Falleció en Bogotá

Último adiós al almirante Santamaría

El comandante de la Armada sufrió un paro cardíaco en la madrugada del viernes y murió cuando era trasladado a un centro clínico. El alto oficial llevaba 36 años de servicio.

Leonardo Santamaría Gaitán murió a los 53 años. / Fuerzas Militares

En la madrugada del viernes 19 de mayo falleció el comandante de la Armada, Leonardo Santamaría Gaitán. Luego de sufrir un infarto, el alto oficial fue trasladado a la clínica Fundación Santa Fe, pero murió momentos antes de llegar al centro asistencial. El presidente Juan Manuel Santos, quien se encuentra en Estados Unidos cumpliendo reuniones diplomáticas con el gobierno de ese país, fue uno de los primeros en lamentar la muerte de Santamaría, quien comandaba la Armada desde octubre de 2015.

Así como el jefe de Estado, también se pronunciaron el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas; el comandante de las Fuerzas Militares, Juan Pablo Rodríguez; el comandante del Ejército, general Alberto José Mejía; el director general de la Policía, Jorge Nieto, y los senadores Paola Holguín, Juan Manuel Galán y Roy Barreras. Todos lamentaron la muerte del almirante y se solidarizaron con su familia.

El almirante nació en Barranquilla (Atlántico) e ingresó a la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla en 1977, graduándose como teniente de corbeta en 1981. Durante su carrera se desempeñó como jefe de operaciones navales, comandante de la Fuerza Naval del Caribe, director general marítimo, jefe del Departamento de Operaciones de la Fuerza Naval del Caribe y jefe del Comando Específico de San Andrés y Providencia.

Su círculo más cercano asegura que era rigoroso y exigente, tanto con él mismo como con los demás. Los familiares de Santamaría, quien también se desempeñó como agregado naval ante el Reino Unido y representante permanente de Colombia ante la Organización Marítima Internacional (OMI), señalan que alcanzó tantas dignidades en la Armada por su forma de ser. El deseo de Santamaría de entrar a la institución castrense ere previsible: tanto su padre como su hermano habían ingresado a la vida militar antes que él.

Lo primero que hizo fue graduarse con honores como teniente de corbeta en la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla y a partir de ahí fue escalando en la institución. Durante su ascenso en la Armada, y por medio de su hermano, conoció a su esposa en un evento de la Escuela Naval. Ella llegó a donde él estaba en ese momento a preguntar por un cadete de apellido Santamaría. Desde ese momento fue su compañera hasta el día de su fallecimiento.

El almirante Santamaría aseguró a diferentes medios de comunicación que su trabajo dentro de la Armada era uno de los aspectos más importantes de su vida. “La dedicación total a la familia creo que es un sueño no realizable. Yo sé que me debo a mi familia, pero mi trabajo es parte fundamental para sostenerla. Para mí, debe haber una unión indivisible entre familia y trabajo”, dijo a El Universal en julio de 2013.

Esa firme convicción hizo que lo condecoraran más de una vez. Le fueron otorgados la orden al mérito militar Antonio Nariño en el grado de comendador y oficial, orden al mérito naval Almirante Padilla en el grado de comendador y oficial, la orden Cruz de la Fuerza Aérea al mérito aeronáutico en el grado de comendador, medalla al mérito naval de Chile, medalla de servicios distinguidos a la Armada Nacional y otros títulos que demuestran, según sus compañeros de la Armada, la clase de hombre que fue.

Esa fue la trayectoria del almirante Santamaría: con méritos y sin escándalos. Por ahora, el presidente Santos no ha indicado quién lo sucederá.