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Judicial 2 Jul 2011 - 9:00 pm

"Un expresidente me entregó el 'libreto' de la 'Operación Jaque'"

Gonzalo Guillén, periodista investigador, publicó el documental de su autoría: 'La Operación Jaque, una jugada no tan maestra', que fue criticado por Santos y Uribe.

Por: Cecilia Orozco Tascón
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Foto: Diana Sánchez

Cecilia Orozco Tascón.- ¿Tenía calculada la fuerte reacción política que produciría en Colombia su documental ‘Operación Jaque, una jugada no tan maestra’?

Periodista Gonzalo Guillén.- Más o menos sucedió como lo estaba esperando. Sin embargo, no me preocupa la reacción, porque aunque la gente no ha visto el documental, y seguramente no va a tener la oportunidad de verlo, la mayoría está de acuerdo en que la ‘Operación Jaque’ no se hizo tal como la presentó el gobierno Uribe en su momento.

C.O.T.- ¿Qué opina de que el presidente Santos, refiriéndose a la versión de la negociación de la ‘Operación Jaque’, hubiera usado la expresión “idiotas útiles” y que el expresidente hubiera dicho que es “una infamia”?

G.G.- No sé a qué se refieren ellos dos, porque ninguno ha visto el documental. La “infamia” de la que habla Uribe es la que él mismo inventó cuando ofreció los US$100 millones en público. De Santos me extraña más la reacción, porque está “desuribizando” el país y eso se le aplaude porque era necesario. La libertad de prensa que él defiende, según dice, existe y yo la ejerzo. Tengo todo el derecho de investigar hechos que no se hayan aclarado y de publicar lo que encuentre.

C.O.T.- ¿Quiénes son los principales testigos de la versión que usted da en el sentido de que la ‘Operación Jaque’ no fue una liberación, sino una negociación?

G.G.- Varias personas: habló el abogado Carlos Toro, quien hizo la negociación a nombre de los dos guerrilleros César y Gafas, con la Fiscalía colombiana y la Embajada de Estados Unidos. También está en el documental otro abogado al que buscaron para que encontrara una salida jurídica con Estados Unidos; los primeros defensores que tuvieron César y Gafas contaron que los dos guerrilleros, o al menos uno de ellos, estuvo en Bogotá 15 días antes de la liberación para entregarle un computador a la Embajada, en concreto al FBI, que certificó que tiene el aparato. También dieron su versión el emisario personal del presidente Sarkozy y el emisario de Suiza Jean Pierre Gontard.

C.O.T.- ¿Quién es el abogado Toro y por qué termina mediando en una operación tan secreta?

G.G.- Es el penalista que ha conocido más casos de extradición. Lo contactaron precisamente por ese motivo. Yo había publicado la versión de Toro sobre este operativo en el Nuevo Herald. Y por eso lo busqué de nuevo.

C.O.T.- ¿Y por qué creerle?

G.G.- Porque él tiene cómo probar lo que dice: les dirigió cartas con los detalles sobre todo este asunto, al ministro de Defensa de la época Juan Manuel Santos, a la Fiscalía, al presidente y al embajador de Estados Unidos. Tengo copia de las cartas recibidas por ellos. Ninguno le contestó a Toro, pero tampoco lo desmintió.

C.O.T.- ¿Qué fecha tienen esas cartas?

G.G.- Septiembre de 2008, tres meses después del operativo. La versión de Toro coincide con la que dieron los dos delegados de Europa y no se conocen entre ellos. Tengo otro testimonio valiosísimo: el de un expresidente colombiano que me dio copia de un ‘libreto’ en el que se especificaba cómo se iba a realizar la ‘Operación Jaque’. A él le entregaron ese documento un mes antes de que se presentara la liberación.

C.O.T.- ¿Por qué le habrían de dar a un expresidente semejante testimonio para después mentir?


G.G.- Porque querían que él fuera el garante de los acuerdos a los que iban a llegar los dos guerrilleros de las Farc con el Gobierno. Le pidieron que asumiera esa función, pero él no quiso aceptar. Por eso le entregó ese documento a la Embajada norteamericana y al director de la Policía (Óscar Naranjo).

C.O.T.- ¿Qué decía el ‘libreto’?

G.G.- Detallaba cómo se iba a ejecutar la ‘Operación Jaque’.

C.O.T.- ¿Quién es ese expresidente?

G.G.- Él no quiere ser identificado.

C.O.T.- De todos los testimonios que usted ha mencionado, ¿el más valioso es el de él?

G.G.- Ese ‘libreto’ que él me dio es muy valioso, pero no es el testimonio más importante.

C.O.T.- ¿Cuál otro considera que aporta más credibilidad a su historia?

