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Nacional 22 Jun 2013 - 9:54 pm

La suerte definitiva de riquezas como el galeón San José

10 claves para entender de tesoros hundidos

El Congreso aprobó esta semana la polémica ley de patrimonio sumergido. Le explicamos de qué se trata realmente, qué consecuencias traerá.

Por: Redacción País
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1 ¿Qué pasó esta semana?

Luego de hundirse en tres legislaturas anteriores, el Senado aprobó en último debate la Ley de Patrimonio Sumergido con 9 votos en contra y 54 a favor.

2 ¿Qué es el patrimonio sumergido?

Todos los bienes que sean considerados bienes de interés cultural de la Nación que se encuentren en aguas de océanos, ríos o ciénagas del país.

3 ¿Por qué es importante una ley sobre el tema?

Según la ministra de Cultura, Mariana Garcés, porque permite “emprender acciones en el terreno jurídico y científico que puedan hacer viable el anhelo histórico de recuperar y poner este patrimonio al acceso de la humanidad. Esta ley permitirá que el país considere un territorio sobre el cual no ejerce aún soberanía por desconocimiento. Ante la exploración realizada por ‘cazatesoros’ sobre el patrimonio sumergido se propone una normatividad estricta y unas normas de intervención en fondos marinos claras y en beneficio del país. Define los procedimientos y los controles para las actividades de investigación, conservación, extracción y divulgación de los bienes asociados al patrimonio cultural sumergido.
Al no existir una normatividad completa y clara, se abre la puerta a que estos temas se definan en las cortes. Como consecuencia, el Estado colombiano enfrenta multimillonarias demandas. La última fue interpuesta por la Sea Search Armada (SSA), en Estados Unidos, por US$17 mil millones”.

4. ¿Por qué no querían su aprobación los académicos?

Según expertos de las universidades Externado de Colombia y Nacional consultados por El Espectador, porque la ley permitirá que los cazatesoros contraten legalmente con el Estado para extraer los tesoros sumergidos y quedarse a cambio con la mitad de lo que rescaten. Expertos en derecho del mar y arqueólogos submarinos, sabiendo del potencial de Colombia en galeones hundidos en la época de la Colonia, consideran que la mejor opción era dejar a salvo esas riquezas de la codicia de la empresa privada y los políticos y más bien convertir esos naufragios en museos submarinos conservados in situ y abiertos al público como parques protegidos bajo normas científicas.

5. ¿Por qué los cazatesoros están felices?

Porque desde los años 60, por lo menos, han merodeado por las aguas colombianas en busca de riquezas sumergidas y se les acusa de haber saqueado muchos de estos recursos sin que el Estado colombiano lo haya impedido. Reconocidos expertos en la búsqueda y el rescate de patrimonio sumergido, como el italiano Claudio Bonifacio, consideran, con base en documentos históricos como el Archivo de Indias en Sevilla, España, que en el mar Caribe colombiano está el mayor potencial de localización de tesoros de galeones puesto que hay al menos 1.200 reportes de naufragios. Multinacionales como la norteamericana Sea Search Armada completan 30 años interponiendo recursos legales para que el Estado les autorice operaciones, en su caso el rescate del San José, emblemático galeón de bandera española hundido en 1708 por los ingleses cerca a las Islas del Rosario. A SSA la Corte Suprema de Justicia le reconoció desde 2007 derechos sobre la mitad de lo que se considere tesoro a bordo de esa embarcación, no sobre las piezas únicas que sean consideradas patrimonio cultural de la Nación, sino sobre bienes repetidos como monedas o lingotes de oro y plata.

6. ¿Qué implicaciones tiene la ley?

Buenas en el sentido de que por primera vez crea un marco legal sobre el tema y fija una posición definitiva del Estado, que fue quien la promovió. Malas porque atraerá a una decena de multinacionales interesadas en hacer lo que sea para ganar las licitaciones que abrirá el Gobierno, previamente al otorgamiento de licencias de exploración y rescate.


7. ¿Qué tiene que ver España en este tema?

La mayoría de galeones eran de bandera de esa nacionalidad, “naves de Estado”, situación que ya le ha permitido recuperar tesoros como el de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, más de 500.000 monedas de oro y plata rescatadas por cazatesoros estadounidenses de la firma Odyssey cerca a Portugal, denunciado ante los exclusivos tribunales de almirantazgo de Estados Unidos y devuelto a Madrid el año pasado. Ya había ocurrido lo mismo con las fragatas Juno y La Galga. En ese sentido, la ley colombiana intenta dejar a salvo al país de la Convención de la Unesco sobre este tema, que, como lo explicó el domingo pasado en estas páginas el experto en derecho internacional Antonio José Rengifo, favorece abiertamente los intereses españoles.

