“Dignidad” campesina, nueva presión social

Los paros que se presentaron esta semana y que continúan desarrollándose a lo largo y ancho de la nación han sido protagonizados por campesinos agrupados en “dignidades” .

César Pachón, dirigente papero de Boyacá. / Archivo particular
César Pachón, dirigente papero de Boyacá. / Archivo particular

“Ojalá no ocurra nada verdaderamente grave”

¿A quiénes representan ustedes en el paro nacional?

A Dignidad papera, Dignidad cebollera y Dignidad lechera de Boyacá pero estamos coordinando actividades con los agricultores de Nariño, Cundinamarca y santanderes.

 ¿A cuántas personas reúne?

Somos más de 110 mil familias que dependemos de cultivos de papa y unas 17 mil de la cebolla.

¿Desde cuándo?

Participamos en el paro papero del 7 de mayo. También habíamos hecho uno con los cebolleros, el 16 de noviembre de 2011. Desistimos de los paros anteriores por promesas del gobierno que nunca cumplió. Ahora vamos a resistir.

¿Cuáles son las razones fundamentales para el paro?

1.Los efectos desastrosos de los tratados de libre comercio que aprobaron los dos últimos gobiernos. 2. Los altos precios de los insumos que encarecen la producción. 3. La ausencia de una política agropecuaria que proteja a los pequeños y medianos cultivadores frente a la libertad absoluta de importaciones.

¿Han estado en las carreteras desde el lunes festivo o se unieron al paro días después?

Desde la hora cero y permaneceremos en la protesta, a pesar de que hemos sido agredidos por el Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios).

¿Cuáles son los resultados de las confrontaciones con el Esmad?

No me comprometo con números porque a cada rato tenemos un reporte nuevo. En particular en Boyacá, la situación se está deteriorando con rapidez. Hemos estado insistiendo ante la Iglesia y la Gobernación que establezcamos una línea de entendimiento antes de que ocurra algo peor pero aún no logramos ningún acuerdo. Por el momento puedo decirle que, como consecuencia de los ataques del Escuadrón Antidisturbios, hay varios heridos de bala, campesinos apuñaleados, ataques a mujeres embarazadas, invasión a nuestras casas, robos y afectación a jardines infantiles.

La versión del gobierno es contraria a la suya: los manifestantes habrían atacado a la Policía. ¿Es cierto que hay infiltrados violentos?

Aquí en Boyacá no hay infiltrados porque la gente está organizada por veredas y municipios y se conoce entre sí. Si alguien se trata de infiltrar, lo sacan. Somos un movimiento netamente campesino. Varios partidos nos han hecho propuestas pero no hemos aceptado porque ellos son responsables de dañar los intereses comunes de nuestros pueblos. Aquí queremos ideas, propuestas y acciones pero no políticos.

¿Rechazarían a cualquier partido, o lo pensarían dependiendo del sector ideológico que representen?

No nos interesa. Este movimiento no se hizo para servirles a los partidos sino para expresar el inconformismo de los campesinos. Los políticos fueron los que vendieron la patria cuando aprobaron los tratados de libre comercio. Y ahora resultan haciéndose los ‘buenecitos’.

Concretamente se ha dicho que la guerrilla está entre los manifestantes.

En lo que corresponde a Boyacá, rechazamos esa versión. Como le digo, aquí todos somos campesinos y nos conocemos.

Si ustedes descubrieran que hay unos guerrilleros mezclados en la carretera con los campesinos en el momento de las refriegas ¿qué harían?

No lo dude: los denunciaríamos, no queremos guerrilleros ni paramilitares.

¿Hasta cuándo van a permanecer en paro?

Depende del gobierno pero tal como van las cosas, creo que nos demoraremos. Veremos hasta dónde permaneceremos.

¿Por qué, para protestar, se toman las carreteras?

Como le he dicho, en el paro pasado creímos en el Gobierno y en el diálogo. Cuando nos invitaron a negociar, firmamos un acta de compromiso y ¿qué sucedió después? Nada. Continuamos en crisis profunda. Por eso estamos en las vías.

¿Cuál es el efecto de los inconvenientes que usted señala en la economía familiar de un agricultor promedio?

Se lo resumo: producir una carga de 100 kilos de papa cuesta $70 o $75 mil pesos. La vendemos a $25 mil. La producción de una carga de cebolla está en $65 mil pesos y se vende a $10 mil. Desde cuando empezó la política de apertura económica nos ha tocado salir de lo que habíamos conseguido durante toda una vida. Yo vendí la casa y la finca de mi familia y ahora lo único que me queda es un carro ¿Cómo voy a pagar las deudas y comprar los insumos para los cultivos? Y esto que me pasa a mí, nos pasa a todos.

