Policía niega pensión a padres de secuestrado ejecutado por las Farc

"Ni que nos fuéramos a hacer ricos con esa plata", se quejan los progenitores del teniente coronel Hernández.

“Que Dios perdone a ambos bandos por lo que hicieron con nuestros hijos”: don Silvio y doña Margarita.  / Gabriel Aponte
“Que Dios perdone a ambos bandos por lo que hicieron con nuestros hijos”: don Silvio y doña Margarita. / Gabriel Aponte

En la casa del teniente coronel Elkin Hernández Rivas se respira un aire espeso que sólo se entiende con su ausencia, con la manera canalla en que fue ejecutado, con el encierro que soportó por 13 años. Cuando sus padres lo enterraron, hace casi un año, también echaron bajo tierra una buena parte de ellos. Don Silvio Hernández y doña Magdalena Rivas siguen viviendo en la misma casa del modesto barrio Centenario, en el sur de Bogotá, que Elkin dejó en 1993 para hacerse subteniente. Su pelea, sin embargo, ya no es con la guerrilla secuestradora o con el gobierno de turno: es con la misma Policía, que hace poco les negó el derecho a acceder a la pensión de su hijo.

“Mi niño dio su vida por su institución y eso es lo que duele, que ahora vengan y nos quiten algo que a él le correspondía por derecho. Algo que él se ganó perdiendo su vida secuestrado sólo por ser un policía”, reclama doña Magdalena. “Es que es absurdo, creo que somos la primera familia que ha tenido que pasar por estas. No sé si es que piensan que nos vamos a hacer ricos con esa pensión, pero no se trata de eso. Estamos reclamando algo que Elkin se ganó a pulso. Además, este de ninguna manera es el final que queríamos. Lo que nosotros más queríamos ya no está”, agrega don Silvio.

Voceros de la Policía le explicaron a El Espectador que don Silvio Hernández y doña Magdalena Rivas no pueden recibir la pensión porque así lo indica el Decreto 4433 de 2004, con el cual se fijó el régimen pensional y de retiro de los miembros de la Fuerza Pública. Según el decreto, si un policía o un militar mueren en servicio activo, y no tiene esposa o hijos, sus padres pueden recibir la pensión siempre y cuando dependan económicamente del fallecido. Pero la Policía acreditó que tanto don Silvio como doña Magdalena reciben una pensión del Seguro Social y, por eso, la norma los ata de manos: no puede haber pagos para ellos.

Los padres de Elkin Hernández devengan, cada uno, una pensión que corresponde a un salario mínimo, que se ganaron porque don Silvio tenía un taller de zapatos, como tantos otros en el barrio Centenario de Bogotá. Fue zapatero durante 35 años y con ese trabajo, y la ayuda de su esposa, sacó a sus hijos adelante. Sin embargo, con el secuestro de Elkin, la vida sencilla que siempre conocieron se les convirtió en el infierno del que aún no salen. El cautiverio del joven los enfermó a ambos. A doña Margarita, sobre todo, a quien la aqueja una diabetes, una enfermedad pulmonar obstructiva crónica y una artritis degenerativa.

Desde que el entonces subteniente Hernández fue plagiado en un retén de la guerrilla el 14 de octubre de 1998, en la vía que de Paujil conduce a Florencia (Caquetá), sus padres concentraron su dinero, tiempo y esfuerzo en pelear por su libertad. Fueron a San José del Guaviare, a Cartagena del Chairá, al Caguán. En una ocasión doña Magdalena, como tantas otras madres, se paró frente a los guerrilleros a suplicarles que les dejaran ver a sus hijos o que al menos les dieran razón de ellos. Las mujeres que rodeaban a los guerrilleros estallaron en carcajadas: “Vayan pídanle al gobierno”, les respondieron. “Qué ironía. Donde más nos escucharon, donde mejor nos trataron, fue en Venezuela”, recuerda don Silvio.

Con el dinero que dejaba el taller de zapatos y lo que recibían del salario de su hijo Elkin, doña Magdalena y don Silvio continuaron en su lucha. Cada martes hacían plantones en la Plaza de Bolívar. Llamaban a cuanta emisora se les ocurría él podría escuchar. Pero el tiempo de dedicación al taller se les fue reduciendo por andar en esos menesteres y por su salud, que les empezaba a pasar cuenta de cobro por tanto estrés. Hace tres años tuvieron que cerrar el taller. Lo peor fue hace un año, cuando tuvieron que clausurar su propia esperanza al conocer que su hijo, junto con el teniente coronel Édgar Yesid Duarte, el sargento José Libio Martínez y el intendente jefe Álvaro Moreno habían sido asesinados.

Según los detalles que proveyó el fiscal seccional de Caquetá, Arturo Bolaños, a Hernández Rivas lo mataron con un disparo en la espalda, quizá cuando intentaba huir. “Yo no admito todavía que a mi hijo lo hayan asesinado de esa forma”, expresa doña Magdalena, quien además rechaza que la Fuerza Pública haya intentado efectuar un rescate armado a pesar de que ella y su esposo, y el propio Elkin en sus pruebas de supervivencia, habían pedido lo contrario. Ella y don Silvio siguen esperando poder hablar con el sargento de la Policía Luis Alberto Erazo, el único sobreviviente de la masacre. Anhelan que él les cuente cómo fueron los últimos años de vida de su muchacho.

Cuando el teniente coronel murió, a sus padres les entregaron sus pocas pertenencias del cautiverio: tres cuadernos, dos diccionarios de inglés y una Biblia. Con los diccionarios aprendió a hablar ese idioma y hasta tradujo algunos salmos. La Biblia la dejó llena de anotaciones que sus familiares algún día compartirán. Fuentes de la Policía le aseguraron a este diario que se está haciendo todo lo posible para superar la ‘leguleyada’ y permitir que don Silvio y doña Magdalena reciban el dinero que les corresponde y que, de por sí, simboliza la tragedia del conflicto colombiano. Los padres del uniformado dicen que no han perdido del todo su amor por la institución.

Desarmaron el cuarto de su hijo como parte del duelo, pero no han sido capaces de quitar los siete diplomas y las dos fotos que tienen de él colgados en la sala. Por eso Paola, la hermana menor de Elkin, tiene un reclamo más: “Mis papás no están recibiendo atención psicológica tampoco. La Policía los trajo en una van desde el cementerio y desde ahí nunca volvimos a saber de ellos. Digan eso también”.

 

 

En Twitter: @dicaduran

Temas relacionados