Derecho al agua, derecho a la paz: un diálogo entre expertos por la visita del papa Francisco

Con ocasión de la visita del papa Francisco a Colombia, 150 expertos se reunieron en Bogotá para hablar sobre agua, desarrollo sostenible y paz.

En el encuentro participaron el padre Francisco de Roux (izq. arriba), Julio Carrizosa (der. arriba), el alto consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo y el líder wayuu Guillermo Ojeda, entre otros expertos en temas medio ambientales y de construcción de paz.El Espectador / Twitter / Fundartes Guajira

Mientras miles de personas esperaban sobre la carrera séptima para el paso del papa Francisco frente a la Universidad Javeriana, científicos, líderes religiosos, ambientalistas y representantes de comunidades étnicas se reunieron en el Auditorio Jaime Hoyos de dicha institución para discutir sobre el reconocimiento del derecho humano al agua, sus implicaciones en el proceso de paz y reconciliación que atraviesa Colombia y el involucramiento de todos los sectores sociales para construir un mejor futuro para la Casa Común, un concepto que acuñó el Papa en su encíclica “Laudato Sí”.

Esto fue lo que dijeron los expertos el primero de los dos días de conversación:

Marcelo Sánchez Sorondo. Canciller de la Pontificia Academia de Ciencias

“La primera cosa que se preguntan los científicos al descubrir un planeta es si tiene agua, de modo que es fundamental. No por nada Cristo usó el agua como símbolo de la vida eterna. El Papa habla en Laudato Sí sobre el grito de la tierra, el grito de los pueblos, pero no solo se trata del planeta, es una encíclica integral de la doctrina social del bien común. El desarrollo integral es lo que produce justica. Pero la ecología no es problema de las multinacionales, de los estados, sino de cada uno. Es espiritual”.

Guillermo Ojeda. Palabrero mayor del pueblo wayúu.

“El rojo para nosotros es paz, así como para ustedes es blanco. El rojo está asociado a la sangre, al linaje. Por eso reconocemos una hermandad con todos los elementos de la naturaleza. Para nosotros la vida es sagrada en todas sus formas de manifestación. De ahí que el sistema del palabrero wayuu preserva derechos humanos y los no humanos de la naturaleza. Para conseguir la paz no se lucha, y en esa medida, es necesario reconocernos como diferentes para buscar nuestra sostenibilidad como especie humana”.

Francisco de Roux. Director Centro Fe y Culturas de Colombia, jesuita

En 14 años de trabajo en medio de la guerra en Magdalena Media, la preocupación siempre fue mantener el diálogo entre paramilitares, guerrilla, Ejército y la población. Lo logramos cuando comprendimos que el fondo de todo eran las víctimas: la gente, la tierra. Ese diálogo inacabable entre la vida, la gente y la naturaleza es lo “sostenible”, es entender que no tenemos un territorio, sino que pertenecemos a uno.

Recuerdo que en 1995, los ríos del Valle del Cimitarra eran cristalinos. Hoy, son lodazales llenos de mercurio donde pescar es un riesgo. El río Magdalena decae cada vez más, el Amazonas igual. Colombia hace poco le dio derechos a un río, qué bueno que lo hiciéramos con los demás. Pero esto no se puede construir desde la academia, solo desde la gente.

Sobre políticas públicas del agua:

Jorge Restrepo. Director de CERAC y Profesor Asociado de Economía en la Pontificia Universidad Javeriana

Existe un riesgo existencial universal que enfrentamos, ese riesgo se materializa en la escasez del agua. Es un riesgo de carácter vital y colectivo como colectivo es el problema que lo origina. Las políticas públicas que tenemos son poco eficientes porque reducen la vulnerabilidad a través de pozos e infraestructuras que mitigan, pero no se dirigen a enfrentar la amenaza. El reto más complejo es la coordinación de lo global y lo comunitario. El perfecto ejemplo es cómo tener gobernanza sobre el agua con un hermano mayor matón en el vecindario como Trump, y la única respuesta a ese conflicto no es poner un límite de precios [a las emisiones de carbono]”.

Rafael Pardo. Alto Consejero Presidencial para el Posconflicto

“Los Planes de Desarrollo con enfoque territorial que se deben construir para 170 municipios en el posconflicto, donde viven 7 millones de personas, tienen los indicadores sociales más bajos del contexto municipal. Hay 11.000 juntas de acción comunal, 450 resguardos indígenas y poco más de 300 consejos comunitarios. El reto es garantizar el acceso a los recursos hídricos para garantizar la vida y la paz”. 

Pastor Alape. Representante de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC)

“Voy a narrar dos experiencias de conservación la guerrilla. Hace años solíamos hacer algo llamado “la línea amarilla”. Se pasaba un brochazo amarillo a los árboles que significaba que hasta allí llegaba la frontera agrícola y a explotación de maderas. En el Oriente del país hicimos la famosa “trocha de la vida” o trocha ecológica. También era un límite para la explotación de baldíos. Las causas del desabastecimiento de agua en Colombia, creo yo, es el enriquecimiento de las élites que disfrutaron del agua y que nos afectaron a todos los marginales”.

