La hipocresía del presidente Santos

Como abogado que ha representado a cuatro laureados con el Premio Nobel de Paz y que actualmente representa a un político colombiano perseguido por la administración de Santos, sigo con mucho interés la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz que se lleva a cabo esta semana en Bogotá.

Por: Jared Genser*

Sin embargo, mientras los laureados se reúnen en Bogotá para hablar de la paz, Santos persigue a su oposición política a través de detenciones arbitrarias y casos penales motivados por la política. Estos abusos en contra de los derechos humanos quitan méritos al reconocimiento que se le ha hecho al presidente de Colombia por su búsqueda de la paz mundial y, más aún, revelan un área en donde Santos podría realmente hacer algo por la paz interna de Colombia.

Uno de los miembros de la oposición más conocido y perseguido es Andrés Felipe Arias, exministro de Agricultura que ahora mismo busca asilo en EE. UU. En 2014, Arias fue condenado a 17 años de prisión por peculado y por celebración de contratos sin requisitos legales. El caso contra Arias, como muchos de los casos contra la oposición, estuvo plagado de abusos al debido proceso y culminó en una condena sin la prueba requerida por la ley y sin la oportunidad de una segunda instancia. Durante su juicio, el derecho a la presunción de inocencia, entre otros derechos, le fue negado. Además de enfrentar jueces y fiscales parcializados, Arias pasó casi dos años en detención preventiva sin motivo real alguno. Todo esto logró que Arias no pudiera postularse para la Presidencia ni en 2014 ni en el futuro.

Hoy en día Santos busca la extradición del exministro Arias. Pero, al mismo tiempo, rechaza la extradición de miembros de las Farc y ha dicho que no reconoce un acuerdo de extradición entre Colombia y los EE. UU. Esta hipocresía deja en evidencia la incoherencia de Santos, pues no cesa de perseguir a los líderes de la oposición política mientras, simultáneamente, actúa con clemencia hacia las Farc para no poner en peligro su acuerdo de paz.

Como Santos fue el ganador del Premio Nobel de Paz en 2016, debería ahora tomar la iniciativa y detener los abusos contra la oposición política. El pueblo colombiano, los laureados reunidos en Bogotá y el mundo entero hoy miran a Santos para ver cómo va a continuar su camino hacia la paz. Sin duda, el próximo paso debe ser la búsqueda la paz política en Colombia. Si lo hace, el legado de paz de Santos se extenderá más allá del acuerdo con las Farc. En suma, Santos tiene una gran oportunidad de afirmar la democracia colombiana y de lograr una paz verdaderamente sostenible —la paz realmente merecedora de un Nobel— si detiene la persecución en contra de su oposición política.

Jared Genser ha sido consejero jurídico de premios nobel como Desmond Tutu. Hoy es abogado del ex ministro Andrés Felipe Arias en Estados Unidos.