'Jaque' recibió apoyo de EE.UU.

Un alto oficial del Ejército, uno de los cerebros de la 'Operación Jaque', en diálogo con este diario, reconoció que sí hubo injerencia norteamericana en la misión, pero reiteró que fue planeada por la inteligencia colombiana.

La ‘Operación Jaque’, en la que sin disparar un sólo tiro fueron rescatados 15 secuestrados de las Farc, entre ellos la excandidata presidencial Íngrid Betancourt y tres contratistas norteamericanos, sigue dando de qué hablar. Ya se han publicado varios libros y se han producido varios documentales sobre esta acción militar realizada hace tres años. Sólo que esta vez un documental del periodista Gonzalo Guillén puso patas arriba la historia oficial y causó la obvia reacción de las Fuerzas Armadas.

Desde el anonimato que le obliga su condición de alto oficial de inteligencia del Ejército, uno de los cerebros de la ‘Operación Jaque’ sostiene que si hubo dinero para los guerrilleros alias ‘Gafas’ y ‘César’ , ni él ni los oficiales y los suboficiales que lo acompañaron en la tarea van a saberlo nunca. Lo único cierto es que en ese momento muchos soldados ‘ranger’ norteamericanos estaban en la zona y más de uno obraba animado por la recompensa que ofrecía el gobierno colombiano. En conversación con El Espectador , el oficial relató así lo sucedido antes y durante ese 2 de julio de 2008.

“Lo primero que se me viene a la mente después de tres años de la ‘Operación Jaque’ es el contexto que se vivía en el país frente a los secuestrados de las Farc. Había mucha presión internacional, pero cada que nos reuníamos a hablar del tema, únicamente surgía una solución viable: el rescate militar. La visión era entrar disparando, copar el campamento donde los tuvieran y rescatarlos. Pero después era claro que el riesgo era demasiado alto. Por fortuna, el tema empezó a cambiar cuando se produjeron las liberaciones que tuvieron lugar en enero de 2008.

Cuando soltaron a Consuelo González y a Clara Rojas, con otros oficiales de inteligencia nos sentamos a analizar los detalles de la liberación. La importancia que las Farc le daban al gobierno de Venezuela, su respeto por los organismos de asistencia humanitaria. Los videos de esa liberación los vimos muchas veces para analizar el terreno, los radios de comunicación de la guerrilla, sus uniformes, las botas que usaban, cómo hablaban, su forma de caminar, cómo usaban el cabello. Hasta el más mínimo detalle resultó importante para documentar el plan que después llegó.

Hasta que un día un mayor expuso una idea que en principio nos causó risa: ‘Hagámonos pasar por una misión humanitaria, vamos y los rescatamos’. Después nos miramos con incredulidad, y pasada la fase del chiste nos pusimos a pensar en cómo sería esta opción. Cuando la conoció el jefe de inteligencia, se llevó las manos a la cabeza y se quedó pensando. Cuando la conocieron los generales Mario Montoya y Freddy Padilla, nos miraron como si estuviéramos locos. Pero después de algunas semanas, ante la incertidumbre de no saber qué hacer, lo pusimos en marcha.

Un comando se internó en la zona del río Apaporis, donde sabíamos que estaban los secuestrados. Los compañeros se hicieron pasar por médicos, lancheros y hasta desplazados. Esa aproximación fue determinante para advertir que si bien el rescate militar era posible, también era muy peligroso, porque los guerrilleros nunca se separaban de los secuestrados. Entonces fue cuando los expertos de Estados Unidos entraron a apoyarnos y entraron al terreno con nosotros instalando equipos satelitales y micrófonos en plena selva.

Los ubicamos en árboles, en la tierra, en las lanchas, en las tiendas. Fue mucha la información que conseguimos sobre la forma como se abastecían los guerrilleros, cómo le llegaban las medicinas, de qué manera vivían su cotidianidad. Después fue determinante el testimonio del suboficial de Policía Frank Pinchao, porque nos dio detalles específicos sobre la región. Con toda esa información en nuestro poder, empezamos a concebir la idea de cómo engañar a la guerrilla, y para ello surgió la estrategia de imitar la voz del ‘Mono Jojoy’.

