Hermanos de guerrillero fueron asesinados en Chocó

La seguridad de los miembros de las Farc y sus familiares empieza a ser uno de los temas que más preocupan en la implementación del acuerdo de paz.

La seguridad de los miembros de las Farc y sus familiares empieza a ser uno de los temas que más preocupan en la implementación del acuerdo de paz. Y es que la información sobre el tema es altamente preocupante. Primero fue la muerte de un bebé recién nacido de una de la guerrillera recluidas en el Buen Pastor; luego vino el asesinato, en Tumaco, de un guerrillero indultado; y finalmente se conoció el escabroso asesinato de dos hermanos de un miembro de la guerrilla, también  en prisión.

Este último caso ocurrió el pasado 16 de abril en la vereda Pichima municipio de Litoral del San Juan, en Chocó. Según la información dada a conocer por las Farc los hermanos Dalmiro Cárdenas Vitoria y Anselmo Cárdenas Vitoria fueron secuestrados, torturados y degollados por grupos paramilitares que operan en la región por sus lazos familiares con Robinson Vitoria guerrillero de las Farc recluido en el patio siete de la cárcel de Chiquinquirá. El caso ya está en manos del Mecanismo de Monitoreo y Verificación.

El Espectador se comunicó con el guerrillero en prisión para conocer la información que tenía sobre la muerte de sus hermanos. “Les tendieron una trampa. Un amigo de uno de mis hermanos sabía que yo era guerrillero, entonces les puso una cita para realizar un supuesto trabajo. Cuando ellos llegaron los cogieron y los torturaron para que dieran información sobre asuntos de las Farc. A uno de ellos lo degollaron”, relató Vitoria desde la cárcel de Chiquinquirá, donde está recluido hace poco más de un año y hoy está a la espera de la amnistía.

“El amigo que los entregó dijo que habían sido los paramilitares, que ahora se hacen llamar Clan del Golfo. Ellos lo habían mandado a hacer la vuelta y como él está trabajando con ellos pues se prestó para asesinar a mis hermanos”, agregó el guerrillero de Bloque Móvil Arturo Ruiz, que operaba en Río San Juan antes de concentrarse en una de las 26 zonas veredales. Según Robinson Vitoria este es un mal mensaje para el proceso de paz, pues es evidente que el Estado no tiene la capacidad de ejercer el monopolio de las armas.

Al final, Vitoria consternado por el dolor concluyó que le preocupaba la suerte de sus otros siete hermanos, además del futuro de los cinco hijos que dejaron sus parientes asesinados. Y no sólo se refiere al tema de seguridad, sino también a de qué vivirán estos huérfanos y sus madres, si esas familias vivían del rebusque de sus padres, que trabajaban en la pesca y en el corte de madera, en una región donde no hay trabajo.