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Nacional 3 Jul 2013 - 10:00 pm

Un recorrido de 2.133 kilómetros

Pedaleando por la biodiversidad

La última Vuelta a Colombia tuvo unos protagonistas especiales: un grupo de ambientalistas que buscaban resaltar la riqueza natural de Colombia y Ecuador.

Por: Integrantes Buena Vibra Cycling System / Especial para El Espectador
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    http://www.elespectador.com/noticias/nacional/articulo-431532-pedaleando-biodiversidad
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Pedalea Colombia es una iniciativa de Cycling System (BVCS con el apoyo de The Nature Conservancy (TNC) y la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua. / Cortesía.

Que Colombia y Ecuador son países megadiversos es un hecho. Sus planicies, valles interandinos y cordilleras han proporcionado las condiciones ideales para una geografía de contrastes, llena de diversidad de ecosistemas, especies y gente. Por esta razón, Buena Vibra Cycling System (BVCS), un equipo de biólogos, conservacionistas y artistas aficionados al ciclismo y a la naturaleza, llevó a cabo la iniciativa Pedalea Colombia, con el apoyo de The Nature Conservancy (TNC) y la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua.

Esta es la primera iniciativa que promueve el deporte y la conservación pedaleando por los principales ecosistemas colombianos y ecuatorianos, siguiendo la Vuelta a Colombia 2013. Además de recorrer los ecosistemas y destacar su importancia y belleza, Pedalea Colombia también repartió cartillas ilustradas a más de mil niños. La cartilla narra la historia de dos niños que pedalean por el país buscando el origen del agua y contiene información de cinco ecosistemas: humedales, sabanas, bosques secos, selvas húmedas, bosques de niebla y páramos.

Nuestro objetivo principal con la iniciativa Pedalea Colombia era mostrar la gran diversidad de ecosistemas, flora, fauna y culturas que se encontraban en cada una de las etapas de la Vuelta a Colombia 2013.

La travesía comenzó en la ciudad de Quito, en plena cordillera de los Andes. Los pedalazos estaban marcados por el ritmo de los ecosistemas secos de tierras altas, matorrales xerofíticos con dominancia de arbustos espinosos y cactus. A medida que avanzábamos sobre la ruta se iba notando el contraste entre la aridez del paisaje y los picos nevados que veíamos a lo lejos. Luego, acercándonos a la frontera con Colombia, los bosques empezaron a verse cada vez más húmedos, cada vez más llenos de neblina.

La bienvenida a nuestro país estuvo adornada con bosques altoandinos. El paisaje del Macizo Colombiano estuvo definido por los mosaicos de cultivos, ganado, bosques y personas con cachetes rosados. El largo descenso desde la ciudad de Pasto terminó en los bosques secos del valle del Patía, que se encuentran en grave peligro de extinción.

Continuando nuestra ruta, atravesamos la región cafetera del Cauca, acompañados por el agradable aroma de nuestro café. Luego, en el imponente Valle del Cauca entre las cordilleras Occidental y Central, el sabor de la caña y el ritmo de la salsa fueron el impulso para nuestras piernas. El Eje Cafetero, el paso por el hogar de algunos de los integrantes del equipo, nos dio la fuerza para conquistar el alto de La Línea, un ascenso que comenzaría en bosques húmedos y terminaría en páramos. Descendimos hasta los bosques secos del Tolima, atravesando completamente la cordillera Central, y comenzamos el ascenso a la capital colombiana. Ahora íbamos hacia la cima de la cordillera Oriental. De nuevo cruzamos pisos térmicos y zonas de vida, desde bosques secos hasta páramos.

El paso por Boyacá estuvo lleno de bosques de niebla, páramos y lagunas. Descendimos la cordillera Oriental para llegar a la cuenca del río Magdalena, el río más importante de nuestro país, el río que asienta más del 70% de la población colombiana y que es la principal despensa de alimento y agua para Colombia. La llegada a Antioquia fue celebrada en la Reserva de Río Claro, reserva de bosques húmedos que alberga cientos de especies de plantas y animales, muchas de ellas únicas de nuestro territorio.

Pedaleamos por paisajes increíbles, vivimos cada pequeña parte del inventario biológico que hace del nuestro uno de los cinco países más biodiversos del mundo. Nos dejamos maravillar por nuestros ecosistemas y en cada uno de ellos registramos los seres que los habitan.

Con esta iniciativa queremos mostrar que la biodiversidad está al alcance de todos y que para ver la riqueza biológica que tenemos no hace falta ir muy lejos, sólo se necesita abrir los ojos. Nuestro inventario biológico fue realizado al borde de las principales carreteras del país, donde encontramos incontables formas de vida.

Fue increíble ver cómo salimos de Quito sin que nadie supiera de nosotros y cómo llegamos a Medellín con el reconocimiento de muchos de los ciclistas que estaban compitiendo en la Vuelta a Colombia 2013. El esfuerzo y la perseverancia fueron las claves para que nuestro mensaje conservacionista llegara a muchos oídos.

Uno de los encuentros más increíbles que tuvimos fue con un señor en la ruta Ipiales-Pasto. Él había escuchado algo de Pedalea Colombia en Caracol Radio y se imaginó una gran caravana de personas que venían pedaleando por la conservación del medio ambiente. Después de escuchar la radio decidió salir a esta etapa de la Vuelta a Colombia en busca de la caravana; sus objetivos eran realizar una entrevista para la emisora local Trigal Estéreo y pedir cartillas para los niños de la escuela de su vereda.

Por casualidad, este señor terminó parado al lado de Sylvia Gómez y Fredy Gómez, integrantes de BVCS, quienes también estaban siguiendo la Vuelta a Colombia pero en carro y formaban el equipo de fotografía y de apoyo de los ciclistas de BVCS. Fue muy grande la sorpresa del señor al ver que no éramos una caravana y que éramos solamente tres ciclistas. Su acogida fue increíble, nos entrevistó para su emisora y nos llevó a su escuela para entregar las cartillas.

Una de las experiencias más fuertes, pero también más satisfactorias, fue la visita a los niños del Hospital San Juan de Dios, en Armenia (Quindío). Llegar a ese lugar donde sólo se escuchaban llantos de niños fue difícil; sin embargo, la sonrisa de los niños al recibir las cartillas y los colores fue la mejor de las recompensas. Entramos viendo unos niños tristes y salimos viendo sonrisas y escuchando preguntas acerca de los animales que iban encontrando mientras leían.

Definitivamente nuestra mayor motivación en esta iniciativa fueron los niños: ver sus reacciones al recibir las cartillas, escuchar sus preguntas, recibir sus besos y abrazos fue algo maravilloso. En los talleres que les hacíamos acerca del origen del agua encontrábamos respuestas como “el agua viene del corazón” o “el agua viene de las nubes... ¡Ay no! ¡No puede ser! Las nubes son de azúcar”. En alguna ocasión una niña preguntó si nosotros éramos Linterna Verde. Algunos han decido escribirnos después de conocernos y nos envían fotos de sus cartillas coloreadas o párrafos que escriben acerca de lo que aprendieron. Esto ha sido realmente increíble para BVCS.

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