Vigilancia de centro comercial en Barranquilla se disculpa por discriminar a pareja gay

Como se lo ordenó la Corte Constitucional, Videlca presentó excusas a Bayron Gutiérrez Pájaro y Rafael Salgado, quienes intentaron ser expulsados del lugar por darse un beso.

La empresa encargada de la seguridad y vigilancia en el centro comercial Portal del Prado de Barranquilla, Videlca, se disculpó este jueves con una pareja de hombres gais a quienes uno de sus vigilantes discriminó e intentó sacar del lugar porque se dieron un beso. (Lea aquí: Por segunda vez, centro comercial en Barranquilla tendrá que disculparse por discriminar)

Las disculpas escritas fueron enviadas en cumplimiento de una orden de la Corte Constitucional, que esta semana le exigió tanto a Videlca como al centro comercial aceptar su error y pedir perdón a las víctimas de la discriminación, que en Colombia es catalogada como delito.

“Nuestro personal de vigilancia ha recibido capacitación con el fin de entender el claro enfoque diferencial en materia de derechos fundamentales de la comunidad”, dijo en la misiva Iván Ulloque German, gerente y representante legal de la compañía.  Aunque Videlca ya cumplió con la orden del alto tribunal para la que dio un plazo de 48 horas, Portal del Prado aun no presenta sus disculpas.

Los hechos por los que se pronunció la Corte ocurrieron el 18 de enero de 2016. Sentados en una banca, Bayron Gutiérrez Pájaro y Rafael Salgado Pinedo se dieron un beso. En ese momento fueron abordados por un vigilante que les dijo que esos comportamientos no estaban permitidos y les exigió salirse. Todo quedó grabado en un video, pieza que fue usada como prueba por los dos hombres que interpusieron una tutela para reclamar sus derechos.

“O sea esto es un centro comercial, colabórame, retírate por favor (…)”; “Estas ahí con tu pareja, están ahí sentados, mira como están ahí (…)”; “(…) Esto es un centro comercial, aquí no se puede permitir eso, eso lo puedes hacer en otra parte”, decía la persona de seguridad.

El alto tribunal consideró en su fallo judicial que “las manifestaciones de afecto que los demandantes expresaron con un beso, no configuran supuestos fácticos sancionados legalmente por las autoridades públicas, pues no implicaron actos de un alto contenido íntimo, sexual o de naturaleza obscena… que afectan el orden público y la convivencia pacífica”.

En conclusión, los besos y otras manifestaciones de afecto (como sería cogerse de la mano, caricias faciales y palabras cariñosas, etc.) entre las parejas que se quieren entre sí, los padres e hijos, etc., sean heterosexuales o de orientación sexual diversa, “son la más genuina expresión de la naturaleza humana, de los sentimientos que surgen a partir de una elección específica de vida, amparada por el ejercicio de su libertad individual, su dignidad, su libre desarrollo de la personalidad y el derecho a no ser molestado en sus esferas más íntimas de existencia, lo que les permite realizarlo públicamente y no de manera escondida u oculta”.

La conducta del vigilante del Portal del Prado sí violó los derechos fundamentales a la dignidad humana, al libre desarrollo de la personalidad y a la intimidad personal de la pareja. Esta es la segunda vez en el que el centro comercial es escenario de discriminación contra personas homosexuales. A mediados del año pasado tuvo que hacer un acto público para pedirle disculpas a un hombre gay al que humilló y acusó sin fundamento de masturbar a otro sujeto en el baño.