G.G.- La declaración del abogado Toro, que cuenta exactamente cómo se adelantaron las negociaciones anteriores al operativo con César y Gafas; dice con precisión con quién habló, en qué fechas lo hizo y en dónde se reunieron con las personas que participaron en los preparativos. Incluso él dice que fueron los dos guerrilleros los que propusieron que se hiciera la operación con helicópteros para simular que eran iguales a los que había enviado Chávez para liberaciones como la de Luis Eladio Pérez.

C.O.T.- Institucionalmente, sin embargo, el aporte de un expresidente de la República es importantísimo por la credibilidad que tiene. ¿Cree que en una circunstancia extrema, él certificaría que recibió el ‘libreto’ de la ‘Operación Jaque’ un mes antes de que ocurriera?

G.G.- Me encantaría que fuera así. No obstante, y aun sin esa confirmación, el documental tiene testimonios de peso para demostrar que sí hubo negociación.

C.O.T.- Además del expresidente Uribe, ¿quién sabía del operativo en el Gobierno? ¿El comisionado Luis C. Restrepo?

G.G.- Sí, sin lugar a dudas. Según un cable de Wikileaks también estaba muy involucrado en la negociación el viceministro de Defensa en aquel momento, Sergio Jaramillo (actual consejero de Seguridad del presidente Santos). Su nombre aparece en los cables de Wikileaks.

C.O.T.- ¿Quién menciona la cifra de US$100 millones que ha levantado una polvareda?

G.G.- El propio Uribe ofreció públicamente US$100 millones para quien dejara en libertad a los secuestrados y prometió que no extraditaría a quienes los entregaran. Unos días después de ese anuncio El Tiempo, para ese momento todavía un periódico de propiedad de la familia del ministro de Defensa Juan Manuel Santos, publicó una noticia según la cual César y Gafas estaban tentados a aceptar la oferta. Yo no redacté esa nota ni me la inventé. Usted la encuentra en el archivo de ese diario.

C.O.T.- Pero al menos uno de los guerrilleros fue extraditado.

G.G.- El ‘libreto’ dice exactamente lo que sucedió en el operativo, pero no relaciona lo que se negoció con César y Gafas. Por el mismo motivo, tampoco se sabe si se cumplió o incumplió lo que acordaron con ellos. Según se asegura, César está en una cárcel de Illinois. A pesar de que tengo su número de identificación en la cárcel, nunca me dejaron contactarlo. Me parece raro que no lo hubieran procesado por secuestro después de que estaba con los tres norteamericanos liberados en la ‘Operación Jaque’ junto con Íngrid Betancourt. A él lo juzgaron por narcotráfico. Gafas está en La Picota.

C.O.T.- ¿César y Gafas fueron los únicos guerrilleros que negociaron con el Gobierno colombiano para quedarse con el dinero a cambio de los secuestrados o hubo otros que todavía están encubiertos?


G.G.- Hasta donde sé, estuvieron involucrados César, quien era el jefe, y Gafas, que estaba con él. También hubo otros dos guerrilleros que iban y venían llevando papeles. Eran emisarios de las negociaciones.

C.O.T.- ¿Esos emisarios estuvieron presentes durante el operativo?


G.G.- Sí, y por lo menos uno de ellos se transportó en helicóptero.

C.O.T.- ¿De ida, de vuelta o en ambos sentidos?

G.G.- En ambos sentidos.

C.O.T.- En concreto, ¿qué prueba su trabajo?

G.G.- No trato de probar nada. Me propuse investigar, reunir datos y presentar una serie de testimonios y de evidencias que condujeron a que hubo una negociación. ¿Cómo podría haber puesto de acuerdo a todas las personas que dieron su testimonio, algunas de las cuales no se conocen entre sí como ya dije? ¿Cómo podría incidir en el embajador de Estados Unidos para que escribiera los cables que envió al Departamento de Estado y que reveló Wikileaks? Lo que hice fue revisar todo el material con atención y concatenar los hechos.

C.O.T.- Entonces, ¿el documental no pretende cuestionar que el Gobierno les hubiera ofrecido dinero a los guerrilleros para que entregaran secuestrados a cambio?

G.G.- No. El documental cuestiona que no se hubiera contado la historia como sucedió. Todavía no entiendo cuál es la utilidad de montar una mentira porque, en todo caso, el resultado fue espectacular: liberaron a 15 personas sin daño para nadie. Creo que si hubieran pagado en vez de US$100, US$1.000 millones porque la gente recuperara su libertad, me habría parecido igualmente maravilloso.

C.O.T.- Usted habla de unos documentos del FBI, ¿de qué tratan?

G.G.- Son los apéndices de lo que luego fue el indicment contra César y Gafas. La solicitud de extradición de ellos dos está soportada en lo que encontró el FBI en el computador que le entregaron los guerrilleros y en donde estaban las pruebas de supervivencia de los secuestrados. La Fiscalía nunca vio esas pruebas.

