Se celebrará el domingo 26 de febrero

Consulta popular para frenar proyecto hidroeléctrico en Sumapaz

Aunque Emgesa sacó recientemente de sus planes la intervención sobre Cabrera, Cundinamarca, los habitantes creen que esta es una estrategia de la empresa para debilitar el umbral de votación. El municipio insiste en blindar su territorio.

El municipio de Cabrera, Cundinamarca, fue decretado como Zona de Reserva Campesina hace siete años. Cortesía

La primera vez que los ciudadanos del municipio de Cabrera, Cundinamarca, supieron sobre la pretensión que tenía Emgesa de desarrollar un proyecto hidroeléctrico sobre el río Sumapaz fue en 2008. Desde entonces, también han sido varios los procesos de resistencia que esta comunidad ha ideado para decirle no a la iniciativa: foros, manifestaciones, reuniones  y tomas culturales. Mañana 26 de febrero, nueve años después, los cabrerunos irán a las urnas para decidir si quieren este tipo de proyectos en su municipio. 

“¿Está usted de acuerdo, sí o no, con que en el municipio de Cabrera, Cundinamarca, como Zona de Reserva Campesina, se ejecuten proyectos mineros y/o hidroeléctricos que transformen o afecten el uso del suelo, el agua o la vocación agropecuaria del municipio?”, es la pregunta que deberán responder más de 1.154 habitantes de Cabrera para que la consulta popular sea válida.

Inicialmente, el proyecto de Emgesa pretendía construir 14 minicentrales a lo largo de cinco municipios cercanos al páramo de Sumapaz y un embalse en la zona de La Unión, en Cabrera. No obstante, fue tanta la controversia en este último municipio, que después de un replanteamiento de estudios técnicos, en 2012, el plan hidroeléctrico tuvo varios cambios.

Con el nombre de El Paso, esta segunda iniciativa redujo el número de minicentrales a ocho y descartó la idea de crear un embalse, por lo que no se necesitaría inundar ni un metro de terreno. En cambio, se planteó la construcción de tres cadenas de generación de energía sin embalse que estarían distribuidas a lo largo de 50 kilómetros del río Sumapaz, abarcando 32 veredas de cuatro municipios: Cabrera, Pandi y Venecia, en Cundinamarca, e Icononzo, en Tolima. Este proyecto fue, precisamente, el que se estuvo socializando hasta hace diez días. 

Pero entre los pobladores, sobre todo en los de Cabrera, las dudas frente al proyecto continuaron. Sus mayores preocupaciones empezaron a girar entorno al hecho de que  los municipios intervenidos están en el área de amortiguación del páramo de Sumapaz, el más grande del mundo y el que abastece de agua al 10 % de Bogotá.

Esto sin contar con que los planes de Emgesa irían en contravía con lo que ellos han planeado construir desde que fueron decretados como Zona de Reserva Campesina (ZRC) en el 2000. “Cabrera tiene una bitácora que es el Plan de Desarrollo Sostenible, donde las comunidades, de manera concertada, plasman para dónde quieren ir. El nuestro tiene unos ejes principales, entre ellos el ambiental, en el que no hay nada relacionado con la generación de energía”, afirma Paola Bolaños, miembro del Comité de Impulso de la Zona de Reserva Campesina. 

Para Héctor Salazar, concejal del municipio de Cabrera, otro de los desafíos ambientales que tendría este proyecto está relacionado con los impactos de construir túneles en zonas frágiles. Aunque con el modelo de las microcentrales se toma agua del río en un sitio para depositarla más adelante, lo que disminuye el impacto ambiental, Salazar repite que por estar tan cerca del páramo el área es muy vulnerable a cualquier intervención.

“Con el sistema de filo de agua del que habla Emgesa hay que desviar el cauce del río por unas tuberías para generar energía. Tememos que esto afecte el comportamiento del río o la misma temperatura de la zona”, afirma. A esto, agrega, se suman los riesgos de interrumpir los corredores de fauna entre Cabrera y el páramo de Sumapaz, por el que transitan algunas especies únicas, como el oso andino, la rana cristal y la nutria.

Al preguntarle a Emgesa sobre el impacto ambiental que podría generar El Paso, la empresa le contestó a El Espectador que a pesar de que estuvieron analizando la viabilidad para desarrollar un proyecto hidroeléctrico en Cabrera, este “fue ajustado, planteándose una propuesta denominada Aguaclara, que contempla seis minicentrales a filo de agua, repartidas en dos cadenas y ubicadas en los municipios de Iconozo, Pandi y Venecia”. Es decir, la intervención de Cabrera salió de sus planes.

Y aunque Emgesa afirma que esta última reestructuración del proyecto se dio a finales del año pasado, a raíz de nuevos estudios que buscan ser más sostenibles en términos de recursos naturales, los cabrerunos manifiestan haber sido notificados de este cambio sólo hace diez días. Hecho que, afirman, no los va a detener para realizar la consulta popular este domingo, pues temen que se trate de una estrategia para entorpecer la convocatoria a votar en contra del proyecto.

“La empresa vino a decir que ellos cambiaron el nombre del proyecto y que Cabrera ya no está dentro del área de influencia, entonces que no hiciéramos la consulta. Pero aquí vamos a seguir adelante, porque tememos que nos quieran debilitar la votación”, concluye Salazar.

Lo cierto, aunque Cabrera quede blindado, ya sea por la consulta o porque Emgesa lo sacó de su radar, es que en Sumapaz se podría desarrollar un proyecto hidroeléctrico. Con el nombre de Aguaclara y en proceso de elaboración del estudio de impacto ambiental, esta nueva propuesta tendría una capacidad de 120 megavatios de potencia instalada.

Es por esto que Bolaños afirma que se están contactando con líderes campesinos de los otros tres municipios, pues una intervención a un río tan estratégico como Sumapaz, consideran, amerita una discusión a nivel nacional.