Afrocolombianos siguen en el olvido

El conflicto armado, la minería ilegal continúan afectando a estas comunidades en el país. Pobladores del Pacífico y Chocó, los más afectados.

Una de las mayores amenazas de los niños afrocolombianos es la desnutrición. / Gabriel Aponte
Una de las mayores amenazas de los niños afrocolombianos es la desnutrición. / Gabriel Aponte

La disputa de los actores armados por el territorio, la minería ilegal y los proyectos como los de palma africana o de ganadería extensiva mantienen a las comunidades afros en el mismo estado de exclusión que han padecido durante años. Así lo advierte el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia (PNUD) en su más reciente investigación, que revela datos preocupantes acerca de los territorios y las condiciones de vida de estas comunidades.

Colombia tiene, según el último censo del DANE, 4’311.757 afros. Sin embargo, las desventajas que históricamente han sufrido los afros en el país siguen vigentes, sobre todo en las zonas rurales. Según el informe que será presentado hoy, las comunidades negras del Pacífico y el Chocó son las más afectadas. Su riqueza en metales preciosos como el oro y el platino, la diversidad de vegetación y fauna, y su ubicación estratégica, lejos de ser fuente de su propio desarrollo, ha convertido sus territorios en campos de batalla de grupos armados interesados en los recursos y en las rutas del narcotráfico. Sumado a esto, los proyectos de las grandes multinacionales, además de agotar sus recursos, los favorecen poco, afectando su calidad de vida.

El caso de Chocó, por ejemplo, sigue siendo una triste paradoja: pese a sus yacimientos de minerales, tiene también el mayor índice de pobreza y la más alta tasa de mortalidad infantil y analfabetismo del país. Los mineros de Chocó y del Pacífico, que tradicionalmente han extraído recursos de manera artesanal, ahora no pueden competir con empresarios que poseen maquinaria más sofisticada o son obligados a trabajar para grupos armados o son desplazados de sus tierras. En este punto, el informe recoge varios testimonios, como el de un representante de la Mesa Municipal de Población Desplazada de Tumaco, cuyo nombre fue reservado por seguridad: “Los grupos armados al margen de la ley amenazan a la gente, dándoles solamente tres días para salir de su territorio. Es una apropiación a la fuerza, aun si les pagan, todavía es desplazamiento porque no les dan opción”.

Desde 1997 hasta 2009 fueron desplazados 286.835 afros en el país, cifra que equivale al 8,4% del total nacional. Absalom Machado, director del Informe de Desarrollo Humano del PNUD, señala que el número sigue creciendo debido a que el conflicto se ha intensificado en sus zonas, con un agravante adicional: comparados con campesinos, a los desplazados afros se les dificulta más acceder a las ayudas en las ciudades.

Las actividades ilegales no son las únicas amenazas para estas comunidades. De acuerdo con el informe, en proyectos legales también se pueden violar los derechos de los afros. “La siembra masiva de palma de aceite en Jiguamiandó y Curvaradó, donde fueron violadas las normas sobre territorios colectivos, con el consentimiento de las autoridades” es un ejemplo de esta situación como afirma el PNUD. Otros factores que han aumentado la vulnerabilidad son la gran debilidad e inmadurez institucional que tienen los consejos comunitarios y la lentitud del Estado para proteger los derechos de las comunidades negras.

Para cambiar este panorama, uno de los grandes desafíos del Estado, como señala Machado, es fortalecer su capacidad de trabajo con las comunidades en proyectos para ellos y llegar a acuerdos frente a la disputa entre el modelo capitalista de las empresas y los modelos de las comunidades, que distan mucho de los primeros.

Sin embargo, en palabras de Machado, el asunto no es tan sencillo: “Si no hubiera actores armados, ni minería ilegal ni actividades que los estén forjando a salir de sus territorios, ni desconociéndose sus derechos, entonces estos proyectos de desarrollo se podrían hacer con más facilidad y mejorarían sus condiciones. El Estado y la sociedad deben respetar los derechos de estas comunidades y si los consideraran como iguales ya hubiéramos avanzado, pero todo es un proceso”.

Realidad afro en cifras

 

286.835 afrocolombianos fueron desplazados de sus territorios entre 1997 y 2009 en el país, según cifras del PNUD. 

162 títulos colectivos de tierras fueron entregado a comunidades negras entre 1996 y 2011, de acuerdo con el Incoder.

3 es el lugar que ocupa Colombia en población afrodescendiente en América.