La historia del oso Chucho continúa

“Hay animalistas mal informados”

Farah Ajami Peralta, presidenta de la Asociación Colombiana de Parques Zoológicos, expone por qué el fallo que pide reubicar al oso está equivocado. Asegura que el animal se encuentra en buenas condiciones y no necesita ser trasladado.

Así luce el oso Chucho en las instalaciones del zoológico de la capital del Atlántico. / Fotos: Zoológico de Barranquilla

Después de que la Corte Suprema de Justicia falló un hábeas corpus a favor del oso Chucho, que había sido trasladado de una reserva de Manizales al zoológico de Barranquilla, para que pueda ser reubicado, se ha abierto un debate sobre el papel de los jueces frente a los derechos de los animales.

Farah Ajami, directora ejecutiva de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla y presidenta de la Asociación Colombiana de Parques Zoológicos, Acuarios y Afines, es una de las personas que ha criticado la decisión judicial. En una columna publicada en El Heraldo, titulada “El abrazo del oso”, expuso las razones que olvidó contemplar el juez a la hora de tomar la decisión.

¿Por qué la crítica a la decisión sobre el oso Chucho?

La reserva donde estaba el oso se mostró a favor de que lo trasladaran al zoológico de Barranquilla, por ese motivo Corpocaldas lo trajo hasta aquí y es algo que está bien justificado en los papeles. Nosotros tenemos una osa hembra, así que necesitábamos un macho. El lío se armó porque las personas creían que el oso venía de ser libre, ya que vivía en una reserva, pero aunque era así no vivía en libertad, ni siquiera en semicautiverio. El oso nació en cautiverio y vivió en cautiverio, por eso la decisión es errónea. No puedes regresarlo a un lugar donde nunca estuvo, en este caso la libertad. Siempre ha dependido de los humanos para subsistir y seguramente no sobreviviría. Es ilógico. Nuestro criterio es el bienestar animal y no vamos a trasladar a un animal que se encuentra bien. No se trata de mover animales porque sí; los movemos si van a estar mejor que acá.

Mi crítica al fallo es porque desconoce el concepto jurídico de Corpocaldas y toda la investigación sobre lo que implica que un animal que haya tenido mucho contacto con humanos regrese a la libertad. Sabemos qué pasa con esos animales: mueren. Hay una confusión muy grande del fallo.

¿Cómo debería ser el papel de la justicia en este tipo de casos?

Es un tema muy especializado, de esos en los que se puede cruzar fácilmente un delgada línea si no tienes la información adecuada. El fallo de la Corte debió consultar el concepto técnico de las corporaciones y en sus más de 50 páginas no lo mencionan ni una vez. Da pena. La justicia en estos casos debe consultar la opinión y la literatura de expertos, me parece que debe ser más responsable.

¿Qué otros casos como el de Chucho conoce?

Ha habido otros en el país, pero sin fallos. En Nueva York hubo uno por unos chimpancés y en Argentina también, con un orangután, pero no se pudo cumplir porque era materialmente imposible hacerlo, entonces se convirtió en un error jurisprudencial.

¿Qué piensa de los movimientos animalistas?

Me parece que es bueno que las personas se preocupen por los animales, pero hay muchos animalistas que están mal informados y actúan con argumentos emocionales y hacen daño. Como decía en el editorial, hay muchos activistas de sofá: desde la comodidad de tu casa es muy fácil tuitear y criticar, pero te preguntas si estas personas son responsables con el medioambiente, si están dispuestas a adoptar un animal… Hay muchos falsos activistas.

¿Y sobre la tendencia de la justicia a emitir fallos a favor los activistas?

Es muy seductor, inmediatamente da prestigio, pero sentar un precedente judicial no es cualquier cosa. Puedes hacerlo como Carlos Gaviria hizo con la dosis personal, después de una revisión muy juiciosa, o lo puedes hacer como lo hizo este señor o el abogado que pidió el recurso. Se puede hacer el ejercicio de discusión, pero con argumentos. Si uno le concede personería jurídica a un río, por qué no se la va a conceder mañana a una piedra o a una gota de agua. Hay fallos muy peligrosos y líneas delgadas que no debemos cruzar.

¿Por qué se han satanizado los zoológicos?

Son muchas las razones; algunas son culpa de los mismos zoológicos. Por otro lado nos han hecho mucho daño canales de temas de la naturaleza, como Animal Planet, Discovery y NatGeo. Eso es lo que las personas ven y cuando van al zoológico obviamente hay una diferencia abismal, entonces les parece que algo está mal y, como no tienen la otra parte, que es porque el animal está ahí, quedamos muy mal parados.

¿Por qué la importancia de estos lugares? ¿Por qué deben existir?

Los zoológicos son un espacio para reconectarnos con el resto de la naturaleza, para generar una capacidad de asombro que ojalá se traduzca en comportamientos a favor de la biodiversidad. Son espacios completamente educativos que nos enseñan sobre estas especies, cómo cuidarlas y estudiarlas en favor de la conservación de la biodiversidad. Además, los zoológicos van a seguir existiendo porque con este ritmo de deforestación y con la poca prioridad que tiene el tema ambiental en la agenda, vamos a tener cada vez más especies en riesgo.

En el editorial señala que deberíamos preocuparnos por los problemas de fondo detrás de la reubicación de un animal. ¿Cómo lograrlo?

Para mí, la solución, que no es nada simple, es la educación. Si las personas estuvieran informadas, no pasarían estos casos.

¿Qué problemas les ha generado el traslado del oso Chucho?

Desde el traslado no hago otra cosa que dedicarme a ese tema, dejé de trabajar. Por ahora nos dedicamos a informar a la gente qué pasó, que el oso está mejor aquí y que la Corte haya fallado no significa que esté bien. Por ahora el oso terminó el período de cuarentena que se les hace a todos los animales para evitar algún ataque a los demás, está contento, está bien con la hembra y se está alimentando adecuadamente porque llegó obeso. Claramente estamos todos muy preocupados, no sólo el zoológico, sino todo el gremio, por eso acabamos de radicar en la Corte Suprema de Justicia una acción de tutela por vía de derecho.