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Judicial 10 Mar 2013 - 9:21 pm

Polémico punto en asunto Interbolsa

Prueba coja en fondo Premium

La denuncia de que Corridori se había hecho un autopréstamo se basó en un documento que nunca fue jurídicamente válido.

Por: Alberto Donadio
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La Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría continuúan adelantando pesquisas alrededor del caso Interbolsa. / Archivo

La denuncia parecía confirmar los peores abusos cometidos dentro del fondo Premium que Interbolsa vendió a sus clientes. Se decía que Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz, fundadores de Premium, recibieron 10 millones de dólares como utilidad personal por hacerle un préstamo a Alessandro Corridori, con dineros de inversionistas que ni sabían de la utilidad ni del préstamo. Pero resulta que la acusación se basó en un borrador que no está firmado por nadie y el pago no se hizo. Es decir, la denuncia se apoyó en un documento que jurídicamente no existe.

El 18 de diciembre el abogado Jaime Granados Peña, contratado por el director de Premium en Curazao para defender a los inversionistas, amplió la denuncia penal que presentó en noviembre contra accionistas y administradores de Interbolsa. Afirmó que Jaramillo y Ortiz le exigían una comisión del 30% a Corridori por cada préstamo que le otorgaban. Anotó que ese hecho quedó evidenciado en varios correos electrónicos encontrados por la auditoría forense solicitada por su bufete y de los cuales se extractó un anexo.

Según el anexo, Corridori firmó un acuerdo de reparto de utilidades con Jaramillo y Ortiz por el cual se comprometía a pagarles a ambos $17.794 millones. El acuerdo incluía el número de la cuenta bancaria donde debía consignarse la suma. La cuenta en el Occidental Bank de Barbados (filial del colombiano Banco de Occidente) era la misma a la cual los clientes de Interbolsa autorizaban que se giraran los dólares de las inversiones que hacían en el fondo. Es decir, si la denuncia hubiera sido cierta, indicaba que la cuenta personal de Jaramillo y Ortiz era la misma del fondo. Pero el acuerdo no pasó de ser un borrador.

Granados aceptó que el documento “no está firmado” y agregó que la versión que recibió de los protagonistas es que no fue firmado. El acuerdo, anotó, fue tomado de un anexo a un correo electrónico enviado a Corridori. “No tenemos prueba de que se cumplió”. Precisó que la exigencia sí se le hizo a Corridori, pero señaló que Corridori “niega que se haya comprometido, no se siente obligado” y no hizo el pago. “Hay 385.000 registros contables, 790.000 correos electrónicos, todo lo hacían por correo electrónico, de una persona tenemos 7.000 correos”, manifestó Granados.

La Fiscalía no les ha tomado declaración a todos los protagonistas del escándalo de Interbolsa, pero ya se cayó una de las pruebas principales. La otra acusación de Granados —que Jaramillo, Ortiz y Víctor Maldonado se autoprestaron US$40 millones— no se ve afectada por esta prueba coja.

José Ignacio Lombana Sierra, abogado de Juan Carlos Ortiz, indicó que su cliente no firmó el acuerdo, el cual “nunca nació a la vida jurídica, ningún efecto jurídico produjo” y no generó ingresos para Ortiz. Precisó que el negocio era un “ofrecimiento voluntario y unilateral del señor Corridori” al fondo Premium, no a Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo como personas naturales. Ortiz, agregó, “nunca solicitó o exigió el pago de una comisión o utilidad o beneficio, en ningún porcentaje, por los créditos que le fueran aprobados y desembolsados por el Fondo o sus empresas”. Jaime Lombana, abogado de Tomás Jaramillo, no contestó un correo que se le envió.

Aunque la prueba del pago de los 10 millones de dólares se esfumó tan rápido como desaparecieron en repos de Fabricato los ahorros de los clientes de Interbolsa, eso no quiere decir que no hubo malos manejos en Premium ni desvirtúa las pérdidas. La prueba inexistente sirve para revelar detalles inéditos sobre lo que ocurría dentro del fondo Premium, a espaldas de la clientela.

El dato más importante que surge de la frustrada prueba asomada por Granados Peña es que ya desde octubre de 2009 Interbolsa puso al servicio de Corridori 20 millones de dólares para apostar en Fabricato. Tras la intervención de la comisionista en noviembre, Rodrigo Jaramillo afirmó: “Interbolsa empezó con estos repos sobre Fabricato hace un par de años, tal vez un poco más”. Ese poco más fue otro año y la toma de Fabricato por la alianza Corridori-Interbolsa duró, pues, tres años.

Más tarde, en octubre de 2010, otro brazo de Interbolsa, la cartera Credit de Interbolsa SAI, empezó a otorgarles créditos a Corridori, Alfonso Manrique y a Cromas S.A. (presidida por Lina María Barguil) para especular con Fabricato por valor total de $106 mil millones. La Superfinanciera ordenó desmontarlos en diciembre de 2011. El desmonte se hizo, pero pasando los créditos a Premium y a la comisionista. Es decir, se abrieron dos huecos para tapar un hueco.

