Manuel Sánchez, otro delator del carrusel

Lo había negado, pero finalmente el excónsul admitió su participación en el carrusel de la contratación.

Samuel Moreno, exalcalde. / Archivo. Iván Moreno, exsenador. / Archivo. Orlando Parada, concejal. / Archivo. Manuel Sánchez fue cónsul de Colombia en Nueva York. / La República
Samuel Moreno, exalcalde. / Archivo. Iván Moreno, exsenador. / Archivo. Orlando Parada, concejal. / Archivo. Manuel Sánchez fue cónsul de Colombia en Nueva York. / La República

Después de meses de negociaciones con la Fiscalía, el abogado Manuel Hernando Sánchez Castro por fin llegó a un acuerdo para encender su ventilador sobre lo que le consta y en lo que participó del desangre al Distrito durante los tiempos de Samuel Moreno Rojas al frente del Palacio Liévano. Justamente el exalcalde detenido encabezaría la lista de a quienes Sánchez señalará como los artífices del llamado carrusel de la contratación. Desde ayer las especulaciones sobre la participación del abogado en estas andanzas quedaron despejadas, cuando la propia Fiscalía anunció que a Sánchez le había sido otorgado un principio de oportunidad por el delito de concierto para delinquir.

Ello significa, en términos castizos, que Sánchez aceptó ser parte del conjunto de personas que crearon un complejo entramado de corrupción para apropiarse ilegalmente de jugosos porcentajes derivados de millonarios contratos con la ciudad cuyo fin último —al menos en papel— era arreglar vías, construir hospitales o incorporar personal. A la fecha, ninguna entidad ha podido dar una cifra final de cuánto perdió Bogotá por cuenta de esas maniobras. A cambio de la información Sánchez obtuvo un principio de oportunidad, que significa que la Fiscalía no lo investigará por el delito de concierto para delinquir. Según notificó la entidad, fue el fiscal general Eduardo Montealegre quien firmó la resolución para otorgar el beneficio.

De esta manera, la Fiscalía confirmó que Sánchez empezará a colaborar con una fiscalía delegada ante la Corte Suprema —unidad que ha liderado la investigación del carrusel— en relación con contratos de obras. El Espectador conoció que, además de Samuel Moreno, Sánchez podría delatar a Iván Moreno, al concejal Orlando Parada —a quien le imputarán cargos hoy por hechos que también tienen que ver con el carrusel—, a Hipólito Moreno —quien ya aceptó cargos por haberse apropiado de dineros de un contrato de ambulancias— y al gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz, quien ha asegurado que nunca tuvo nexos con las irregularidades en los contratos de Bogotá.

En la página web de su firma, Manuel Sánchez C. Abogados Consultores & Asociados Ltda., este litigante anunciaba su vasta experiencia “en temas de contratación pública y privada (...) en un marco de legalidad y honestidad”. De hecho, cuando este diario divulgó por primera vez que Sánchez estaba en la mira de las autoridades —artículo de enero de 2012—, el abogado no sólo negó cualquier responsabilidad en el carrusel, sino que insistió en que él era uno de los denunciantes de la red de corrupción que desangró las finanzas de la ciudad. Con el anuncio del principio de oportunidad se vino a comprobar que Sánchez, en vez de acatar la filosofía que anunciaba a través de su empresa, usaba sus conocimientos de derecho para apropiarse de dineros públicos.

El primero en mencionar a Manuel Sánchez como un eslabón del carrusel fue Germán Olano (condenado a ocho años por hechos del carrusel). Según le dijo este excongresista a la justicia, en el apartamento de Sánchez se hicieron varias reuniones con Samuel Moreno y Julio Gómez, en las que se discutieron contratos de salud cuando Luis Eduardo Garzón era alcalde y Héctor Zambrano —hoy investigado por el carrusel— su secretario de Salud. Luego, cuando Moreno era alcalde de Bogotá, se adjudicó un contrato para construir la segunda etapa del Hospital de Meissen. Según Olano, Sánchez resultó interventor de esa obra a pesar de haber participado en el proceso de selección de las propuestas.

Mientras que Olano confirmó la supuesta cercanía de Sánchez con Julio Gómez y con los concejales Hipólito Moreno, Jorge Salamanca y José Juan Rodríguez, así como describió la molestia de Sánchez cuando Julio Gómez y Álvaro Dávila se repartieron la Uaesp y lo sacaron del juego, este diario conoció a través de fuentes cercanas al proceso del carrusel en la Fiscalía que Sánchez y Orlando Parada también habrían sido un “binomio” clave en el carrusel, manejando contratos en el Fondo de Vigilancia y Seguridad de Bogotá y en el Instituto de Desarrollo Urbano. La Fiscalía incluso investiga si Sánchez posicionó a dos de sus hermanos en la Contraloría y la Personería de Bogotá.

Este acuerdo de cooperación entre la Fiscalía y Manuel Sánchez, sin embargo, no estará en firme hasta que un juez de la República lo avale. Mientras tanto, en el organismo investigativo se siguen halando cuerdas para obtener información sobre esta red de corrupción: El Espectador conoció que la semana pasada, después de dos años de silencio absoluto, Manuel Nule volvió a presentarse a interrogatorio. Tanto él como Miguel y Guido Nule están buscando salidas con la Fiscalía para los cuatro delitos que tienen pendientes. Ayer mismo se confirmó que se embargaron empresas del grupo Nule, incluidas sus acciones en Enertolima, ofrecidas por ellos mismos para efectos de reparación.