C.O.T.- Recientemente fue asaltado su apartamento en Bogotá. ¿Cuándo ocurrió y qué le robaron?


G.G.- Eso sucedió hace un mes, el 26 de mayo pasado. Acababa de conseguir información importantísima sobre gastos oficiales reservados, en formato digital. La copié en mi computador personal y la pasé a discos donde guardaba los datos más importantes. Viajé a Lima el 27, o sea al día siguiente. Cuando regresé, habían asaltado mi apartamento. Se habían metido por la ventana de un piso alto. Se robaron únicamente esa memoria y otras que estaban en una USB. ¿Se encontrarían allí las pruebas del pago de recompensas?

C.O.T.- ¿Usted tiene algún vínculo partidista o defiende una ideología política en particular?

G.G.- Jamás en mi vida he pertenecido a un partido y no he hecho política nunca; no he sido servidor público y no he recibido un peso del Estado. No voté por Santos, pero escribo mensajes en Twitter hablando bien de él y de su ministro del Interior. Voté por Mockus y hoy celebro que hubiera perdido. Como ve, no tengo afinidades partidistas.

C.O.T.- ¿Ha tenido algún tipo de cercanía periodística con las Farc en razón de su oficio?


G.G.- No. Entrevisté a miembros de las Farc abiertamente, cuando existía la zona del despeje. Es decir, cuando iban todos los periodistas y todos los medios. Pero nunca he ido a reuniones clandestinas con la guerrilla. Sin embargo, reivindico mi derecho a hacerlo si hay un objetivo periodístico que valga la pena.

C.O.T.- El canal que difundió su documental fue el ecuatoriano Teleamazonas. ¿Por qué terminó negociando con esa estación? Y, concretamente, ¿tiene o tuvo algún contrato con el gobierno ecuatoriano?


G.G.- ¿Con el gobierno de Ecuador? (risa) El documental fue hecho con recursos propios, hasta donde me alcanzó la plata. Después intenté que varias empresas de televisión colombianas fueran mis socias. No concreté nada. Al gerente de Teleamazonas le gustó el proyecto, se interesó y financió la parte final. Hoy ese canal tiene los derechos. Y es una estación muy crítica con Rafael Correa. No sé de dónde sacaron que el gobierno ecuatoriano me financió. Supongo que lo dicen para desprestigiar mi investigación. Pero ella se defiende sola.

Duda razonable

La ‘Operación Jaque’, como se llamó el plan militar que causó asombro mundial porque liberaron, sin disparar un tiro, a Íngrid Betancourt,  a los tres norteamericanos que estaban en poder de las Farc y  a 11 secuestrados más, se realizó el 2 de julio de 2008. Dos guerrilleros: Gerardo Aguilar, alias César, y Alexánder Farfán, alias Enrique Gafas, que comandaban el grupo que custodiaba a los secuestrados, recibieron con sonrisas al Ejército y la Fuerza Aérea. Incluso, subieron a un helicóptero disfrazado de transporte de un organismo de socorro, convencidos de que se dirigían a un punto donde habría un intercambio humanitario coordinado entre el Gobierno y el Mono Jojoy. El documental de Gonzalo Guillén, que acaba de ser emitido por el canal ecuatoriano Teleamazonas, sostiene la tesis de que el operativo no fue una brillante actuación de inteligencia, sino un simple canje en el que se habrían negociado secuestrados por dólares. La cifra de US$100 millones generó las protestas del presidente Santos y del expresidente Uribe, quienes desmintieron la versión. Sin embargo, entre mayo y los últimos días de junio de ese año, hubo varias declaraciones de prensa del entonces jefe de Estado en que él ofrecía exactamente esa suma para los desmovilizados que entregaran a los secuestrados.

"Tengo pleno derecho a publicar lo que investigo"

Cecilia Orozco.- Usted salió del país por amenazas en 2007, ¿qué pasó en esa ocasión?


Gonzalo Guillén.- Álvaro Uribe salió un día a insultarme a raíz de un trabajo que hice para el Nuevo Herald sobre el testimonio de Virginia Vallejo en relación con lo que ella decía saber del asesinato de Luis Carlos Galán. Él salió a insultarme en la radio y la cantidad de amenazas que siguieron después fue tan espantosa que me tocó irme del país.

C.O.- Usted anunció una demanda contra el expresidente, ¿lo denunció finalmente?

G.G.- Sí, y ahora tengo la demanda en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, porque la investigación nunca avanzó aquí.

C.O.- ¿Cuántos años trabajó para el Nuevo Herald de Miami?


G.G.- Diez años.

C.O.- ¿No le parece que los temas que usted trata son muy complicados?

G.G.- Un periodista puede y debe investigar los hechos que no estén claros ante la opinión pública. Creo que tengo pleno derecho a ventilar los temas que se me ocurran y a publicarlos, sin ser amenazado ni molestado por eso.

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