¿Menos impuestos para las iglesias cristianas?

La Corte exhortó al Gobierno a presentar un proyecto de ley en materia tributaria, que respete el derecho a la igualdad de todas las iglesias.

En momentos en los que se habla de una nueva reforma tributaria y de crear impuestos para la paz, la Corte Constitucional acaba de proferir un fallo que seguramente va a levantar ampolla en algunos sectores de la sociedad. En este, ese alto tribunal exime del pago de la sobretasa ambiental a una iglesia cristiana de Santander y exhorta al Gobierno para que “en acuerdo con las diferentes iglesias reconocidas, en el menor tiempo posible, presente un proyecto de ley que garantice su trato igual en materia tributaria”.

Mejor dicho, que a las iglesias cristianas se les brinden las mismas exenciones tributarias de las que goza la iglesia Católica por cuenta del Concordato firmado entre la Santa Sede y Colombia y ratificado en 1992 por la Corte Constitucional.

Lo que esto significa —en el fondo— es menos impuestos para estas congregaciones, algunas de ellas seriamente cuestionadas, como la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, de la dirigente cristiana María Luisa Piraquive. Congregaciones, que de acuerdo con la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), mueven hasta $1 billón en transacciones, anualmente.

Esta entidad le dijo a este diario que respecto al impuesto sobre la renta las iglesias en general no son contribuyentes del mismo, pero deben declarar renta. En lo que al IVA se refiere, “tratándose de servicios relativos al culto, se ha considerado que no se hallan sujetos al impuesto sobre las ventas”.
Es decir, los cultos religiosos no se encuentran sometidos al IVA cuando realizan actividades relativas al culto, excepto cuando lleven a cabo actividades que se encuentren gravadas y éstas no sean relativas a sus servicios del culto. Esto para las Iglesia católica. Las iglesias cristianas son contribuyentes del impuesto sobre las ventas cuando desarrollen actividades que se encuentren gravadas, sean o no en razón del culto.

Es por ello que hay quienes temen que fallos como este abran una puerta para que algunas personas creen iglesias cristianas para evadir impuestos. “Termina siendo una muy buena idea para no pagar impuestos. Y toda idea para no pagar impuestos es un golpe al sistema tributario”, le dijo a este diario el exdirector de la DIAN Juan Camilo Serrano, quien sostuvo de manera vehemente que “todas las exenciones son injustas, a menos que obedezcan a una política de estímulo a la economía”.

Otro exdirector de esa entidad, Horacio Ayala, sostuvo que exenciones como esta se justifican si, por ejemplo, el beneficiario de la misma ejerce una labor que le corresponde al Estado y este le retribuye con las ya mencionadas exoneraciones. Pero, en criterio de Ayala, muchas de estas iglesias no cumplen con ese requisito. Sostuvo, no obstante, que el mayor problema no son las exoneraciones, sino la falta de control de algunas de estas congregaciones. “No se puede prohibir la existencia de estas fundaciones. Pero el Estado no se ha dedicado a vigilar. No hay una vigilancia superior”.

En Colombia hay cerca de 5.000 iglesias evangélicas y cada mes se reciben —en promedio— 89 solicitudes para la creación de nuevas congregaciones. Sólo el año pasado se recibieron 1.000 solicitudes, 500 de las cuales fueron aceptadas. De acuerdo con el Consejo Evangélico de Colombia (Cedecol), estas iglesias congregan a por lo menos 8 millones de creyentes. Lo curioso es que apenas 1.850 de ellas informan a la DIAN sobre sus movimientos, como lo señala la ley.

Por otro lado, hay quienes ven en este fallo un reconocimiento al derecho a la igualdad que debe cobijar a los distintos cultos en un Estado laico. “Marca un precedente para que en Colombia se desarrolle el tema de la igualdad. Porque la ley se quedó en la libertad de cultos, pero todavía hay mucha desigualdad entre la iglesia Católica y las iglesias cristianas”, señaló el dirigente del partido MIRA y de la Iglesia Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, Carlos Baena.

De hecho, la misma Corte indicó en su fallo que “en la actualidad no existe regulación alguna que garantice el goce real y efectivo del derecho a la igualdad entre las distintas iglesias reconocidas jurídicamente por el Estado colombiano”. Y que, por ello, el proyecto que produzca el Gobierno “debe contar con la presencia de todas las iglesias legalmente constituidas en Colombia, con el fin de evitar que el disfrute del derecho quede en manos de aquellas que cuentan con representación o apoyo de las mayorías políticas”.

Baena agregó que “no es cierto que las iglesias no paguen impuestos”, que igual deben pagar industria y comercio y, en el caso de las casas pastorales, deben pagar impuesto predial. “A lo que se suma que tenemos que declarar renta”. Sostuvo que ese mito de que las iglesias no pagan impuestos es producto de una estigmatización, pero que confía en un “cambio cultural porque este ya no es el país de una sola religión”.

Muchas ciudades, como Cali, ya han eximido a las iglesias cristianas de esta sobretasa. Falta ver si el Gobierno acoge el llamado de la Corte y presenta un proyecto para que esta medida sea nacional. Igual, en algunos sectores sigue el sinsabor porque muchas de estas exenciones han beneficiado durante años a entidades que se presenten como organizaciones sin ánimo de lucro pero, en palabras de Juan Camilo Serrano, terminaron convertidas en “sinónimo de lucro”. En el caso de las iglesias cristianas, la idea no es que paguen justos por pecadores, pero tampoco que algunos ‘pecadores’ dejen de pagar posando de santos.

 


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