Protegen a mujer a quien le sacaron una cédula falsa para explotarla sexualmente

A los 15 años fue secuestrada por una red de trata de personas que sacó, a su nombre, una cédula falsa para aprovecharse de ella.

A sus 28 años, Elena* ha sido víctima del conflicto armado, de la criminalidad y del Estado. En 1999 sus hermanos fueron reclutados por un grupo armado ilegal y ella tuvo que desplazarse de Tumaco (Nariño) a Cali. Ya en la capital del Valle del Cauca fue secuestrada e ingresada a una red de trata de personas en la que la drogaban la mayor parte del tiempo. Al cumplir 15 años un supuesto miembro de esta red le tomó una foto y tramitó una cédula falsa en su nombre. Luego quedó embarazada. Antes de cumplir 18 estuvo a punto de morir por una sobredosis y por un intento de suicidio con veneno. Pero sobrevivió. Salió del mundo de la trata de personas, estuvo algunos años en una fundación y reinició sus estudios. El panorama mejoraba.

Pero el calvario no terminaba. Sin saber de la existencia de la cédula falsa que la red había tramitado a su nombre, la joven se acercó a la Registraduría para tramitar su respectivo documento de identidad. Mientras le entregaban el documento, le dieron una contraseña con la que se identificaba. Hasta que una serie de eventos desafortunados llevaron a que esta se extraviara. Primero fue atacada por un presunto miembro de otra red de trata de personas que la golpeó y la apuñaló por la espalda. Por ello fue trasladada de Cali a Pereira. Allí extravió la contraseña que le habían entregado y al solicitar el duplicado se dio cuenta de que la cédula que la red había tramitado a su nombre estaba vigente.

Entonces se acercó a la Registraduría para conocer el trámite que debía seguir para la expedición de una cédula real. Pero, según ella, un funcionario que la atendió le dijo de manera irónica que el documento que tenía “igual es una cédula y se tiene que quedar con ella y eso le pasa por andar sacando doble cédula”. Por ello tuvo que registrar a sus tres hijos con un apellido que no era el suyo, asumir una edad que no era la real y, además, ver menguadas sus esperanzas de reencontrar a su familia, a la que no ve desde hace 14 años. La mujer tuvo que acudir a la justicia pero esta, en un primer momento, le dijo que no a sus pretensiones. Entonces el caso llegó a la Corte Constitucional que acaba de fallar a su favor.

Valga decir que, antes de finalizar el proceso en la Corte, la Registraduría accedió a las pretensiones de la demanda de cancelar la cédula falsa e iniciar los trámites para la cédula verdadera. No obstante, el alto tribunal consideró que, pese a que la Registraduría reconoció la existencia del problema de cedulación, sus actuaciones “no han sido garantes de sus derechos fundamentales”. Y agregó que esta entidad quebrantó los derechos “a la personalidad jurídica y al debido proceso por el hecho de no oír a la accionante e ignorar las circunstancias particulares que enmarcaron la expedición de los dos documentos”.

E indicó que la “afectación no había cesado en la medida que la cédula de ciudadanía restablecida aún no se ha expedido, producto de una dilación injustificada”. Por ello le ordenó a esa entidad que en un término no mayor a 15 días le entregue a Elena la tan anhelada cédula y que haga “las respectivas anotaciones y correcciones en los registros civiles de sus hijos, conforme a la información que corresponde a su verdadera identidad, a efectos de garantizar y acreditar la condición de representante legal de la accionante como madre de los menores de edad”.

Igualmente el alto tribunal exhortó a la Registraduría para que, en el evento de que compulse copias para que se investigue una eventual suplantación, tenga en cuenta los hechos narrados por Elena para que no se la victimice nuevamente. Ya es más que suficiente con lo que ha padecido.