Los 20 millones de dólares de 2009 se cambiaron a pesos y quedaron convertidos en $39.750 millones. Generaron intereses desde octubre de 2009 hasta diciembre de 2011 por $21.680 millones. Premium cobraba entre el 13 y el 22 % de interés por los préstamos, según fuentes consultadas. Estas dijeron que no había riesgo en prestar los 20 millones de dólares en 2009, pues la acción de Fabricato, que se dio en garantía del crédito, estaba a 26 pesos. “Lo malo fue prestar 61 millones de dólares más en 2012, cuando Fabricato estaba a 90 pesos”. Corridori ofreció en algún momento reconocer un 30% de las utilidades netas, pues le iba bien con los préstamos recibidos. No tenía obligación, fue una mera liberalidad verbal.

El pago se empezó a discutir en marzo de 2012 en reuniones y por correos electrónicos. Juan Andrés Tirado, que manejaba Premium en Bogotá, envió un correo el 5 de marzo a Jaramillo y Ortiz: “En el día de hoy nos reunimos Rachid (Maluf), Natalia Zúñiga (directora financiera de Valores Incorporados, filial de Premium en Bogotá) y yo con Alessandro, John Herreño y Ciro, para ver la firma del contrato de acuerdo de utilidades”. Herreño es gerente financiero de Invertácticas, la firma utilizada por Corridori para comprar Fabricato. Ciro Habib Daza es un abogado que ha trabajado para Corridori. Herreño y Habib son miembros suplentes de la junta directiva de Fabricato.

En la reunión, Corridori dijo que el acuerdo de utilidades se liquidaría al venderse todas las acciones, no antes. “Los intereses generados en los créditos son parte del costo para lograr el incremento de la acción, por eso deben ser incluidos en la forma en que se liquidan las utilidades (Alessandro habla de $26.000 millones en intereses). Adicionalmente dice que existen otros costos, como el de repos”.

Corridori indicó además que había que descontar los $2.152 millones que invirtió y perdió en la intervenida comisionista Proyectar Valores. En el correo, Tirado observó: “Alessandro y John no terminaron la reunión, pues Alessandro salió molestos (sic) por nuestra insistencia en buscar un arreglo. Alessandro en repetidas ocasiones manifestó que él necesitaba cuadrar todo esto con Juan Carlos (Ortiz) y que quiere reunirse con él directamente, pues considera que sólo con él puede arreglar el tema”.

El 14 de marzo, Tirado circuló este email: “Todavía no hemos podido dejar el tema con Alessandro Cuadrado. Por parte de ellos no parece existir el interés o la prioridad que nosotros tenemos para dejar cerrado el tema”. Tirado le pide ayuda a Ortiz para que Corridori le dé prioridad al asunto. El mismo 14 de marzo, Ortiz le respondió a Tirado: “Ok, yo hablo, pero tengo unas preguntas para Natalia. Me comunico con ella primero”. El 3 de junio, Ortiz le escribe a Tirado con copia a Maluf y Jaramillo: “Mañana me reúno en la noche con él (Corridori), tal como le comenté a Rachid”.

El 3 de julio, Ortiz le escribe a Jaramillo con copia a Maluf, Tirado y Corridori y hace esta cuenta: con los 20 millones de dólares se compraron 1.500 millones de acciones de Fabricato a $26. En ese momento —mediados de 2012— estaban a $90, lo que daba un valor de $135.000 millones para la inversión. Se descontaron de esa cifra el capital ($37.500 millones), $18 mil millones de intereses, $2.050 por “pocheches” o problemas, $23.000 por utilidad del fondo. Quedaba el saldo de $54.500 millones. Es decir, con un préstamo de $39.750 millones, Corridori generó para él una utilidad de $54.500 millones, más del 100%. Pero fue una ganancia en el papel, porque las acciones no se vendieron.

 

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Opinión por:

JOSE MIGUEL GOMEZ

Lun, 03/11/2013 - 15:32
ESTOS SON LOS VERDADEROS TERRORISTAS QUE COLOMBIA DEBERIA ERRADICAR.
Opinión por:

rgrodriguezo

Lun, 03/11/2013 - 11:45
¿PUEDE EXISTIR EN COLOMBIA UN FUNCIONARIO MÁS INEPTO E IRRESPONSABLE QUE EL SUPERVIGILANTE GERARDO HERNÁNDEZ CORREA? SUS ERRORES E INCOMPETENCIA LA PAGAN LOS INVERSIONISTAS Y AHORRADORES. ADEMÁS EL PUEBLO COLOMBIANO LE PAGA UN SUELDO BIEN ALTO POR HACER ABSOLUTAMENTE NADA, pues día a día se descubre más manipulaciones que ocurren en las narices de este inútil.
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