Marco Enríquez Ominami. Filósofo y candidato presidencial en Chile

“El Papa recordaba que todos los días mueren 1000 niños por falta de agua. Es entonces nuestro deber detenernos a pensar sobre la posibilidad del capitalismo para cuidar el agua. Tenemos claridad sobre las comunidades, sobre la escasés hídricas, ¿pero tenemos respuestas para dejar de depredarnos entre nosotros? El caso de Chile es emblemático: a Pinochet se le ocurrió una idea cuando era dictador: separar agua de tierra como bienes independientes para promover la inversión. Mi vecino tenía agua pero no tierra, y yo al revés. Lo que logró fue un mercado especulativo y que el agua chilena esté en manos de una empresa italiana, que irónicamente, es pública. Habrá entonces que cambiar los patrones de consumo de las personas para promover este cuidado a los recursos que faltó en ese entonces”. 

Sobre los conflictos del agua: paz, derecho y trabajo

Jose Luis Lingeri, Secretario general, Confederación de Trabajadores y Trabajadoras de Agua, Saneamiento y Ambiente de América y el Caribe (CONTAGUAS)

“El proceso que los colombianos han iniciado toca tres ejes fundamentales para la construcción de la cultura del encuentro: el derecho a la paz, al trabajo y al agua. La consolidación del derecho al trabajo es el derecho a la ciudadanía y por tanto poder propiciar políticas sustentables y de saneamiento que trasciendan los gobiernos. Esa concordancia entre el ser humano y su ambiente es la ecología integral”.

Santiago Ochoa. Vicepresidente de agua y saneamiento de Empresas Públicas de Medellín (EPM)

“En mi trayectoria profesional he visto muchos ríos morir, pero ninguno surgir. Según Naciones Unidas, nuestra población crecerá un 33%, crecerá la demanda de alimentos un 60%. Es urgente cerrar la brecha del acceso al agua potable en los sectores rurales para atender a la nueva población que va a llegar. Es una cuestión no solo de salubridad, sino de dignidad. ¿Cómo vamos a cuidar la casa de todos, la Casa Común?. Gestionar desde la demanda: trabajo para hacer eficiente el uso del recurso, hay que aplicar la tecnología de salinización, promover el rehúso, y ahí la academia tiene un llamado para hacer modelos económicos y eficientes”.

Luis David Prieto. Director del Instituto Javeriano del agua

“La encíclica Laudato Sí enmarca el diálogo permanente de la cultura del encuentro. En ese sentido, el Instituto se enfoca en la gestión de recursos hídricos y políticas públicas, la relación de la gente con los recursos y los modelos de acceso a recursos hídricos. El acceso al agua sostenible solo se logra si hay un acceso digno”.

Sobre la ecología integral

Luis Gilberto Murillo. Ministro de Ambiente de Colombia

“La degradación ambiental es la base de la degradación social. Si Simón Bolívar dio títulos a las comunidades para habitar el páramo de Pisba, ¿quién soy yo para decirles que no pueden estar ahí?”

María Emilia Correa. Líder en sostenibilidad en Latinoamérica

El sistema no admite más daños. Más que eso,es hora de entrar en la “economía de la regeneración”. Este ejercicio precisa una reconciliación entre economía, ética y ecología, ¡cambiar la definición de éxito. No puede estar determinado por el dinero, debe ser el bienestar la medida del éxito. Chile es el perfecto ejemplo: tiene el PIB más alto de la región pero en la lista de los países más afectados por el cambio climático paso a ser el #10 porque en donde debería haber agua, ya no la hay. Se convirtió en oro. En ese sentido, debe ser Latinoamérica la que lidere una transformación global hacia la regeneración”.

Julio Carrizosa. Miembro de la Academia Colombiana de Ciencias

“¿Qué es la Casa Común? ¿El universo, el planeta? En Latinoamérica, son los cuartos específicos dentro de la Casa Común. Vivimos con una flora y fauna que no son las mismas en otras partes del planeta gracias a las características del trópico. Y son tantas que han alimentado una pasión, como dice el Papa, por el cuidado del mundo. Ha sobrevivido a 70 años de guerra, narcotráfico, corrupción. Esa pasión tiene largas raíces en las visiones de decenas de grupos indígenas que encontraron aquí los conquistadores en el siglo XVI. No debemos mirar nuestra vida a través de dinero. Miremos la belleza, la bondad, la amistad. La plata no es el único árbitro de la dignidad humana. Si avivamos la cultura el encuentro para construir la paz en tres conceptos (necesidad de ecología integral, trabajo digno y cuidado de la  Casa Común, comenzaremos otra patria más grande”.