Se pueden evitar 365.000 homicidios en la próxima década

No es normal que cada día asesinen a 400 personas en Latinoamérica

En el marco del Foro Económico Mundial en Argentina, se lanzó una iniciativa en siete países latinoamericanos para reducir en un 50% las muertes violentas en los próximos 10 años.

El programa busca reducir las tasas de muertes violentas en Latinoamérica. Referencia

Este viernes, en el marco del Foro Económico Mundial (WEF) que se realiza en Argentina, se lanzó la iniciativa “Instinto de Vida” que se propone detener la epidemia de violencia letal que vive América Latina. Este proyecto, del cual hacen parte más de 20 organizaciones en los siete países más violentos de la región, tiene el objetivo de reducir la tasa de homicidios a la mitad en los próximos 10 años, con lo cual se podrían salvar 365.000 vidas.

De acuerdo a esta iniciativa, para lograr la meta se necesitan reducciones aproximadas de un 7% anual en cada país. Está demostrado que se pueden reducir los homicidios y hay ejemplos claves en Latinoamérica: Bogotá, Medellín, Ciudad Juárez y Sao Paulo lograron reducciones sustanciales en las tasas de homicidios en la última década. Cuando se implementan políticas públicas basadas en evidencias y se establecen compromisos serios por proteger la vida se pueden lograr resultados significativos.

Hoy América Latina es la región más violenta del planeta, cada día ocurren 400 homicidios y anualmente 144.000 personas son asesinadas. Entre 2000 y 2016, por lo menos 2,6 millones de individuos fueron víctimas de la violencia letal. Un dato que genera especial preocupación: cada 15 minutos un joven latinoamericano muere de forma violenta. Ilona Szabó de Carvalho, directora ejecutiva del Instituto Igarapé de Brasil, presente en el panel de la WEF en Argentina, resaltó que a veces pensamos que esta situación es “normal”, pero no lo es, por eso invitó al sector privado, los medios y la academia a adoptar un compromiso para disminuir la violencia letal. “No queremos que nuestros jóvenes no tengan futuro. No queremos seguir matando nuestro futuro”, aseguró Szabó.

Este panorama no va a mejorar si no se toman decisiones adecuadas. Mientras en la mayoría de las regiones del mundo los homicidios tienden a disminuir, la tasa en América Latina podría incrementarse de 21 por cada 100 mil habitantes en 2016, a 35 en 2030.

Colombia, a pesar del fin del conflicto armado con las Farc, sigue estando entre los siete países más violentos de América Latina y entre los 20 del mundo.  En 2016 la tasa nacional llegó a 25,2 por cada 100 mil habitantes. Esta es la tasa más baja en los últimos 27 años, pero sigue duplicando la tasa mundial y resulta alarmante si se compara con otros países latinoamericanos como Argentina (5.2) o Chile (2.8). Pensar en términos de tasas puede ser engañoso, los números de personas asesinadas son más claros: 12.782 colombianos fueron asesinados en 2015 y 12.262 en 2016, según la Fundación Ideas para la Paz (FIP). En promedio, 33,5 personas fueron asesinadas diariamente durante el año pasado.

El acuerdo de paz con las Farc, aunque haya incidido positivamente en la reducción de muertes derivadas de la confrontación armada, está lejos de ser la solución definitiva a la violencia. Después de la firma, se han comenzado a visibilizar otras amenazas para la vida de los colombianos. Dada esta realidad, consolidar la presencia estatal en muchas zonas rurales y sobre todo en barrios marginales de centros urbanos, donde operan estructuras delincuenciales que controlan territorios y economías ilegales, son retos importantes para evitar un aumento de homicidios durante el posconflicto. 

Federico Gutiérrez, alcalde Medellín, también estuvo presente en el panel en Argentina y dijo que, a la hora de comprender las muertes violentas, casi siempre relacionamos los homicidios con estructuras criminales. “Sin embargo, en Medellín y otras ciudades de Colombia casi el 30% ocurren por problemas de convivencia, violencia intrafamiliar y violencia de género. Entonces, una cosa es hablar de estructuras criminales y otra de cultura ciudadana y respeto por la vida”.

Un reciente informe de la FIP, una de las organizaciones implementadoras de Instinto de Vida en Colombia, señala que las 27 ciudades más pobladas del país concentraron el 48% de los homicidios durante 2016. De estas, 10 ni siquiera tienen metas para reducir las muertes violentas en sus Planes de Desarrollo. Este informe resalta la necesidad de tener estrategias claras para disminuir los índices de violencia letal. En particular, llaman la atención ciudades como Cúcuta, con una tasa de 40,2 por cada 100 mil habitantes en 2016 y sin metas para reducirla. Lo mismo pasa con Palmira, que tiene una tasa de 47,9. En el caso de Medellín, que sí tiene una meta de reducción, se ve un incremento en su tasa de homicidios, pasando de 20,1 en 2015 a 21,6 en 2016. Esto quiere decir que pasó de 436 muertes violentas en 2015, a 536 en el año siguiente. Cali, a pesar de cumplir su meta de reducción, sigue teniendo una tasa de 53,8 por cada 100 mil habitantes en 2016, la más alta de las ciudades del país. En la capital del Valle del Cauca el año pasado asesinaron a 1288 personas.

“Necesitamos que los países y ciudades que tienes altas tasas de homicidio, dejen de asumir esta situación como ‘normal’. Seguimos teniendo un problema grave que requiere de medidas concretas basadas en evidencias que respondan a las necesidades y capacidades locales", agrego María Victoria Llorente, directora ejecutiva de la FIP en Colombia.

Después de este lanzamiento regional de Instinto de Vida, vendrá el lanzamiento nacional en Colombia el próximo 24 de abril. Organizaciones implementadoras en Bogotá, Medellín y Cali estarán movilizando a la sociedad civil y buscando incidir en la política pública para mejorar la calidad de la información y de las estrategias orientadas a reducir las muertes violentas.