubre pasado, cuando se fue. En los pasillos del poder en Magdalena, como ya se dijo, no se habla de otra cosa. ¿Qué pasará con el otrora todopoderoso Antonio José Matera? La Fiscalía tiene un arsenal de pruebas en su contra.

La mandataria regional

A sus 56 años de edad, Rosa Cotes Vives fue elegida hace un año ya como la sucesora de su sobrino Luis Miguel Cotes en la gobernación del Magdalena. Obtuvo casi 300 mil votos. Su esposo Francisco Chico Zúñiga, exalcalde de Santa Marta,  fue condenado por la justicia por sus nexos con grupos de autodefensa. La mandataria regional es hermana de los empresarios Álvaro y Luis Miguel Cotes Vives, conocidos en el Magdalena como “Los conejos”. 

El primero de enero de 2016, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, Rosa Cotes tomó posesión de su cargo. El gobernador saliente Luis Miguel Cotes dijo entonces que le entregaba a su tía  “un Magdalena con bases sólidas para alcanzar la transformación que todos esperan”.

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