Se entiende la protesta pero ¿a qué se debe la ira que uno ve en los manifestantes?

Creo que un factor que indignó mucho a los campesinos y que los incentivó a salir a las carreteras en mucho mayor número del que teníamos calculado, fueron las palabras del presidente Santos cuando dijo, a comienzos de semana, que esperaba un paro “de mayor magnitud”. Fue un acto de soberbia que logró movilizar a miles de manifestantes de pueblos que nunca habían participado en un paro, en solidaridad con los activistas iniciales. No hay carretera en Boyacá que no tenga manifestaciones. Otro factor que los tiene muy molestos es la actitud agresiva del Esmad.

¿No temen que la situación se salga de control?

Claro que sí. Aquí, en la curia de Tunja, estamos tratando de llegar a una tregua. Si no, puede haber una tragedia muy grande porque hemos sabido que la gente está diciendo que hay que contestar las agresiones. Y aunque estamos tratando de calmar los ánimos, no estamos seguros de lograrlo. Ojalá no ocurra nada aún más grave.

Los paneleros también reclaman

Alfredo Cruz es uno de los líderes de Dignidad panelera en el Valle del Cauca. Según Cruz, las protestas se justifican porque en Colombia no ha habido política agraria seria desde cuando el gobierno de César Gaviria adoptó la apertura económica sin ningún tipo de protección para el cultivador. Desde entonces, afirma el dirigente panelero, el negocio del agro se hizo inviable, económicamente hablando, porque se produce caro debido al costo de los insumos, de la energía, del combustible y de las tasas de interés, entre otros. Mientras tanto, los productos importados que les compiten llegan más baratos por los subsidios de que gozan en sus propios países. Los intereses paneleros están más afectados después de que el gobierno Santos permitiera la importación libre de azúcar subsidiada del Brasil. Esto ocurre en contravía de la decisión de la administración de Álvaro Uribe, que incentivó el incremento de cultivos de caña bajo la promesa de que el producido se iba a utilizar en la industria de gas carburante. Como consecuencia de esa política, en Colombia se sembraron 400 mil hectáreas nuevas de caña que no son rentables ni comercializables. Hoy, los paneleros producen la mitad respecto de años anteriores, además de que el precio de la panela sufrió un grave impacto.

Luis Gonzaga Cadavid, Dignidad cafetera, Caldas

“Nuestra situación es catastrófica”

¿Cuántas familias cafeteras hay en Caldas?

Somos alrededor de 36 mil familias y representamos a la mayoría de los cafeteros de Caldas. Esa mayoría, y hablo de más del 90% del total de los productores, está inconforme con las políticas del gobierno y de la Federación Nacional de Cafeteros, especialmente con respecto a las medidas relacionadas con producción y a la manera antidemocrática como se toman las decisiones en el sector.

Dignidad Cafetera hizo un paro hace unos meses y llegó a acuerdos con el gobierno ¿Por qué está otra vez en las carreteras?

El 25 de febrero de este año iniciamos un paro que supuestamente llegó a feliz término el 8 de marzo con un acuerdo que avaló el vicepresidente Garzón y varios ministros. El gobierno y la Federación aseguran ahora que el pacto se está cumpliendo porque el Pic (Protección de Ingreso Cafetero, ayuda de $145.000 por cada carga de 125 kilos de café) le está llegando al productor. Ese es un gran avance pero no es el único problema que se comprometieron a resolver. Le doy un ejemplo: no se han controlado los precios que las multinacionales les ponen a los fertilizantes en Colombia, que no se compadecen con los que las mismas multinacionales cobran en otros países latinoamericanos.

¿Por qué las multinacionales pueden imponer los precios de los insumos? ¿No hay control?

No lo hay. Se trata de un monopolio de 4 ó 5 multinacionales que importan directamente los fertilizantes. Ellas se las entregan a los intermediarios que también son muy pocos y estos, quienes también ganan utilidad, nos los venden a nosotros. Los cafeteros colombianos terminamos pagando precios al doble o al triple de lo que lo pagan los del resto del continente.

En concreto ¿cuáles puntos del acuerdo con el gobierno se han incumplido?

Los principales son: 1. Control de precios a fertilizantes e insumos 2. Control a la explotación minera en zonas cafeteras. La entrega de títulos mineros en nuestras regiones amenaza nuestra existencia. 3. Realización de la mal llamada ‘constituyente cafetera’ para democratizar el manejo de la Federación. 4. Flexibilización del pago de las deudas con el banco Agrario y con el resto de la banca privada. No se ha hablado de un solo alivio para el agro a pesar de que nuestra situación es catastrófica.

