"Cartagena no es el cabaret de Suramérica"

Campo Elías Terán pidió no estigmatizar a la ciudad por el incidente con los agentes del servicio secreto de EE.UU.

“Cartagena es una ciudad sana, acogedora, no como la quieren aparentar, como el cabaret de Suramérica”, dijo el alcalde de la heroica, Campo Elías Terán, al rechazar los comentarios y calificativos que ha recibido la ciudad y sus mujeres por el escándalo sexual que involucra a cerca de 20 agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos.

El mandatario local manifestó que en el incidente no hay involucradas menores de edad y tampoco es una novedad que en la mayoría de las ciudades del mundo algunas mujeres ejerzan la prostitución.

“Hay jóvenes, niñas muy bonitas de aquí del interior del país (Bogotá), que en altas temporadas viajan a Cartagena y sirven como damas acompañantes que son contratadas por algunos señores magnates, van a un restaurante, a una discoteca, salen a pasear”, dijo Terán.

Manifestó que en la ciudad se llevan controles en temas de prostitución y se combaten las redes que promueven el turismo sexual con menores. Reiteró además que este sonado escándalo no debe perjudicar a una de las principales ciudades turísticas de Colombia.

“El problema lo tienen son los gringos, que ahora los van a botar del puesto y las mujeres les van a pedir el divorcio”.

Cartagena ha sido señalada en varias ocasiones por ser uno de los destinos preferidos por turistas norteamericanos y europeos que ofrece una amplia gama de servicios sexuales, muy bien organizada y que se extiende inclusive a la explotación infantil.

En la ciudad ni las autoridades, ni los organismos sociales se aventuran a dar una cifra sobre el número de mujeres que ejercen esta actividad y carecen de estudios sobre la actividad. En el caso de la explotación infantil sólo la Fundación Renacer aporta alguna estadística; señala que podrían ser entre 2.000 y 3.000 menores que han sido inducidos a participar en este negocio.

Hace un año El Espectador realizó una investigación sobre la prostitución infantil en esa ciudad y conoció de primera mano el preocupante panorama para la población menos favorecida.