8. ¿De qué tesoros estamos hablando?

De bienes culturales de todo tipo, desde cargamentos de galeones que incluían oro, plata, esmeraldas, muebles, vajillas, tabaco, con destino a “Sus Majestades, los Reyes de España” o “para poner a disposición del Excelentísimo Ministro de Hacienda”, “préstamos patrióticos”, “mesadas eclesiásticas”, “donativos por la pasada guerra”, “cueros de leones y lobos marinos, pieles de guanaco, perfumes, docenas de chinchillas y otras especies”, incluso bienes de culturas indígenas que puedan estar en lechos marítimos o fluviales. Los que más llaman la atención a nivel nacional e internacional son los galeones de la época de la Colonia porque transportaban todo tipo de riquezas desde América hacia España con destino a la Corona o hacia la arcas inglesas y portuguesas. Desde Cartagena zarparon durante los siglos XVI y XVII la mayoría de los navíos de Tierra Firme, enviados por la Corona de España para transportar riquezas desde la Nueva Granada hacia Sevilla y Cádiz, haciendo escala en La Habana. La ruta principal de la llamada Carrera de Indias. La mayoría eran atacados, saqueados y hundidos por los ingleses. El caso más estudiado es el del galeón San José, cuya carga llegó a ser valorada en el Congreso colombiano en los años 80 en al menos US$10.000 millones, aunque para expertos de la Universidad Javeriana el valor ha sido magnificado y según el naufrólogo Claudio Bonifacio ya pudo haber sido saqueado. A este se suman legendarios como los galeones de la flota de Luis Fernández de Córdoba, hundidos en 1604 en inmediaciones del archipiélago de San Andrés.


9. ¿Quiénes son los interesados?

En primer lugar, la Sea Search Armada del norteamericano Jack Harbeston, que ostenta derechos legales sobre el San José, pero que no han sido reconocidos por ningún gobierno nacional desde Belisario Betancur ni después de 2007, cuando la Corte Suprema falló a su favor. Por esta razón demandó al Estado colombiano por US$17.000 millones ante un tribunal de los Estados Unidos, que en principio la declaró improcedente, pero la exploradora ya volvió a demandar y le sumó una segunda querella ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA para que el organismo hemisférico inste a Colombia a cumplir el fallo de hace seis años. También están firmas como las norteamericanas Odyssey Marine Explorations, propiedad de Greg Stemm; Phoenician Explorations Limited, de Robert Marx, quien en 1963 ya lideraba una “expedición” a los islotes colombianos de Roncador y Quitasueño y ha venido a Colombia a defender su papel incluso ante la Corte Constitucional, y la de Burt Webber, cazatesoros que se reunió en febrero de 2011 con la alta consejera presidencial para temas medioambientales, Sandra Bessudo. Le propuso al gobierno del presidente Juan Manuel Santos el rescate del galeón San Roque, que naufragó el 6 de noviembre de 1605 en inmediaciones del islote Serranilla. Al tiempo busca el Santo Domingo, el San Ambrosio y el Nuestra Señora de Begoña entre arrecifes coralinos de esa zona. El italiano Bonifacio fue claro el viernes cuando habló con El Espectador: le interesa el galeón Santa Teresa, que naufragó en 1682 al salir de Cartagena. Si en los años 80 los dueños del submarino Nautilus, reconocido por ser el primero en localizar el naufragio del Titanic en el Atlántico Norte, ya se habían presentado a Belisario Betancur como los mejor preparados para cuando el gobierno colombiano decidiera rescatar sus galeones, imagínese la tecnología de hoy.

10. ¿Qué sigue ahora?

El texto definitivo de la ley surge de una conciliación de dos comisiones del Senado y de la Cámara, que ya lo había aprobado, y pasa a firma y sanción del presidente Juan Manuel Santos. Entonces será la Corte Constitucional la que revise la legalidad de las normas, no sólo porque se trata de un tema de interés nacional sino porque académicos ya preparan una demanda de inconstitucionalidad para impedir lo que avizoran como una rapiña. “Este proyecto de ley es constitucional”, opinó el ministro del Interior, Fernando Carrillo, con el argumento de que esta iniciativa incorpora la historia de la jurisprudencia colombiana y recoge los fallos de las altas Cortes, “generando un articulado constitucional, coherente y aplicable”. Este mismo concepto lo avaló previamente la Secretaría Jurídica de la Presidencia de la República.