¿Su protesta se podría realizar en las plazas de las ciudades ¿Por qué optaron por las vías intermunicipales?

Hemos utilizado los dos escenarios. En Quindío los campesinos están en la plaza principal y en el occidente de Caldas se hicieron unas marchas por las calles principales y, posteriormente, algunos de nosotros fuimos a las carreteras porque creímos un deber de responsabilidad social, solidarizarnos con el lechero, el cacaotero, el panelero que sufre nuestras mismas dificultades.

¿Cómo se han afectado los ingresos en su casa?

Por una arroba de café se paga hoy $44 mil pesos. Si el productor todavía tiene libre parte del cupo que le ha asignado el gobierno para vender determinadas cantidades del producto, puede acceder al subsidio del Pic, es decir, a $16.500 pesos más por arroba. Pero una gran mayoría de minifundios ya llegaron al tope de producción porque tuvimos una ligera mitaca, muy superior a la de los años anteriores. O sea que la mayoría ya no recibe el subsidio. El caso es que un cafetero que venda dos arrobas de café, recibe $88 mil pesos. Y con ese ingreso tiene que sostener a su familia de 4 ó 5 personas.

Esa misma persona ¿Cuánto recibía antes de la crisis?

Por las mismas dos arrobas podía recibir $160 mil.

Los disturbios en las carreteras no facilitan sino que imposibilitan la negociación con el gobierno ¿Cómo evitar que haya infiltrados?

El cafetero pequeño, mediano o grande es, por naturaleza, persona de paz. Cuando estábamos preparando esta movilización, le notificamos al gobernador del departamento la intención de realizarla. Y le dijimos que las marchas serían pacíficas. Nos apostamos a los lados de las vías en tres puntos que tienen gran movilidad. Nos sentamos a los lados, tomamos fotografías, marchamos y volvemos a despejar para no afectar a nadie. Se presentaron unos pequeños disturbios pero hemos mantenido la calma pública, aunque se quiera mostrar lo contrario.

¿Qué harían si descubren un plan para infiltrar su paro?

Les hemos dicho a las autoridades de Policía que si aparecen personas ajenas a los movimientos campesinos, están en todo su derecho de detenerlas. Si nosotros las descubrimos, estamos en la obligación de denunciarlas. Pero creo que el paro, en vez de debilitarse por factores de orden público, se está fortaleciendo en Caldas. En Anserma, lo que en principio era un grupo más bien pequeño de manifestantes, ha llegado a 1.500. Y siguen concentrándose.

¿Por qué supone que creció el movimiento?

 

En primer lugar, por las palabras del presidente Santos y del ministro del Interior cuando hablaron de “la (escasa) magnitud” del paro en una declaración que pareció desafiante y que molestó a muchos cultivadores. Estamos esperando que lleguen unos 7 ú 8 mil manifestantes más la semana entrante. Y, en segundo lugar, por la sensación de que no se les están buscando soluciones efectivas a nuestros problemas ni se está cuestionando la legitimidad de representación, frente a nosotros, de la Federación de Cafeteros. Y, por último, porque se están uniendo a la protesta no sólo los pequeños sino los medianos y grandes cultivadores.

¿Estrategia equivocada?

 

La estrategia del Gobierno ante las manifestaciones y bloqueos de carreteras en más de 16 sitios del país, ha estado enfocada en el orden público, más que en la atención a los reclamos sociales. Desde el presidente de la República para abajo, todos los funcionarios que han tenido que ver con los diferentes frentes de paro han denunciado infiltraciones “terroristas”, casi siempre atribuidas a las Farc, con las cuales, paradójicamente, ha estado dialogando durante casi un año, aunque momentáneamente esas conversaciones se hayan suspendido. La Policía también ha resaltado, en sus ruedas de prensa, los heridos en sus filas, mientras minimiza los del otro lado, y ha acusado la existencia de “armas no convencionales” que estarían usando los manifestantes. Si bien es innegable que ha habido ataques civiles y que aparecen encapuchados que agreden a la fuerza pública, también es cierto que la Casa de Nariño no ha puesto su esfuerzo en establecer puentes de comunicación con los líderes de cada “Dignidad”. Como se nota en las entrevistas de estas dos páginas, las declaraciones del jefe de Estado al día siguiente del inicio del paro, en el sentido de que éste no había tenido la dimensión que se esperaba, causaron un efecto multiplicador y hoy los campesinos en las vías parecen multiplicarse y fortalecerse.