Colombia no tiene un modelo económico sostenible

Durante los últimos 60 años el mundo midió su riqueza con una formula equivocada. Naciones Unidas presentó un índice que incluye el capital productivo pero también el natural y humano.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente presentó el tan prometido Inclusive Wealth Index, una nueva medida con la que se busca dejar atrás al estrecho y torpe Producto Interno Bruto (PIB), que desde la Segunda Guerra Mundial ha sido la obsesión de gobiernos y banqueros para medir la riqueza de un país.

En este primer reporte del Inclusive Wealth Index, que se renovará cada dos años, se evaluaron 20 países en un periodo de 19 años, desde 1990 a 2008. Colombia fue uno de los elegidos para la medición que poco a poco se ampliara a otras naciones. Estos países representan el 58% de la población mundial y el72% del PIB mundial.

De los 20 países, solo Rusia presentó un resultado negativo. Pero lo que parece una buena noticia, según Pablo Muñoz, coordinador académico de la iniciativa, cambia cuando se recalcula la riqueza por persona. En ese caso, otros cinco países entre ellos Colombia y Venezuela aparecen entre los decrecimiento negativo.

Colombia es un buen ejemplo de la cara oculta de la riqueza medida a través del Producto Interno Bruto. Mientras este indicador creció un 35% entre1990 y 2008, el capital natural disminuyo 31%. Si bien el capital humano aumentó un 29%, el índice señala que el país no tiene un modelo de desarrollo “sostenible”.

El informe también señala, en el caso colombiano, que la pérdida de capital natural ha sido exacerbada por el rápido crecimiento de la población lo que se traduce en una tasa de retorno económico por persona mucho más lenta. Es el momento de que Colombia considere mejor su tasa de crecimiento poblacional y reinvierta en su capital natural, para que logre aumentar su índice y retornar a un camino de desarrollo sustentable.

Desde ese punto de vista se supone que Colombia no está pensando dejar a las próximas generación es un capital natural igual o superior al que recibió de las generaciones anteriores.