Muere el ambientalista colombiano Rafael Colmenares

Amante de los boleros y la música cubana. El abogado dedicó su vida a la protección del agua y los humedales durante los últimos 20 años. Sus amigos lo recuerdan como un ser íntegro, culto y tranquilo.

Censat

El abogado, Rafael Colmenares Faccini, especializado en ciencias económicas y sociales de la Universidad Javeriana, falleció ayer a la edad de 69 años en Bogotá por un cáncer de tiroides.  

Las últimas dos décadas de su vida las dedicó a proteger el medio ambiente y fortalecer las organizaciones de base campesinas, indígenas y afrodescendientes del país. Durante doce años estuvo dirigiendo la Corporación Ecofondo, desde donde impulsó la política ambiental y la participación ciudadana en la defensa del agua y los humedales.

Después de recolectar dos millones de firmas en todo el territorio colombiano, Rafael, junto con otras 60 organizaciones, promovió y lideró el referendo por el agua que tenía como objetivo consagrar el agua potable como derecho fundamental, suministrar un mínimo vital gratuito y proteger de manera especial los ecosistemas de páramo y humedal.

Rafel también escribió para Le Monde Diplomatique, Razón Pública, Caja de Herramientas y Revista Semillas. Además fue

Lo que dicen sus amigos

Uno de los mejores amigos de Rafael, Hernán Darío Correa, recuerda aquellas noches de vino, mientras repasaban las experiencias revolucionarias o las mejores novelas españolas, argentinas, cubanas, mexicanas y universales de los dos últimos siglos.

“Rafa, con su enorme cultura literaria y humanística, no ha sabido hacer política sino con base en diagnósticos informados, referencias universales y propuestas críticas, y para ello siempre se ha documentado y ha hecho pedagogía revolucionaria como pocos”, dice Correa.

Según él, Rafael tenía dos grandes virtudes: su elegancia y discreción, “en medio de la cada vez mayor ordinariez de la política”, y un fino humor que servía “como empaque de reflexiones tan cariñosas como críticas”.

Con Tatiana Roa, directora de la organización Censat Agua Viva, sostuvo una amistad desde la década de los 90s, donde recorrieron los más importantes ríos de Colombia para conocer la situación de los afluentes y la condición de vida de quienes vivían a sus orillas.

“Era un hombre tranquilo, seguro e íntegro. Una persona de palabra, culto y excelente amigo. Con una mística por la justicia ambiental que fácilmente dejaba ver su sufrimiento e indignación por las decisiones ambientales que se están tomando en este país”, cuenta Roa.  

Correa le dedica a su amigo las palabras del poeta alemán Bertolt Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida: Esos son los imprescindibles.”