El salvamento de voto del magistrado Pretelt en el caso Sergio Urrego

En el debate jurídico aseguró que lo que le ocurrió al joven estudiante fue responsabilidad tanto de la familia como de institución educativa.

En el salvamento de voto presentado por el magistrado de la Corte Constitucional, Jorge Ignacio Pretelt Chaljub en el marco del debate que se adelantó en el alto tribunal sobre la modificación de los manuales de convivencia en los colegios de Colombia. En la discusión se hizo referencia al caso del estudiante Sergio Urrego quien fue discriminado por su condición sexual y los cuestionamientos que les hacía a las directivas del colegio Gimnasio Castillo Campestre.

En el documento Pretelt Chaljub asegura que lo que le ocurrió al estudiante de 16 años fue responsabilidad tanto de su núcleo familiar, por no brindarle el apoyo necesario en ese momento, y de las directivas de la institución educativa por realizar dichos actos discriminatorios. “No es menos cierto que juega igualmente un rol altamente un rol altamente importante al momento de asistir a los jóvenes en circunstancias difíciles, como aquellas que tuvo que atravesar Sergio”.

Para el magistrado son los miembros de una familia los que deben apoyar y proteger a sus hijos menores de edad y adolescentes cuando vivan este tipo de situaciones en su entorno social. Esta responsabilidad no se le puede dejar expresamente a las instituciones educativas, que también cumple un papel de suma importancia en el crecimiento personal de los niños y jóvenes. “Dejar dicho deber solo a los establecimientos de educación no permite que el apoyo requerido sea logrado de manera satisfactoria”.

En el documento de cinco páginas se señala que el colegio donde estudiaba Urrego Reyes le vulneró sus derechos, apoyando así la postura de la Sala Plena. Sin embargo, considera que se presentó una extralimitación de las facultades de la Corte cuando se impartieron órdenes a los colegios para modificar los manuales de convivencia en los centros educativos puesto que tienen autonomía para establecer las reglas de comportamiento.

“Es necesario que los establecimientos educativos tengan manuales de convivencia, en los cuales se establezcan de convivencia, en los cuales se establezcan pautas de comportamiento en el ambiente escolar, como ocurre con las expresiones de cariño entre los alumnos”, indica. En la sentencia de la Corte Constitucional se salvaguardaron los derechos al ben nombre, la integridad personal y la honra del estudiante.