Mientras tanto el Gobierno deberá elaborar un decreto reglamentario que detalle las pautas que se seguirán para abrir licitaciones y otorgar licencias. Los pliegos de requerimientos técnicos evidenciarán zonas de exploración, duración de contratos, acompañamiento estatal, veeduría, hasta dónde realmente pretende llegar el Estado, y en esos términos se sabrá si se intenta favorecer o perjudicar a alguien en especial. Luego seguirá la elaboración científica de un primer inventario oficial de hundimientos con base en mapas oceanográficos. El mar Caribe será escaneado por radares, satélites, magnetómetros de cesio, sonares de barrido lateral, perfiladores de subsuelo. Para evitar sorpresas, será clave el papel de los abogados de la Presidencia, la Comisión de Antigüedades Náufragas, la Cancillería, el Ministerio de Cultura a través del Instituto Colombiano de Antropología e Historia y la Armada Nacional con el apoyo de la Dirección Marítima, que expedirá las licencias. Otro reto: se deberá diseñar una política de rescate y conservación de los bienes extraídos. Hay propuestas de museos en puertos como Cartagena, pero requieren curadurías para que los objetos no se desintegren luego de siglos en el hábitat marino. También políticas de socialización y educación de los colombianos en el tema, como hacen fundaciones como Terra Firme. Se anuncia prioridad para entidades científicas y educativas. A nivel de las multinacionales expectantes, seguirán invirtiendo en lobby, como ya lo hicieron con éxito en el Congreso y para estar al tanto de cada letra que se decida, y ojalá lograr información privilegiada que les garantice la adjudicación de uno de los millonarios contratos. A pesar de la nueva ley, hay una incertidumbre comparable a la que construyó Gabriel García Márquez en sus cuentos sobre “los buques fantasmas de las aguas antiguas del Caribe diáfano”. Habrá que estar atentos para ver si es cristalino o turbio lo que viene.

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OSCAR FERNANDO AMADO GARRIDO

Lun, 06/24/2013 - 11:54
Con el respeto que me merecen los académicos, pero ¿quién se le mide a un "museo submarino"?. No creo que el Estado se le mida a semejante inversión solo.
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foreroha

Dom, 06/23/2013 - 09:16
40.000 millones, es decir 20 millones de dólares, que los buzos colombianos se preparen!! Definitivamente no estamos en nada. Desubicados como los que quieren un museo submarino con los tesoros. Algo no deja que los colombianos aterrizen. No hay quien pueda pagar, ni tenga el conocimiento histórico, ni la tecnología para buscar y localizar estos barcos. Si esperamos a que los tengamos, ya alguien habrá ido a recogerlo o estarán en manos españolas. Siempre será mejor una parte de algo que el todo de nada.
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Xavierten

Dom, 06/23/2013 - 09:59
La ideología del 'guaquero'. ¿O será solo mediocridad colombiana?
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El Rejugao de Dosbocas

Dom, 06/23/2013 - 09:00
A quienes les gusten las historias de misterios, espantos y tesoros les recomiendo que lean el contenido EL COMIENZO DE UNA HISTORIA DE ESPANTO Y MISTERIO, en el blog http://eduardodavidlopezespinosa.blogspot.com/
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Xavierten

Dom, 06/23/2013 - 08:03
Con los 40.000 millones de dinero público que planeaba el partido de la Unidad nacional dar al museo privado de Arte Moderno de Bogotá se podia conseguir la tecnología suficiente para explorar, extraer, y curar ese patrimonio.
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CONTROLCINCO

Sab, 06/22/2013 - 23:50
Bueno y quienes son esos ilusos que creen que esos tesoros estan ahí. Son tan bobos para creer en esas pendejadas, quien sabe donde estarán esas vainas que pudieron estar alli.
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cicta

Sab, 06/22/2013 - 23:01
Y no es "mas mejor" que buzos de la armada se capaciten y la entidad adquiera la tecnologia necesaria para esas exploraciones y la extraccion de esos tesoros? De esa forma no habria necesidad de compartir.
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alvarobxl

Dom, 06/23/2013 - 03:33
Yo pienso de la misma manera, sólo que acuérdese que a los "honorables" congresistas y demás políticos de Colombia no les interesa el progreso sino simplemente el beneficio propio y directo que obtendrán. Corrupción: cáncer de Colombia.
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