Según Eduardo Salcedo-Albarán

“La sociedad, a merced de la corrupción”: director de la Fundación Vortex

El filósofo y politólogo preside una fundación que desarrolla conceptos, metodologías y tecnologías para investigar tanto el nivel micro como el macro de los agentes involucrados en la corrupción.

Eduardo Salcedo, director de la Fundación VortexÓscar Pérez

¿Cómo pueden servir las redes sociales para combatir la corrupción?

En Colombia hemos enfrentado la corrupción desde marcos muy tradicionales. En Vortex, a través de redes sociales, hemos desarrollado conceptos, metodologías y tecnologías para poder investigar tanto el nivel micro como el macro de los agentes involucrados en la corrupción. También desplegamos protocolos de análisis identificando estructuras criminales, buscando entenderlas y analizarlas según su modo de actuar.

¿Qué nos dice la neurociencia sobre nuestra tolerancia a la corrupción?

A la gente no le indigna tanto un hecho de corrupción como sí lo hace, por lo general, un atraco. El cerebro es muy bueno para identificar relaciones de causa y efecto que están muy cercanas a nosotros. Nos permite recibir y sentir fácilmente el dolor de otra persona cuando lo percibimos, algo que no pasa con un soborno. Es uno de los problemas graves para entender la corrupción.

Desde ese punto de estudio de criminalidad, ¿cómo percibe la situación en el país?

En Colombia los fenómenos de criminalidad, incluyendo la corrupción, tienen pocos referentes en el mundo. Llegamos a unos escenarios en los que ya uno no mediaba el pago de sobornos o dádivas, son escenarios que se volvieron complejos de investigar. Incluso han existido procesos de formación criminal en desarrollo de tecnologías sofisticadas lamentables.

¿Cómo combatir la corrupción si no existe estructura transnacional?

Además de la complejidad de la corrupción en cada país, es importante entender los flujos transnacionales porque, por ejemplo, el dinero en un caso de corrupción a gran escala en Colombia no se queda acá. En muchos países se han establecido acuerdos de cooperación para combatir la criminalidad, pero resultan insuficientes. La sociedad está a merced de esas redes transnacionales de crimen y de corrupción.

¿Cuál es la apuesta de Vortex para combatir la corrupción?

La apuesta de la fundación es lograr que las instituciones y el público en general piensen en el crimen y la corrupción como un tema de redes transnacionales, eso es indispensable. Cuando nos percatemos de ese concepto, los Estados empezarán a realizar reformas en la justicia que nos permitirán enfrentar globalmente esta problemática.

¿Cree que el foro “Corrupción en Colombia. La peor forma de violencia”, realmente contribuya a un cambio en la mentalidad?

Este foro es indispensable. Es preocupante la cantidad de mitos y de enfoques cerrados que hay frente a la corrupción en todos los sectores de la sociedad, tanto desde los científicos que investigamos este problema, hasta los diseñadores de política y los operadores judiciales. Tenemos que entender que la corrupción no es un tema administrativo, no es solamente un tema de sobornos o dinero, sino que es un problema que tiene efectos sociales gravísimos y que en algunos países llega a configurarse como delito de lesa humanidad.

¿Por qué la frase “la corrupción mata”?

Ésta no es pedagógica, sino que es algo muy concreto que nos falta entender e interiorizar. Es una realidad. Desafortunadamente Colombia ha tenido que aprender a las malas acerca de las implicaciones de la corrupción, porque ya sufrimos la parapolítica, la narcopolítica y seguimos descubriendo nuevos escenarios de cooptación. Hay empresas criminales que se instalan en el interior del Estado. Pero Colombia, quizás, es uno de los países en los que más se ha avanzado en medidas y marcos de análisis, metodologías para entender algo tan complejo.