Misterio en Villa Laura

Todos eran miembros de una misma familia, fueron asesinados a machetazos. Recompensa de $40 millones por información.

El crimen ocurrió en la Comuna 13, la zona más violenta de Medellín.  / Luis Benavides
El crimen ocurrió en la Comuna 13, la zona más violenta de Medellín. / Luis Benavides

Mientras Medellín estaba paralizada por el partido de la final del fútbol colombiano, entre Nacional y Santa Fe, un niño de 11 años descubría una escena justa para una película de terror. Al entrar a su casa —el domingo a eso de las 4:00 de la tarde—, encontró sin vida a sus padres, hermana y sobrina.

Durante la tarde había tocado, insistentemente, la puerta de su residencia, en los límites entre los barrios El Corazón y Las Independencias, en lo más alto de la Comuna 13 (San Javier). No recibió respuesta. Le pidió ayuda a un vecino. Abrieron la puerta y encontraron en el piso el cuerpo de Martín Mazo, de 50 años; en una habitación el de Juliana Mazo Hoyos, de 26 años, y en la cocina, a Inés Lina Hoyos López, 52 años, y a una niña de 6.

Después de presenciar a sus familiares muertos, el niño quedó en manos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), entidad que ayer, por medio de César Darío Guisao, director en Antioquia, lamentó la muerte de la niña y sus familiares. Al caer la noche del domingo, los vecinos se conmovieron con el evidente dolor del papá y el otro abuelo de la menor. “Me quitaron lo que más amaba en la vida, vengan por mí”, dijo, ahogado por el llanto, el padre de la niña.

La Policía encontró que algunos cadáveres tenían los miembros superiores amputados y heridas con arma blanca, al parecer, de un machete. Los vecinos manifestaron que les pareció extraño que Martín Mazo no hubiera madrugado a freír buñuelos para venderlos en el barrio y que no hubiera tomado su bicicleta para salir a distribuir los productos con los que sostenía a su familia. Además, algunos aseguraron no haber escuchado nada esa madrugada.

El silencio del vecindario les extraña a las autoridades, si se tiene en cuenta la cercanía que hay entre las casas de ese barrio. “Uno no se explica que no se escuche nada (…) Un hecho tan horrendo y no se obtiene información”, dice Arnulfo Serna, secretario de seguridad de Medellín. Otros vecinos rumoraron que sí escucharon gritos. Dijeron que no avisaron en la estación de Policía que queda a unos 150 metros de la casa donde ocurrió la tragedia, porque, al parecer, las peleas eran comunes en esa familia.

Las primeras hipótesis apuntan especialmente a dos posibilidades: la primera, que la matanza sea el resultado de violencia intrafamiliar, o segunda, que se deba a motivos pasionales. Así lo aseguró José Ángel Mendoza, comandante de la Policía Metropolitana de Medellín, quien agregó que “el tipo de crimen no es una modalidad que utilicen combos delincuenciales”. Según dijo a los investigadores una persona cercana a la familia, uno de los fallecidos había recibido amenazas en los últimos días.

La masacre motivó a que ayer en la mañana se realizara un consejo de seguridad en la capital antioqueña. Como resultado se estipuló una recompensa de $40 millones a quien dé información sobre los autores del múltiple homicidio. “Pedimos la colaboración de la ciudadanía cuando se presenten situaciones como esta”, dijo Luis Fernando Suárez, secretario de seguridad y servicio a la ciudadanía.

El funcionario agregó que la administración municipal “acompañará a los familiares de las víctimas con ayuda económica para pagar los gastos de las honras fúnebres y con apoyo psicosocial”. También le solicitó a la Fiscalía celeridad en la investigación de este caso para capturar pronto a los responsables de este crimen múltiple, que tiene conmovida a Medellín y a la Comuna 13, la zona de la ciudad donde más se registran homicidios.