“Hay incursiones neoparamilitares en Chocó”: Alexandra Huck, escritora alemana

La escritora alemana le contó a El Espectador los pormenores de su novela sobre el desplazamiento en el Chocó en la década del noventa. A su vez, señaló su preocupación sobre la actual situación de orden público en ese departamento.

Alexandra Huck planea este año estrenar la versión en español de Marielas Traump en 2017.Óscar Torres

Desde que Alexandra Huck llegó a Colombia en 1999, no ha dejado de visitar el país. Incluso, esta alemana se dedicó a escribir sobre los horrores de la guerra en el pacífico colombiano por parte de los grupos al margen de la ley. La europea logró plazmar en sus informes las violaciones de derechos humanos que vivió el Chocó durante la década de los años noventa para las Brigadas de Paz Internacional. En 2011, Huck decidió novelar todas las experiencias que vivió con las comunidades negras del pacífico cuando miembros del Ejército junto con los paramilitares desplazaron a 3.500 personas de Riosucio, mientras intentaban acabar con el poder subversivo en ese territorio.

Las páginas que acuñaron esta historia se tituló Marielas Traump, la cual fue publicada en 2014 en alemán y este año terminó de ser traducida al español. La escritora, en conversación con este diario, contó los pormenores de su obra y manifestó su preocupación sobre la delicada situación de orden público en todo el departamento.

¿Cuándo llega a Colombia y por qué?

Llegué a Colombia en agosto 1999, para realizar una labor de acompañamiento internacional con las Brigadas Internacionales de Paz. Llegué directamente a la zona del Urabá, en donde acompañamos varios procesos de comunidades desplazadas forzadamente o en retorno a su territorio de origen y desde entonces he realizado trabajos relacionados con Colombia y la situación de derechos humanos en el país. No sé si hay asares en la vida pero en ese momento parecía que sí, porque quería conocer América Latina y en ese momento, las cosas se dieron para que llegara aquí. Me gustaba mucho el trabajo que hacían las brigadas de paz: el trabajo solidario con las comunidades, siguiendo la autodeterminación de ellas. Yo quería conocer de cerca esas luchas por una vida digna, para que se cumpla los derechos.

¿Cómo fue ese primer contacto con el país?

Yo llego directamente al Coliseo de Turbo, donde miles de personas desplazadas forzadamente trataban de sobrevivir, producto de la operación Génesis en Riosucio (Chocó) dos años antes. Era una situación bastante triste ver a la gente hacinada, niños llorando. Uno sentía que hasta en las noches los habitantes, mientras dormían, tenían pesadillas, producto de su situación real. En Turbo también había presencia y amenazas de paramilitares, pero yo en un inicio no logré identificar ese peligro. No podía leer las señales de las autodefensas en la cotidianidad. Logré detectarlo cuando los días transcurrieron y con las historias que conocí de los habitantes.

¿Cómo surge la idea de escribir Marielas Traump?

La idea concretamente nace en 2011. Antes ya había rondado la idea en mi cabeza porque para mí ver la fuerza de las comunidades, el sobreponerse a las adversidades para volver a sus territorios fue algo único. Vivían en la pobreza, fueron abandonados por el Estado y eran amenazados por los paramilitares. Es increíble como este grupo de personas logra organizarse para conseguir su propósito de volver a la cuenca de Rio Cacarica en Riosucio. Parecía algo imposible y lo lograron.

¿Qué traduce el título de la novela?

La palabra Traump connota en alemán a la vez la palabra sueño y pesadilla. Ahí nace un problema para traducir el título del libro. El libro ya está traducido al español, pero con la editorial -que la publicará este año - aún no hemos decidido el título. Hemos trabajado mucho con la periodista Constanza Viera Quijano, quien estuvo a cargo de la traducción en el último tiempo. Ella le interesó mucho el libro por lo que significa Marielas Traump con respecto al tema de la memoria histórica.  

¿Cuéntenos  el argumento de la novela?

La novela narra la vida de una mujer chocoana: Mariela. Los papás de Mariela son nativos del caño de Chitandó, en las selvas del Chocó, donde siempre trabajaron la tierra. Pero los paramilitares llegan a la región y a sangre y fuego desplazaron a la comunidad de Chitandó. Un alto miembro de la Fuerza Pública, el Coronel Montenegro y su aliado paramilitar, alias Héctor, hacen todo lo posible para garantizar que los desplazados jamás regresen a sus tierras. A partir de ahí la comunidad empieza una lucha por su regreso al territorio.

¿El personaje del coronel Montenegro en quién está inspirado?

Todos los personajes son la suma de varios personajes. No son calcados de la humanidad de una sola persona, sino que toma las características de varias personas. En el caso particular del coronel fue igual: es una suma de varias personas. Y para que no quede dudas, este miembro de la Fuerza Pública es Flaco y es coronel. Cada uno al leer la novela sacará su propia conclusión.

Supongo que para hacer el libro tuvo que hacer algo de labor periodística con la comunidad: preguntar, contrastar hechos, investigar.

Durante los 15 meses que estuve en Turbo (Antioquia) y más la experiencias que he tenido de las muchas veces que he ido al Chocó, me sirvieron para hacer la novela. Durante esos viajes, los cientos de relatos que escuché sobre el conflicto nutrieron el libro. Además, la recopilación de testimonios en el libro “Somos tierra de esta tierra” de la comunidad de Riosucio fue de mucha ayuda. Estuve viviendo durante dos meses en la zona humanitaria Nueva esperanza en Dios

El libro fue publicado en alemán en 2014. ¿Cómo fue recibido en ese país?

Claramente no ocupó la lista de los más vendidos pero sí he podido presentarlo en varias universidades de Alemania y en eventos con diferentes organizaciones sociales.  En toda Europa se abrió el debate sobre el uso de aceite de palma como agrocombustible, sobre todo por el impacto ambiental que tendría y, porque se supo que muchos empresarios en Colombia se aliaron con el paramilitarismo, por ejemplo en Jijuamiandó y Curvaradó. No solo en Colombia estos cultivos crearon problemas de derechos humanos. Parte de esto está narrado en la novela.

De usted se conoce muy poco en Colombia. Cuéntenos sobre su vida.

Nací en el suroeste de Alemania, en la región de Beden-Wurtemberg, (al sur de Stuttgart).En mi casa todo el mundo leía. En el colegio y posteriormente en la universidad me incliné por la literatura. Desde siempre he leído y analizando lo que leo. Pero luego, después de muchos años de trabajo en Colombia y muchas experiencias con población afectada por el conflicto, pensé que sería bueno también escribirlo de una manera más atractiva y no solo como una descripción en un informe de violación de derechos humanos. Para escribir la novela, durante 2009 y 2010 hice un curso literario. Actualmente vivo en Berlín y soy coordinadora de la organización Derechos Humanos para Colombia (Kolko, por sus siglas en alemán)

20 años se cumplieron de la operación Génesis y, lamentablemente, varias comunidades del departamento denunciaron la presencia de paramilitares. ¿Fue como volver pasado para usted?

Estoy muy preocupada y asustada por lo que está pasando en el departamento. Estuve de visita en la zona humanitaria de Nueva Esperanza en Dios y la comunidad contó sobre las nuevas incursiones neoparamilitares en el territorio. Fue como una especie de flash back, volver a escuchar estos testimonios- La historia se repite un poco, aunque ahora el fin no es desplazar, sino controlar. Erróneamente pensé que el paramilitarismo se había superado en el Chocó. Es una realidad. Para el festival de memoria que celebramos en Riosucio leí un aparte de la novela y lo sentí muy actual a lo que están viviendo los chocoanos.