Las reservas naturales no han podido salvar la vida silvestre

Un informe publicado por la organización WWF demostró que el 30% de los 14 espacios protegidos por la Unesco están plagados de pesca, caza o tala ilegal.

Los cuernos de rinoceronte son más caros que el oro y la cocaína. Un kilo se vende por hasta por $56.000 euros, lo que equivale a $177 millones de pesos colombianos.Archivo

El tráfico de animales salvajes es el cuarto negocio ilegal más lucrativo a nivel mundial. De hecho, cada año mueve entre US$15.000 y US$20.000 millones. No es difícil entonces entender los resultados de un informe reciente publicado por la WWF, en el que la organización advirtió que ni siquiera las reservas naturales han podido frenar los apetitos desmedidos del mercado negro de especies.

"La caza furtiva de especies animales vulnerables y en peligro de extinción ha sido notificada en al menos 43 sitios del Patrimonio Mundial, y la tala ilegal de especies de plantas valiosas, en 26 áreas. La pesca ilegal ha sido notificada en 18 de las 39 áreas costeras y marinas actuales", explica la organización en el documento. Esto representa el 30% de los santuarios para la naturaleza declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Si las cosas siguen por esta senda, especies como el elefante africano, los rinocerontes Java o las vaquitas de mar desaparecerán de la faz de la tierra más temprano que tarde. "La caza furtiva se produce en la mayoría de los sitios del Patrimonio Mundial que contienen especies emblemáticas como son los elefantes, tigres y rinocerontes", dice el informe. Los tigres, los rinocerontes africanos y asiáticos son cazados en el 70% de los sitios del Patrimonio Mundial con esas especies, que en total son 14.

Si se mira con lupa, la situación es escalofriante. En África, por ejemplo, la caza furtiva de elefantes ocurre en el 60% de las Reservas Naturales protegidas por la Unesco. Solo en la reserva de animales salvajes de Selous en Tanzania, en los últimos 35 años se han perdido el 90% de sus elefantes. Entre 2010 y 2013, el promedio muestra que todos los días, seis elefantes murieron a manos de traficantes ilegales de marfil.

De acuerdo con otra investigación, publicada hace poco menos de un mes en la reviste Science, es peor si las áreas naturales protegidas quedan cerca de un pueblo o a una carretera, pues esto facilita el comercio de los animales ilegalmente extraídos de su hábitat. "En África, el 90% de los bosques que quedan están a menos de 50 Km de una carretera", explicó la directora de dicho estudio, la española Ana Benítez.

"El informe destaca la importancia crucial del imperio de la ley en la conservación de la naturaleza", asegura en el informe Inger Andersen, director general de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que apoyó la investigación adelantada por la WWF. Po reso, el documento impulsa a los gobiernos para que mejoren la vigilancia en estos espacios, cuya invasión por parte de actores ilegales amenaza a demás la seguridad de los estados y de las comunidades que encuentran sustento cerca o en los mismos.