Aumenta optimismo por posible acuerdo

Se han reducido los corchetes en un 79%, las opciones en 81% y las palabras en 57% con respecto al borrador previo a la Cumbre. Equipo de Colombia se muestra optimista.

El tiempo se acaba. Quedan 48 horas de intenso trabajo para los negociadores que buscan llegar a un acuerdo en París para detener el cambio climático. Esta tarde se conoció un nuevo borrador que ahora tendrán que examinar, letra a letra, los delegados de las 196 naciones.

Hay razones para estar optimistas. Al menos el número de problemas por resolver parece estar reduciéndose considerablemente. Hace nueve días los delegados trabajaban sobre un documento que tenía 40 páginas y 1609 corchetes (opciones de textos). Hace cuatro días habían logrado reducirlo a 20 páginas. El último borrador consta apenas de 14 páginas y unos 366 corchetes de acuerdo a la plataforma Parisagreement.org.

Andrea Guerrero García, jefa de la delegación técnica de Colombia en las negociaciones y Directora de asuntos económicos, sociales y ambientales de la Cancillería, explica que si las delegaciones aceptan el nuevo texto entrarán en una nueva fase de conversaciones y diálogos coordinados por los franceses y los “facilitadores” para resolver los puntos críticos. El resultado sería un borrador final que, según lo dicho por Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, debería estar listo este viernes.

Pablo Vieira Samper, viceministro de ambiente de Colombia, dice que hay cinco puntos que son importantes para el país. El primero tiene que ver con que el acuerdo fije una meta de largo plazo en cuanto a reducción de gases de efecto invernadero. Un asunto que entre los negociadores se conoce como mitigación. Colombia apuesta por que se acuerden metas numéricas específicas y una hoja de ruta que conduzca a evitar un aumento de temperatura por encima de 1.5 °C.

El segundo punto al que le apuesta Colombia es que París sea un punto de partida y, de aquí en adelante, se generen nuevos ciclos de negociación internacionales en los que se revisen los compromisos actuales y eventualmente, en la medida que sea necesario, se aumente la ambición de las metas colectivas.

Un tercer punto se refiere a las acciones para que los países se adapten a lo inevitable. En este sentido, Colombia quiere que se implemente un instrumento a través del cual todos los países comuniquen sus prioridades y necesidades pero también sus estrategias para adaptarse.

En cuarto lugar está el caracter jurídico que tendría el acuerdo. Al respecto, la colombiana Jimena Nieto, asesora legal de la delegación de Colombia y coordinadora de asuntos legales de la Alianza Independiente de América Latina y el Caribe, dice que en este punto hay un relativo consenso en que se va a firmar “un tratado, un acuerdo jurídicamente vinculante”. Con una aclaración: distintas partes del acuerdo tendrán diferente carácter legal. También es difícil pensar en que se incluirán sanciones para los países que no cumplan con sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o aportes financieros. En cambio, la filosofía reinante en los diálogos es que el mecanismo de cumplimiento incluya estrategias de acompañamiento cuando algún país incumpla sus promesas.

Por último, los negociadores colombianos dicen que en esta etapa final insistirán en que se incluya en el acuerdo el tema de derechos humanos y de género.

“Un acuerdo como este no va a solucionar todos los problemas”, explicó el viceministro Vieira. “Muchas cosas saldrán luego a través de decisiones. Pero lo importante es dejar todos los temas anclados en este tratado”.

“El proceso muestra señales saludables”, dijo Andrea Guerrero recordando que en la Cumbre de Copenhague, en 2009, cuando se esperaba lograr el acuerdo. En este mismo punto de los diálogos el borrador del acuerdo solo crecía y crecía en “corchetes” y la presidencia de la cumbre comandada por los daneses intentaba a espaldas de muchos grupos corregir el rumbo. “Los franceses han llevado un proceso en que las personas están tranquilas con la transparencia”, anotó la representante de la Cancillería.

Catherine Martini, de la plataforma ParisAgreement.org, comentó al conocerse el último borrador que “el nuevo texto es extraordinariamente limpio. Se han reducido los corchetes en un 79%, las opciones en 81% y las palabras en 57% con respecto al borrador previo a la Cumbre. Anoche en el Comité de París, el proceso fue adoptado por todos los países, lo que llevó al nuevo texto presentado hoy. Esto demuestra una confianza sin precedentes y que existe una maquinaria bien aceitada funcionando aquí en la Cumbre”.

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