La caída del zar del oro

Está señalado por las autoridades de concierto para delinquir agravado en asocio con homicidio, conformación de grupos ilegales y desplazamiento forzado.

Una de las numerosas minas en Segovia, Antioquia, uno de los centros de la lucha por el oro. / Archivo
Una de las numerosas minas en Segovia, Antioquia, uno de los centros de la lucha por el oro. / Archivo

—No puedo hablarle sobre él —dijo por teléfono el comandante de la policía de Antioquia, coronel José Acevedo—. Tenemos informaciones, pero decirlas entorpecería nuestros planes.

Se refería a Jairo Hugo Escobar Cataño, el zar del oro en Segovia y Remedios, nordeste de Antioquia. Un hombre temido y respetado en la zona. Dicen que no sólo tiene amplio poder económico, sino que es altamente peligroso.

La gente en Segovia lo menciona, pero en voz baja y pidiendo que su nombre no sea publicado. Aseguran que Jairo Hugo es financiador de la banda criminal Los Rastrojos. Que “hablar de Jairo Hugo en esta región es ponerse una bala en la cabeza, pues él puede comprar a las autoridades . “Pones una denuncia y a las 24 horas ya estás muerto”, relata un ciudadano de Segovia.

El portal La Silla Vacía publica que Jairo Hugo fue testaferro de los negocios del oro que ilícitamente tenía allí Carlos Mario Jiménez, alias Macaco. Tras su extradición, Jairo Hugo asumió el control de sus títulos mineros, muchos de los cuales están ubicados frente a los de la multinacional Frontino Gold Mines, vendida a la Gran Colombia Gold en 2011.

Pese a estas versiones, Jairo Hugo se ha movido en el mundo de la legalidad sin problemas, manteniendo comunicación en los últimos años con instituciones del Estado, como la Corporación Autónoma Regional de Antioquia, Corantioquia. Ante Corantioquia, Jairo Hugo ha tramitado permisos de vertimientos de aguas residuales para una estación de servicios, concesiones de aguas subterráneas y licencia ambiental para explotación de una veta de oro en la vereda La Limosna de Segovia, Antioquia.

Sus movimientos dentro de la legalidad muestran a Jairo Hugo como un diligente empresario del oro. Entonces, ¿qué tan ciertas son las versiones que a voz baja tienen personas de la comunidad contra él? Son rumores que deberán esclarecer las autoridades.

—Tras aplazar tanto la cita, ahora sí, señor comandante, ¿qué pasa con Jairo Hugo?

—De ese señor le puedo decir que acabamos de capturarlo.

—¿Cuándo?

—Este sábado en la tarde. Aún no lo damos a conocer a los medios. Fuera de la captura viene la extinción de unos dominios que tiene en Medellín, Segovia y Remedios.

Jairo Hugo fue arrestado por agentes de la Sijín en la tarde del sábado 24 de noviembre en el aeropuerto José María Córdova. Iba a Cartagena. El cargo en su contra: concierto para delinquir agravado con la convergencia de diversos delitos, como homicidios, conformación de grupos ilegales, desplazamiento forzado y enriquecimiento ilícito.

El coronel Acevedo aclara que los procesos contra las bandas criminales con presencia en Segovia y Remedios no se están adelantando con fiscales de la misma zona, sino con fiscales antibandas criminales que la Fiscalía envía desde Bogotá. “Por mayor eficacia y para generarle espacios de seguridad a los mismos fiscales de allí”, dice.

En Segovia el silencio vale oro. Así lo confirman habitantes del lugar que prefieren hablar sin poner su nombre real.

¿Pero silencio de qué? De la corrupción alrededor de las minas y el oro que de ellas se extrae. Los habitantes del pueblo y sus alrededores, que llevan una vida normal, han tenido que guardar silencio en medio de pugnas que dominan todos los escenarios: el de la guerra ilegal y armada, el de la política y el de las instituciones públicas.

José Martín es uno de esos segovianos a los que aquí les cambiamos el nombre para proteger su identidad. Él ha vivido siempre en Segovia, trabaja desde hace dos años en una mina y nos explica la historia conocida: “El país viene interesándose más por lo que está pasando en Segovia, pero tenemos varias generaciones con la misma violencia, del afán por el oro, el dinero y el poder. Hemos sufrido un antiguo abandono de las autoridades. Ha sucedido que personas que denuncian, luego son asesinadas”.

El comandante de la Policía Antioquia, coronel José Acevedo, dice que la captura de Jairo Hugo demuestra que “no han sido vanas las denuncias de la gente” y que ahora la responsabilidad la tienen la Fiscalía y los jueces, “porque estamos ante un hombre muy rico y muy poderoso”.

“Es una persona que con sus guerras le ha hecho mucho daño a esta región —dice Enrique, habitante de Segovia—. Lo considero una de las tres personas más ricas de la región, junto a alias Piedra y Toño Marrano”.

Un hecho que tiene a los segovianos con mayor temor y discreción en los últimos meses es la racha de cadáveres, hombres y mujeres que deja el enfrentamiento entre las bandas criminales Los Urabeños y Los Rastrojos. Tal parece que en Segovia no materializaron el pacto de no agredirse y respetarse en sus respectivas zonas de influencia en el país.

El pacto ocurrió en 2011, y una disidencia de Los Rastrojos se resistió a dejar el control de Segovia y Remedios, a disposición de Los Urabeños. Querían seguir con las ganancias de las rutas de narcotráfico, los sembrados de coca y el oro, un negocio millonario y cercano para lavar el dinero ilícito.

Según las autoridades, desde abril de 2012 aparecieron los panfletos que prometían la presencia de esta nueva organización paramilitar, llamada Héroes de Seguridad del Nordeste (HSN). Su jefe sería William Manuel Soto, conocido como Álex 15, y uno de los falsos desmovilizados del proceso de la era Uribe.

“Se pusieron ese nombre, pero sabemos que en efecto es una disidencia de Los Rastrojos”, explica el coronel Acevedo. También explica que ese grupo estaría conformado por 70 hombres, mientras que de parte de Los Urabeños habría unos 160 hombres. Entre tanto, unos 700 hombres de la Fuerza Pública estarían cubriendo la zona.

El oro, una actividad difícil de perseguir

 

La región del nordeste antioqueño termina 2012 con más de 300 homicidios. Aunque la zona ha contado con brotes de violencia en varias décadas, la guerra entre ‘Los Rastrojos’ y ‘Los Urabeños’ viene dándole un negro protagonismo en el país.

El coronel José Acevedo explica que los narcotraficantes se desplazan hacia el oro porque tiene menos controles, pues es fácil procesar a un narcotraficante capturado con cargamento, laboratorios o insumos, pero no es sencillo procesar a una persona cuando se la captura por posesión de oro.

Entre tanto, mientras la reglamentación de la minería se aplica en las zonas mineras del país y mientras se procesa a Jairo Hugo por varios delitos, muchos habitantes de Segovia se preguntan qué pasará con la guerra del oro.

Dairo Rúa, líder de Sintraminergética seccional Segovia, manifestó su satisfacción por el arresto de Hugo y dijo que entre los habitantes de la zona se percibe un ambiente tranquilo, aunque no totalmente.