El 40 % de los suelos colombianos tienen algún grado de erosión

Un informe presentado por el IDEAM revela el estado del territorio nacional. Según el reporte, todos los suelos de los departamentos presentan algún grado de degradación por erosión.

La deforestación es una de las principales causas de degradación de suelos por erosión. Archivo El Espectador

Es la primera vez que Colombia dispone de un estudio sobre la degradación de sus suelos por erosión. Así lo confirmó el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) en un informe presentado esta semana.

La investigación, que fue liderada por el Ministerio de Ambiente y elaborada por el IDEAM, muestra el panorama del país frente a la degradación de los suelos: información que permitirá a estas entidades hacer monitoreo y seguimiento a la calidad del territorio.

Según el estudio, el 40 % de los suelos colombianos tienen algún grado de erosión, donde el 2.9 % presenta erosión severa y muy severa. Incluso, todos los suelos de los departamentos del país presentan algún grado de degradación por erosión. Siendo Cesar, Caldas y Córdoba las regiones que registran más del 70 % de su área afectada. Seguidos por Cundinamarca, Santander, La Guajira, Atlántico, Magdalena, Sucre, Tolima, Quindío, Huila y Boyacá.

El problema con estas cifras, señala el IDEAM, es la transformación del territorio. “Las funciones y los servicios originales de los suelos como la fertilidad, la regulación y almacenamiento de agua, la biodiversidad, entre otros están completamente destruidos, su restauración es muy difícil, muy costosa y requiere de mucho tiempo”, indica el reporte.

Para el Instituto, la degradación de los suelos por erosión es consecuencia de la deforestación, la sobreutilización del territorio, los incendios de la cobertura vegetal y los territorios ganaderos.

La deforestación, por ejemplo, es una de las principales causas de degradación. De acuerdo con informes del IDEAM en 2015, más del 60 % de las áreas deforestadas entre 1990 y 2010 se encuentran con algún grado de erosión, un equivalente a cuatro millones de hectáreas.

Las actividades y factores socioeconómicos, por su parte, tienen efectos negativos sobre los suelos. “Ocasionan degradación por erosión, se localizan en: los distritos de riego (94,4%), en los territorios agropecuarios (agrícolas 92,9%, agropecuario 88.2%, ganaderos 77,3%), en territorios con conflictos de uso por sobreutilización de los suelos (90,9%), subutilización (80,4%) y por los incendios de la cobertura vegetal (80,9%)”, señala la investigación.

El IDEAM también llamó la atención sobre los impactos de la degradación. Pues la erosión repercute en los escurrimientos superficiales y otros procesos como las inundaciones y deslizamientos. “La erosión laminar, que es la clase dominante en el país, afecta a 32’678.635 hectáreas, (28.6%) se relaciona con la pérdida del horizonte orgánico, hábitat de la mayor biodiversidad y garante de resistencia y resiliencia de los suelos frente a los efectos adversos de la variabilidad y cambio climático”, concluye el reporte.