'Sería catastrófico enviar a la cárcel a todos los conductores ebrios'

El Vicefiscal advierte que para atender una política criminal de este tipo se necesitarían tres complejos como el de Paloquemao en Bogotá.

El vicefiscal general, Jorge Fernando Perdomo, está en contra de enviar a la cárcel a todos los conductores ebrios.   / Archivo
El vicefiscal general, Jorge Fernando Perdomo, está en contra de enviar a la cárcel a todos los conductores ebrios. / Archivo

A pocos días de la presentación ante el Congreso de un proyecto de ley unificado que busca endurecer las penas y hallar alternativas para disminuir las cifras de accidentes ocasionados por conductores en estado de embriaguez, la Fiscalía destapa sus cartas.

En entrevista con Blu Radio y El Espectador, el vicefiscal general de la Nación, Jorge Fernando Perdomo, revela que de aprobarse una iniciativa de ese tipo, se necesitarían 900 nuevos funcionarios judiciales, tres complejos como el de Paloquemao (Bogotá) y cerca de $100.000 millones adicionales cada año. Agrega que solamente un pequeño número del total de accidentes de tránsito en Colombia ocurre como consecuencia de conductores ebrios.

¿Cómo ve la Fiscalía el aumento de accidentes ocasionados por conductores ebrios y los proyectos de ley que buscan enviarlos a la cárcel?

Estamos sumamente preocupados por la situación. Creemos que la sociedad tiene que tomar conciencia de lo inconveniente que resulta conducir en estado de embriaguez. Pero también nos preocupa la discusión sobre la posibilidad de penalizar esta práctica, porque consideramos que el sistema penal colombiano no está preparado para un desafío de semejantes dimensiones.

¿Qué pasaría si el Congreso aprobara el proyecto que busca mandar a la cárcel a las personas que conduzcan embriagadas? ¿Qué impacto tendría?

Sería catastrófico desde el punto de vista práctico, económico y de la política criminal. En 2012 se les impusieron 70.000 comparendos a personas sorprendidas conduciendo en estado de embriaguez, lo que significa que, si penalizamos esa conducta, implicaría hacer 70.000 audiencias de legalización de captura, 70.000 audiencias de imputación y 70.000 audiencias de medida de aseguramiento al año, y el sistema judicial colombiano no cuenta con esa infraestructura.

¿Cuántos funcionarios judiciales se necesitarían para cumplir con esa exigencia?

Necesitaríamos aproximadamente 300 fiscales adicionales dedicados a la seguridad pública, 300 asistentes de fiscal y otros 300 investigadores. En Bogotá, según las estadísticas, en un fin de semana son sorprendidas 250 personas conduciendo en estado de embriaguez, y para poder judicializarlas necesitaríamos por lo menos tres edificios similares al complejo de Paloquemao. Es muy importante que la ciudadanía, el Gobierno y los parlamentarios tengan en cuenta que en tan sólo un año casi duplicaríamos la población carcelaria que existe actualmente en el país.

¿Cuánto costaría contratar a los 900 nuevos funcionarios que se necesitarían?

Aproximadamente $100.000 millones anuales para poder responder a este gran desafío. Ahora, la ciudadanía tiene que saber que, hoy en día, si usted conduce en estado de embriaguez y mata a una persona, eso puede denominarse homicidio culposo agravado. Ya es delito y está sancionado con una pena que puede implicar cárcel. No vemos por qué sea necesario ampliar el radio del derecho penal a un comportamiento de simple peligro abstracto donde usted, por el simple hecho de conducir un carro, podría eventualmente causar un atentado contra otra persona.

Entonces, ¿cuál debe ser la solución, porque las cifras que usted nos da colapsarían a la justicia, pero la sociedad pide sanciones ejemplarizantes para los conductores ebrios?

Quisiera poner sobre la mesa un dato estadístico importante: de todos los homicidios que se cometen en accidentes de tránsito, sólo un número muy reducido se debe a conductores ebrios. Muchos homicidios se cometen por otras imprudencias, como pasarse el semáforo en rojo o porque no se utilizan los puentes peatonales. Esto lo digo para que pensemos si es necesaria la penalización de conducir en estado de embriaguez.

Yo creo que las soluciones deben ser de diversa índole. Aquí hay un tema cultural sobre el que hay que trabajar de forma muy intensa: la parte educativa resulta muy importante en la casa y en los colegios. A nivel administrativo también hay muchas medidas que se pueden tomar, en las que tal vez se puede buscar un fortalecimiento. Por ejemplo, la extinción definitiva de la licencia de conducción. También se puede pensar en hacer que cumplan con tareas sociales. El centro de la discusión debe darse sobre la construcción de una política criminal coherente y sistemática. No podemos terminar proponiendo reformas legislativas atendiendo a los problemas ocasionales y que sólo representan un populismo punitivo.

¿Apoyarían la posibilidad de adelantar extinción de dominio a los carros de conductores ebrios?

Hay que pensarlo muy bien, porque la extinción de dominio como acción especial de origen constitucional está pensada para otras cosas muy diferentes al carro de la persona que ha conducido en estado de embriaguez.

* Jefe de redacción de Blu Radio.

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