Primer invidente candidato a magistrado de Corte Constitucional

Carlos Parra está en la lista para reemplazar a Alberto Rojas. Es miembro de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, profesor y columnista.

Abogado de la Universidad del Rosario y doctor en Derechos Fundamentales de la Universidad Carlos III de Madrid España, Carlos Parra no siente que su discapacidad sea un impedimento ni en su vida personal, ni en el ejercicio de su profesión. Perdió la visión cuando era niño, y durante toda su vida ha trabajado por el acceso universal de las personas con discapacidad. Gracias a él se incluyó la señal sonora en Transmilenio, el edificio de juzgados de Paloquemao en Bogotá permite el desplazamiento de personas en silla de ruedas y los tarjetones en procesos electorales también estarán disponibles en Braille. El Espectador habló con él sobre su candidatura y sobre la necesidad que tiene el país de generar más espacios de inclusión para personas con discapacidad.

¿Cómo ve usted las posibilidades de su candidatura a la Corte Constitucional?

La pelea está difícil porque hay algunos candidatos oficiales de ciertas instancias del gobierno. Por ejemplo, hay uno de la Fiscalía, otro que es funcionario de la Defensoría del Pueblo, hay uno también de la Procuraduría. Sin embargo, lo que yo he dicho desde el principio es que quiero hacer un ejercicio de postulación como jurista, como doctor en derechos fundamentales y como persona invidente, a ver cómo reacciona el Consejo de Estado ante una candidatura de una persona con discapacidad.

¿Cómo cree que sea esa reacción?

Más que valorar la discapacidad, que desde luego tiene que ser un elemento de apertura de inclusión social, yo quiero que ponderen los méritos. Tengo publicaciones, un doctorado en Derechos Fundamentales, una trayectoria como profesor de derecho constitucional de 15 años. Yo creo que eso los va a sorprender, el símbolo de la justicia es una mujer con los ojos vendados, precisamente, para que no haga distinción y simplemente sopese la balanza y emita justicia. Yo quiero generar una sorpresa en los magistrados del Consejo de Estado en el entendido de que permitan a una persona con discapacidad aspirar a este cargo.

Si se gana ese cupo, ¿cómo romper con el estigma de que quizá "le dieron ese cargo por lástima"?

Hay un respaldo de la hoja de vida y una entrevista ante el Consejo de Estado. Finalmente quien elige es el Senado y se tiene que hacer una intervención pública explicando cuál ha sido mi trabajo en temas afines con el derecho constitucional. Tengo siete libros publicados y más de 200 columnas en periódicos. No tengo porqué esconder la discapacidad frente a la opinión, pero sí sería bonito que hubiese la apertura social y mental de aceptar la diversidad humana y que una persona con discapacidad llegue a las altas cortes.

¿Cómo ha visto los avances en materia de reconocimiento de derechos para las personas con discapacidad?

Los cambios estructurales ha sido lentos. De hecho he promovido varias demandas de inconstitucionalidad para garantizar nuestros derechos. La del tarjetón en Braille, la de los términos ofensivos hacia personas con discapacidad, la de la ley antidiscriminación que no incluyó el delito de discriminación por discapacidad. Los ciudadanos y los activistas jurídicos hemos puesto a la Corte Constitucional a discernir, a pensar en estos temas sociales. Como no hay jueces sociales, son los magistrados los que reciben todos estas problemáticas.

¿Cómo ve el momento actual de la Corte Constitucional?

Me parece que esta crisis de estos magistrados y la nueva postura del Consejo de Estado denotan que se tiene que depurar el sistema de elección de magistrados y en plena crisis del paro judicial se sabe que quién funja como magistrado tiene que hacer bien la labor. La opinión pública y los medios de comunicación están pendientes del actuar de los magistrados, yo creo que eso es bueno porque obliga necesariamente a que se tengan unos mejores perfiles.

A la radiografía de problemas de la justicia en Colombia habría que añadirle uno más: que a veces es "ciega". ¿Está de acuerdo?

La justicia es ciega porque hay muchos casos de impunidad, aquí hay mucha gente que no cree en la justicia y uno dice "qué pasó con el caso Salamanca, que pasó con Varela que mató a los de la moto, qué pasó con Manzanero que se fue de la escena y al presentarse 15 horas después no le aplican la medida de aseguramiento preventiva porque no fue en flagrancia".

¿Si llegara a la Corte, qué tema en especial le gustaría abordar como constitucionalista?

La problemática social ha sido la de mayor trayectoria en mi vida, pero en este momento también es importante hablar sobre las leyes estatutarias que se tienen que aprobar para el proceso de paz. A la Corte tienen que llegar todos estos mecanismos de justicia transicional y el marco jurídico para la paz. Pensando en viabilizar los acuerdos de La Habana, tenemos que llegar magistrados con una mente abierta, para poder hacer la transición en el posconflicto y poder promover el salto de los miembros de grupos armados ilegales a la vida política colombiana.

¿Cómo ve el tema de las personas que han sufrido alguna discapacidad como consecuencia del conflicto?

Ese es uno de los motivos por los cuales es necesario alcanzar un acuerdo de paz, porque nuestras generaciones no han conocido un día de paz. Llevamos 50 años tratando de alcanzar la paz por la vía armada y eso significa, justamente, continuar con este derramamiento de sangre.

Usted ha sido protagonista de muchas sentencias que han beneficiado a la población con discapacidad, ¿cómo ha sentido esa labor?

Yo fui actor popular de la acción de Transmilenio cuando no tenía sonido y no anunciaba las estaciones. Yo creo que la llegada de una persona ciega a una alta corte contribuiría para generar cambios positivos en esas barreras arquitectónicas y del lenguaje. Yo soy miembro de la Convención de Naciones Unidas para la Discapacidad, esa doble pertenencia a un organismo internacional y a una alta corte haría un llamado de atención al país para justamente contribuir a la accesibilidad universal.

¿Si la candidatura no resulta, qué otros proyectos tiene?

Si eventualmente la candidatura no cuaja, el solo hecho de tener la posibilidad de postularme y haber sido admitido es ganancia, porque estamos presentándonos en un escenario público, estamos diciendo que tenemos todos los méritos y podría también presentarme a la siguiente vacante. El hecho de darme a conocer es muy importante para el país, saber que hay un jurista invidente con doctorado en derecho fundamental y que aspira a una de las altas cortes en ejercicio de la profesión.

¿Cómo han avanzado las condiciones para los discapacitados en el país?

Yo creo que si bien es cierto que no ha habido unos grandes cambios en el Estado, hay una apertura con la Convención de Naciones Unidas para la Discapacidad, estamos en una época importantísima para resolver los problemas de la discapacidad. Paulatinamente ha habido un cambio en el imaginario de la sociedad colombiana y se van dando los cambios y permitiendo cada vez más que las personas con discapacidad podamos aportarle a la sociedad.