Piden investigar a exprocurador Edgardo Maya por homicidio

La solicitud se hizo en medio de la sentencia contra el medio hermano del exjefe del Ministerio Público, a quien condenaron a 37 años por el crimen de dos sindicalistas de la multinacional Drummond.

El asesinato en 2001 de dos sindicalistas de la multinacional Drummond tiene en aprietos al exprocurador Edgardo Maya Villazón. En medio de la sentencia contra Jaime Blanco Maya, hermano medio del exjefe del Ministerio Público, como autor intelectual del crimen, el Juzgado 11 Penal Especializado de Bogotá compulsó copias para que la Corte Suprema investigue al exjefe del Ministerio Público y establezca si faltó o no a su deber, al no promover acciones para defender la integridad de los sindicalistas del Cesar, luego de que presuntamente supo del peligro que corrían.

La solicitud aparece en la sentencia contra Blanco Maya, excontratistas de la Drummond, a quien condenaron en primera instancia a 38 años de prisión por homicidio agravado y concierto para delinquir, por la muerte de Valmore Rodríguez y Víctor Orcasita, quienes para esa época eran presidente y vicepresidente respectivamente del sindicato en el municipio de Bosconia (Cesar).

De acuerdo con la decisión del juzgado de Bogotá, el exprocurador Maya Villazón supuestamente conocía de las amenazas en contra de las víctimas, la persecución y el riesgo, debido a que ambos líderes sindicales solicitaron su ayuda. Sin embargo, “no encontrar eco a sus peticiones de protección”. Por esta razón, el juez “ordenó compulsar copias para que le investigue por la responsabilidad que le corresponda", dice el fallo.

Ante la decisión del Juzgado especializado, el exprocurador Edgardo Maya Villazón le dijo a El Espectador que no lo habían notificado al respecto. “Durante el proceso que se adelantó no me hicieron ninguna vinculación. Ese señalamiento lo hizo la parte civil en el proceso, sin ningún elemento de juicio. Por su parte, el juez accedió a ella y espero que la Corte Suprema de Justicia estudie el caso y decida. Estoy dispuesto a aclarar mi conducta, que en 8 años como Procurador General, siempre estuvo ajustada a la ley”.

Y agregó: “no tengo conocimiento por qué la parte civil pidió eso. Esos fueron hechos que ocurrieron a dos meses de que me eligieran Procurador. Cuando se hizo la investigación inicial, la Fiscalía profirió auto inhibitorio, pero en 2010 reabrieron ese proceso y ahí está el resultado de la justicia Colombiana y su actuación frente a un crimen que es reprochable. A mí no me han llamado a pedirme alguna declaración, pero estoy dispuesto a responder ante cualquier llamado de la justicia. Lo que puedo decir es que la Procuraduría, en la parte judicial, hizo lo que correspondía y actuó de manera pertinente”.

Maya Villazón no es el único que estaría en la mira de las autoridades por este caso. En la misma sentencia, el juez también pidió a la Fiscalía que analice una posible investigación en contra los directivos de la Drummond, Augusto Valencia y Jean Adkins, así como los excongresistas Álvaro Araújo Castro y Jorge Castro Pacheco (ambos procesados por la ‘parapolítica’), para establecer su presunta responsabilidad en este caso.

El crimen

Blanco Maya tenía un contrato de suministro de alimentos con la multinacional Drummond. Los sindicalistas asesinados se oponían a la renovación de este negocio. Por esta razón, el condenado aprovechó sus vínculos con los paramilitares de Cesar para mandarlos a asesinar.El crimen ocurrió en marzo de 2001, cuando fueron interceptados por miembros de del frente Juan Andrés Alvarez del Bloque Norte de las Autodefensas, al mando de Óscar José Ospino Pacheco, alias ‘Tolemaida’, lugarteniente de Jorge 40.

El caso contra Blanco había sido cerrado por la Fiscalía de Luis Camilo Osorio, pero fue reabierto en 2010. Hace un año, el procesado confesó su participación en el homicidio, pero en calidad de encubridor, ya que, según él, sabía que los sindicalistas serían asesinados por los paramilitares, pero no hizo nada para impedirlo y encubrió a los autores materiales. El juzgado no le creyó y lo sentenció como autor intelectual.