El viacrucis de la pensión de una víctima del conflicto

Javier Gutiérrez Salazar es un hombre que perdió sus órganos sexuales producto de una mina antipersona. Desde septiembre de 2012 a pedido que se liquide su pensión por invalidez que es del 52.65%, pero a pesar de que existen fallos judiciales, su situación económica y de salud es precaria.

El tema de la pensiones no ha dejado de ser un problema para los ciudadanos ni para el gobierno. Tras la reciente renuncia del presidente de Colpensiones –anteriormente Instituto de Seguros Sociales ISS–, Pedro Nel Ospina, quien además está siendo investigado por la Procuraduría por el incumplimiento de tutelas para resolver las solicitudes de pensión de miles de trabajadores, el mar de procesos jurídicos que la entidad tiene por solucionar ha sido el eterno dolor de cabeza de miles de colombianos. Esa es la situación que actualmente vive Javier Gutiérrez Salazar, un desplazado por la violencia quien fue también víctima de una mina antipersona que acabó con sus órganos genitales.

El 2 de octubre de 2012 el juzgado 26 administrativo de oralidad de Bogotá ordenó al ISS resolver el derecho de petición que había presentado Gutiérrez Salazar en el que solicitó que se le liquidara su pensión producto de la invalidez que sufría a causa del accidente. Sin embargo, jamás recibió respuesta del Seguro Social (o de Colpensiones) por lo que el 24 de mayo de este año el juzgado abrió incidente de desacato en contra de la entidad. A la fecha aún no hay respuesta y el pasado 8 de julio Javier Gutiérrez nuevamente envió un derecho de petición para que le den solución a su precaria situación, no sólo económica sino también de salud.

La historia de este hombre es el vivo relato de una víctima de la guerra que quedó en el olvido después de que el 24 de febrero de 2006, mientras arriaba ganado en una finca en San Juan de Arama (Meta), una vaca pisó a cuatro metros de él una mina antipersona que le hizo perder su pene, testículos y le ocasionó problemas en el habla. Le hicieron una reconstrucción de sus genitales en el Hospital Universitario San Rafael. Javier Gutiérrez asegura que le quedó mal. Que el tejido que le sacaron de la mano izquierda para realizar el procedimiento fue en vano porque le quedó “una cosa colgando ahí que ni se siente. No sirve para nada”.

Gutiérrez fue soldado durante 10 años. En 2003 se retiró y fue cuando inició su trabajo como campesino en el Meta. Después del fatídico suceso tuvo que ser trasladado a Bogotá para recibir la atención médica apropiada. En la capital estudió y se graduó como bachiller. Trabajo como asistente de cocina en el Hotel Tequendama antes de que le hicieran la reconstrucción de su pene y estudio cursos de administración en el Sena. Hizo sus prácticas en Colmotores, pero sólo duraron seis meses. En 2010 se quedó a la intemperie, viviendo de la caridad y con una operación a medias, según él.

Javier Gutiérrez es reiterativo en decir que la solución a su problema le generó otros peores. Actualmente tiene una prótesis neopene y sus residuos los tiene que evacuar por medio de una sonda. “Me quedó un hueco por donde se me sale la orina. No puedo controlarlo”, aseguró Gutiérrez. Agregó que en estos momentos está haciendo trámites para realizarse una nueva cirugía de reconstrucción. Ya tiene el médico que le realizará la operación gratis, pero le falta una sala de cirugías. Gutierrez ha manifestado que su vida hoy en un viacrucis porque no ha logrado conseguir un trabajo porque tiene una invalidez del 52,65%, como lo certificó un examen del Seguro Social.

Después de dos años sin conseguir una estabilidad económica, descubrió que él cumplía con todos los requisitos para acceder a una pensión de invalidez. Tenía las 180 semanas laborales cotizadas por su trabajo como soldado y en otras empresas –así lo certificó la EPS Famisanar–, y pérdida de capacidad laboral igual o superior al 50%. Estos han sido los argumentos con los que ha solicitado a Colpensiones que le dé trámite a su pensión, y en compañía de la Fundación Humanos, una organización que trabaja con víctimas del conflicto y actualmente asesora su proceso, está a la espera de una pronta respuesta.