Llevábamos muchos años escuchándola y sabíamos la reverencia de los guerrilleros cuando daba las órdenes. Un sargento experto en imitar voces fue escogido para esa tarea. Se seleccionó un vocabulario de palabras como ‘camarada’, ‘bolivariano’, ‘guerrillerada’, los términos claves de sus discursos, y se hicieron muchos ensayos de inteligencia para no fallar. Al mismo tiempo se ordenó que los días previos a la operación se intensificara la acción contra el ‘Mono Jojoy’ para que se mantuviera en silencio y nos permitiera fraguar nuestro plan.

Por esos mismo días previos a la operación, los norteamericanos nos reportaron después de un largo seguimiento a la compañera de alias ‘César’ en qué lugar de Miami compraba la guerrilla teléfonos satelitales y de comunicación y cómo hacían negocios que supimos al detalle porque después la seguimos de cerca en La Florida. Fue la misma época en que nos enteramos de que un alto número de norteamericanos, movidos por la recompensa ofrecida por el gobierno, empezaron a moverse por la selva, atraídos por el dinero como una abeja al panal.

Dos días antes de la operación había mucho personal norteamericano en tierra. Alguien llegó a comentar que podía haber más de 300 ‘ranger’ desplegados en la selva colombiana. Nosotros hicimos lo nuestro: engañar a ‘Gafas’ y a ‘César’, incluso diciéndoles que iban venezolanos a bordo de los helicópteros. Los ‘ranger’ estaban atentos a cualquier percance. La idea de usar petos de la Cruz Roja sólo surgió cuando ya la operación estaba en marcha. Si hubo plata para ‘Gafas’ y ‘César’ nunca lo sabremos. Nosotros cumplimos una misión que fue exitosa”.

La operación que puso en jaque a las Farc

El 2 de julio el entonces ministro de Defensa y ahora presidente, Juan Manuel Santos, se regocijó ante el mundo informando que el Ejército había liberado a 11 militares, 3 contratistas estadounidenses y una política, la excandidata presidencial Íngrid Betancourt, sin usar la fuerza y a punta de pura inteligencia militar. Ese día varios mandatarios felicitaron al Gobierno colombiano por el que muchos consideraron un golpe contundente a las Farc y una muestra fehaciente de que la comunicación dentro de esa organización guerrillera no estaba pasando por un buen momento. El Gobierno se inventó una ONG falsa que identificó con el logo de la Cruz Roja Internacional y convenció al secretariado de las Farc de la necesidad de trasladar a los secuestrados de locación. A la cuadrilla que los tenía presos les hicieron creer que habría un intercambio humanitario y que el helicóptero de la ONG falsa venía a recoger a los plagiados. Fue una jugada en la cual, además, se capturaron a alias César y a alias Gafas, los guerrilleros que estaban a cargo de los 15 secuestrados.

Los villanos de ese día

Gerardo Aguilar, alias César, y Alexánder Farfán, alias Gafas, fueron los únicos capturados en la ‘Operación Jaque’ y los únicos heridos. Estaban encargados de los 15 secuestrados que ese día fueron rescatados. Mientras los liberados celebraban y vitoreaban al Ejército, ellos yacían en el suelo semidesnudos y amordazados. El Gobierno se regocijaba con el operativo; él y alias Gafas se veían cabizbajos con lo sucedido. El gobierno de EE.UU. los pidió en extradición, pero sólo uno de ellos, alias César, partió hacia territorio norteamericano donde fue condenado a 27 años por tráfico de cocaína. Alias Gafas no fue extraditado debido a que su delito se cometió enteramente en el país. Sin embargo, fue condenado por la justicia colombiana a 19 años de prisión por el secuestro de los tres contratistas estadounidenses, también liberados ese día.

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