La verdad detrás del impacto ambiental de las mascotas

Un estudio de la Universidad de California descubrió que los perros y gatos estadounidenses generan 64 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Si fueran un país, serian el quinto más contaminante.

El estudio concluyó que los perros y gatos norteamericanos son responsables del 25% del impacto ambiental del consumo de carne de EStados Unidos. Patricia Marroquin/UCLA

¿Alguna vez se ha puesto a pensar en la huella ambiental que deja su mascota? el profesor Gregory Okin, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), decidió hacerse esa pregunta y lo que encontró fue preocupante. Se dio cuenta de que los 163 millones de perros y gatos estadounidenses son responsables del 25% del impacto ambiental del consumo de carne en los Estados Unidos.

La idea se leocurrió al profesor, miembro del Instituto de Sostenibilidad de la UCLA, mientras hacía un proyecto más grande sobre la tendencia creciente a criar pollos y gallinas en los patios traseros. “Estaba pensando en lo genial que los pollos sean vegetarianos y al mismo tiempo hagan proteína para que nosotros y nuestras mascotas comamos. Y eso me puso a pensar – ¿cuánta carne comen nuestras mascotas?–”, narró Okin. 

En el paper publicado en el journal PLOS One, Okin asegura que las consecuencias nocivas de la carne procesada de los animales es significativa. De hecho, equivalen a 64 millones de dióxido de carbono al año liberados al ambiente, la misma cantidad de gases que liberan 13.6 millones de automóviles en el mismo período de tiempo. 

Y es que si los perros y gatos ‘gringos’ fueran una nación independiente ocuparían el quinto lugar entre los países más contaminantes, solamente debajo de Rusia, Brasil, Estados Unidos y China, el país más contaminante de la tierra. 

“Me gustan las mascotas, y de ninguna manera estamos sugiriendo que se deshaga de ellas o que los pongan en una dieta vegetariana, pero sí creo que debemos considerar sus impactos para poder tener una conversación honesta al respecto. Las mascotas tienen grandes beneficios, pero un impacto ambiental enorme”, explicó el profesor de Geología en un comunicado.

Okin señala en su paper que comparado con los vegetales, la carne implica muchísima más energía, agua y tierras para su producción, y tiene  efectos negativos en términos de erosión, pesticidas y contaminación de las aguas. 

¿Cómo se hicieron los cálculos?

Estudios previos demostraron que los norteamericanos dejan una huella de dióxido de carbono de 260 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales. Al calcular y comparar cuanta carne comen los 163 millones de perros y gatos de ese país, con la que consumen los 321 millones de habitantes humanos, Okin logró determinar cuántas toneladas de gases efecto invernadero de las emisiones totales corresponden a la comida de mascotas.

Además, Okin tuvo en cuenta variables como los ingredientes presentes en las comidas más vendidas de Estados Unidos. De esta manera se dio cuenta de que las mejores marcas de comida canina y felina tiene una gran cantidad de carne en ellas y que, esa carne, en muchas ocasiones, sería apta para el consumo humano.

Un perro no necesita comerse un filete gourmet. Un perro puede comer partes de otros animales que un humano honestamente no puede. Qué pasaría entonces si esa carne gourmet para nuestras mascotas, pudiéramos usarla para el consumo humano?”, señaló Okin, quien aseguró que la cifra de carne consumida podría alimentar a 26 millones de personas.

Para el investigador, su paper pone el dedo en la llaga sobre la necesidad de reducir la huella de carbono de cada persona, haciéndose consciente sobre el consumo de carne de sus animales. El investigador explica que sería fundamental que la industria de alimentos para mascotas encuentre buenas fuentes de proteína para perros y gatos alternativas a las ya existentes. 

“Quienes apoyamos el consumo de carne debemos estar en la capacidad de tener una conversación informada sobre nuestras elecciones, y eso incluye las elecciones que tomamos para alimentar a nuestras mascotas”, puntualizó el investigador.