Restitución de Tierras será efectiva contra viento y marea: Santos

“Vine a darle legitimidad a un proceso que espero que cambie la historia del país”, afirmó el primer mandatario desde Necoclí.

El presidente Juan Manuel Santos defendió la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras y comprometió “toda la ayuda que pueda aportar el estadopara el desarrollo del Urabá y la eliminación de la pobreza extrema en la región. “Estoy presente, y vine a darle legitimidad a un proceso que espero que cambie la historia del país”, dijo el primer mandatario a las víctimas del despojo y asociaciones de derechos humanos que se hicieron presentes en Necoclí para marchar en favor de la restitución de tierras. 

“Más de 30 mil personas están aquí diciendo: estamos presentes porque apoyamos un proceso justo, necesario, que nos va a abrir las puertas de la paz en este país”, afirmó Santos al inicio de su intervención. El presidente también aseguró que Ley de Reparación de Víctimas y Restitución de Tierras se hará efectiva contra viento y marea, contra cualquier enemigo, porque eso es lo que quiere el pueblo colombiano.

“Sabemos que hay muchos enemigos de la Restitución de Tierras, algunos porque les quitamos argumentos políticos, y otros porque les estamos quitando sus tierras mal habidas, a todos ellos les decimos: olvídense que le van a poner un palo en la rueda a este proceso”, afirmó Santos. De acuerdo con el mandatario, “las personas que tengan tierras con títulos legítimos no deben tener ninguna preocupación”.

Para el presidente, la Ley de Víctimas y el proceso de restitución de tierras "no es una lucha de ricos contra pobres, esto no es una confrontación entre campesinos y terratenientes, esto no es una lucha de clases; esto simple y llanamente es una cruzada de lo legal contra lo ilegal. Eso es lo que tenemos que erradicar y volver a eso tan fundamental como lo es el respeto por la ley, el respeto por las reglas del juego, el respeto por la legalidad". 

El Urabá, tanto antioqueño como chocoano, ha sido una de las zonas que más ha sufrido los embates de la violencia
del último cuarto de siglo. Fue allí donde se instauró el imperio paramilitar de los hermanos Fidel y Carlos Castaño Gil, donde se aplicaron las tenebrosas enseñanzas traídas por el mercenario israelí Jair Klain. Son incontables las masacres ocurridas en esta zona bananera. En agosto del año pasado, el mismo Superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique Vélez, advirtió la necesidad de estudiar el comportamiento de la tierra en esta región.

Del estudio salió una escalofriante radiografía: allí fueron despojadas 41.790 hectáreas mediante suplantaciones, falsificaciones de resoluciones y otros fraudes realizados, incluso con participación de funcionarios públicos. “Hubo maniobras fraudulentas a través de Sor Teresa Gómez, administradora de una fundación de los paramilitares Castaño y prófuga de la justicia, y Benito Osorio Villadiego. Se hicieron de 109 predios que suman más de 15 mil hectáreas”, explicó en su momento Vélez.

Esto explica la importancia del Urabá en la aplicación de la ley 1448. Primero, porque allí se llevó un desmedrado despojo de las tierras a las comunidades, y segundo, porque las huellas de sangre del paramilitarismo aún están frescas en la mente de los pobladores. De esta forma, la aplicación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras allí es un termómetro de la viabilidad de la política bandera del gobierno Santos. Porque es aquí, en los territorios que hoy los ‘Urabeños’ dominan, donde desde que se anunció la iniciativa han asesinado a más de una docena de reclamantes, donde aún perdura una clase empresarial bananera que tiene deudas sin pagar con la justicia, y que incluso pidió al gobierno no apoyar la marcha mediante un comunicado público.

Sin embargo, el presidente Santos intercedió y les pidió apoyo. “Los que están en la legalidad no tienen por qué tener ningún temor; todo lo contrario, deben sentir un alivio porque en la medida en que se imponga esa cultura de la legalidad pues ellos tendrán más confianza, más seguridad sobre sus tierras, sobre sus títulos. El sector bananero tiene no sé cuántas, 30 mil, 40 mil hectáreas con sus títulos perfectamente al día, sin ningún problema. El problema está en áreas diferentes a donde está el sector bananero. Y qué mejor para el sector bananero que esas áreas entren al espacio legal, con títulos, con desarrollo social porque, como decía (John F.) Kennedy en una forma muy práctica, ‘nadie puede sentirse rico cuando está rodeado de pobres y nadie puede sentirse seguro cuando está rodeado de inseguridad’”, dijo Santos el pasado viernes.

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