Cartagena, un terreno fértil para el mototaxismo y sin control a los taxistas

Daniel Toro, decano de la Facultad de Economía de la U. Tecnológica de Bolívar, asegura que es necesario regular este medio de transporte informal y que la ausencia del taxímetro impide supervisar el cobro de tarifas.

Según un estudio realizado por el profesor Daniel Toro González, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Tecnológica de Bolívar y doctor en economía de la Universidad Estatal de Washington, el mototaxismo le ha ganado terreno al transporte público formal de Cartagena. El 20% de los habitantes prefiere sacar la mano en la calle y subirse en la primera moto que pase.

En entrevista con El Espectador, Toro explica que en esta dinámica influyen factores como la calidad, la velocidad y la frecuencia en el transporte. Dice, además, que en los últimos diez años el uso de transporte público en el país ha disminuido en un 40%.

¿En cuánto ha disminuido exactamente el número de pasajeros por día en los medios de transporte formales?

La única fuente que tenemos para establecerlo es la Encuesta de Transporte Urbano, del Dane, que tiene muchos problemas pero que muestra el número de personas que se movilizan en bus en las ciudades. Ese se redujo en los últimos 10 años en un 40%.

¿A qué se debe esa reducción tan drástica?

Hay dos razones: el incremento de los ingresos de las personas y la baja calidad del sistema. En los últimos diez años el poder de compra ha aumentado y el precio relativo de los automotores (tanto vehículos como motocicletas) se ha reducido. Eso favoreció el uso de otros medios diferentes al transporte público. Por otro lado, la baja calidad del servicio se genera a partir de los problemas contractuales. Nuestro sistema de transporte tradicional tiene problemas por demoras en recoger al pasajero, también porque se genera esa guerra del centavo que conocemos.

Hablemos del caso puntual de Cartagena. Desde 1999 hasta hoy, el número de personas que se moviliza a diario en el sistema de transporte público se ha reducido casi a la mitad (casi 400.000). ¿Qué pasa en esa ciudad?

Los factores que más han influido en el uso están asociados a la calidad del medio de transporte, la velocidad y la frecuencia o disponibilidad. En La Heroica el transporte público actúa como lo que se denomina en economía “un bien inferior”, es decir, cuando aumentan los ingresos de las personas se disminuye el uso de este medio. En la medida en que la gente ha ido ganando capacidad adquisitiva ha abandonado el sistema de transporte y eso, por obvias razones, genera congestión. Además, está la implementación de nuevos sistemas que reemplazan el antiguo, dada su baja calidad.

¿Con la entrada en funcionamiento de Transcaribe será que aumenta esta cifra?

Se estima que Transcaribe no va alcanzar las metas que tiene propuestas para el proyecto, dado que no ha sido posible cubrir el 100% de lo que tenía estipulado porque ha tenido que ser por etapas. Por lo tanto, la predicción es que el sistema va a tener una parte de la demanda, igualmente impone unos riesgos en términos de sostenibilidad financiera para el mismo.

Con la subida del dólar, ¿no cree que para la gente será más difícil adquirir un vehículo y se moverá más en transporte público?

Todavía estamos viviendo los efectos de haber tenido un dólar bajo y toda la congestión que se vive hoy también se deriva del incremento del ingreso de las personas. Con la subida del dólar, los efectos tardarán en verse, pero Cartagena ya tiene el problema de congestión. Esperar a que sea el dólar lo que solucione el tema de congestión, no es la solución.

Usted dice que la velocidad promedio en la que se desplazan los cartageneros es de 15 km por hora, el doble de lento del promedio productivo. ¿Por qué es tan lento desplazarse en Cartagena?

Por la guerra del centavo, que ha generado conflictos perversos y hace que los conductores de los buses se peleen por los pasajeros, fomentando trancones y accidentes. La lentitud que se forma se compensa en otros sitios donde los buses van demasiado rápido, eso también crea congestión. También se da por el mal servicio de los buses y se empeora porque las personas buscan nuevas alternativas de transporte.

¿Cuánto le cuesta a la ciudad ese tiempo perdido y por qué?

Los costos se pueden estimar de distintas maneras, en términos de accidentalidad y en términos ambientales, que son muy altos. Hemos identificado que, por ejemplo, media hora de retraso equivale a $800 millones o más, en términos de costos productivos.

El mototaxismo ha ganado terreno en La Heroica. ¿Es el sistema predilecto de los ciudadanos?

Desde 1991, cuando no existía el mototaxismo, el 70 % la población se movilizaba en bus y el 30% en vehículo particular. Hoy aparece una nueva categoría: el mototaxismo, medio de transporte informal. Ahora más o menos el 40% se moviliza en transporte público, el 20% en informal y el resto en particular.

¿Cree que debería formalizarse y regularse el mototaxismo?

Sí, pero no necesariamente tiene que ver con la prohibición, ya que está demostrado que es muy difícil controlarlo en la ciudad, porque ha desbordado cualquier capacidad de control. La mejor vía para combatirlo es creando opciones de transporte viables para los ciudadanos, que les generen menor riesgo y llegar por los mismos costos a donde se dirigen.

¿Qué pasa con los taxis en Cartagena? Porque la gente se queja de lo arbitrarias que son las tarifas.

El tema es que no se ha generado la decisión política de incorporar el taxímetro, eso ha generado que cualquier persona cobre lo que considere, por lo que es muy complicado supervisar.

¿Es costoso un pasaje de bus en Cartagena?

Creo que el precio es adecuado, incluso tengo entendido que la tarifa técnica está más o menos similar al precio de hoy. Se podría considerar un incremento leve a las tarifas, siempre y cuando se garantice un buen servicio. El costo no es un gran problema, inclusive muchas personas están dispuestas a pagar más con tal de llegar rápido. A pesar de ser una variable en la decisión, no es la más relevante como la velocidad, la rapidez y la confiablidad.