Un crimen conectado

Justo Pastor Báez, pieza clave en el escándalo de la DNE, fue ultimado el miércoles pasado. Su muerte estaría relacionada con el plan para asesinar a la fiscal Antimafia Ana Margarita Durán.

Justo Pastor Báez Angarita, vicepresidente de la Confederación Nacional de Transportadores y piedra angular en el escándalo de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) , fue asesinado el miércoles en la noche en la localidad de Kennedy en Bogotá. Su nombre se hizo público luego de una denuncia de El Espectador, en septiembre pasado, en la que quedó en evidencia que Báez Angarita tenía cercanas relaciones con Danilo Bustos Suárez, testaferro del capo de capos Daniel El Loco Barrera.

Báez Angarita, quien incluso integró una lista al Senado por Cambio Radical el año pasado, fue nombrado como depositario de la DNE para administrar los bienes de Danilo Bustos. Entonces trascendió que el testaferro del capo era ni más ni menos que su padrino de matrimonio. Como quien dice, el ahijado de Bustos terminó manejando los bienes que el Estado le arrebató a la mafia. La denuncia de este diario le costó la cabeza al entonces director de la DNE, Ómar Figueroa.

El asesinato de Báez Angarita parece ser el último eslabón de una cadena de crímenes y componendas planeadas desde la cárcel La Picota de Bogotá por un grupo de narcotraficantes. Y, por supuesto, del plan criminal para asesinar a la fiscal jefe de la Unidad Antimafia Ana Margarita Durán. El trasfondo parece ser el mismo: Daniel El Loco Barrera. El martes pasado la abogada Lina Sierra Ariza, defensora de Carlos Alberto Rincón, alias Chicharrón, sufrió un atentado luego de salir de La Picota, que hoy la tiene en cuidados intensivos. Rincón es señalado como un enlace clave de la organización de Barrera.

El Espectador conoció detalles de la investigación que han venido adelantando las autoridades para develar el plan criminal contra  la fiscal Durán, que sería patrocinado por narcotraficantes detenidos y con nexos con la ‘Oficina de Envigado’. La presión sobre la Unidad Antinarcóticos comenzó a mediados de 2010, cuando fueron judicializados y extraditados los ex integrantes del CTI Luis Agustín Caicedo y Claudio Javier Silva Otálora, así como el esmeraldero Julio Alberto Lozano. Entonces, el director de la Policía, general Óscar Naranjo, en una publicitada rueda de prensa, dijo que habían caído los “jefes de El Loco Barrera”. Después, en investigaciones paralelas, se descubrió la mano narca en el Independiente Santa Fe y en la DNE.

En varias ocasiones emisarios y testaferros de esta organización intentaron sustraer el expediente de la Fiscalía, pero no pudieron. Hubo mucho dinero de por medio y la DEA estuvo informada de los pasos de estos capos para evadir la justicia. En ese tiempo fue cuando este diario reveló el nexo entre Danilo Bustos Suárez y Justo Pastor Báez. Un vínculo que comenzó en 1989 cuando empezaron a cruzar negocios de transporte. Fue tal la amistad, que en el año 2002 ,en la iglesia San Alfonso de Liborio, Bustos ofició como su padrino de matrimonio. En el entretanto del escándalo de la DNE, la Fiscalía fue estrechando el círculo de El Loco Barrera: sus primos y hermanos fueron reseñados por la justicia.

La preocupación en los pabellones de La Picota empezó a hacerse pública. Financiadores, testaferros y enlaces con la Fuerza Pública y políticos quedarían al descubierto. Como anillo al dedo les cayó a estos narcos ya identificados el escándalo familiar de la fiscal Durán al descubrirse que su hermana menor estaba enredada con la banda de ‘Los Paisas’ en Córdoba. Pero la fiscal Viviane Morales la ratificó en su cargo y esto fue el detonante para que se hiciera una colecta entre la mafia por la cabeza de Durán. El Espectador conoció que se realizaron por lo menos cuatro reuniones en La Picota para planear el crimen.

Hubo comunicaciones con la ‘Oficina de Envigado’, que inicialmente cobró $1.000 millones, pero el asunto se transó en $800 millones. Pero el asunto se filtró y la DEA tuvo noticia del plan criminal. Y justo cuando la Fiscalía y agencias extranjeras reforzaban la seguridad de la fiscal Durán, sicarios asesinaron en Kennedy a Justo Pastor Báez Angarita, un empresario de 47 años, sin antecedentes judiciales, pero sí cercanos vínculos al testaferro de El Loco Barrera.

Su muerte prendió las alarmas de las autoridades, pues todo parece indicar que se trata de una vendetta. Por ahora la justicia tiene un elemento claro en sus pesquisas: que el telón de fondo tiene nombre y apellido: Daniel El Loco Barrera.

Para terminar de enrarecer aún más el ambiente, al cierre de esta edición se conoció que el comandante del Pabellón de Alta Seguridad de la cárcel La Picota, inspector Jairo Enrique Velosa Martínez, fue asesinado ayer  en el sur de Bogotá .