Dionisio Vélez manda en Cartagena

Con 95.870 votos (el 49%), el candidato de los partidos Liberal y Verde derrotó a María del Socorro Bustamante, quien alcanzó 77.347 sufragios. El traslado del mercado de Bazurto y un empuje a Transcaribe, sus retos.

Dionisio Vélez, apoyado por el partido Liberal y el partido Verde, es el nuevo alcalde los cartageneros.  / ‘El Universal’. Vista aérea del mercado de Bazurto. / José Enrique Rizo Pombo. Cartagena sufre por la falta de un plan maestro de drenajes
Dionisio Vélez, apoyado por el partido Liberal y el partido Verde, es el nuevo alcalde los cartageneros. / ‘El Universal’. Vista aérea del mercado de Bazurto. / José Enrique Rizo Pombo. Cartagena sufre por la falta de un plan maestro de drenajes pluviales. / Cortesía

En una jornada marcada por la abstención de los votantes, el empresario Dionisio Vélez se impuso ayer en las elecciones de alcalde de Cartagena con 95.870 votos (el 49%). El candidato de los partidos Liberal y Verde derrotó a María del Socorro Bustamante (de Afrovides), quien alcanzó 77.347 sufragios.

En los próximos 30 meses el alcalde dijo que deberá ejecutarse la modesta suma de $4 billones en proyectos como el traslado del mercado de Bazurto, la licitación para el servicio de aseo, un plan maestro de drenajes y la puesta en marcha del sistema de transporte Transcaribe, todos de igual importancia y con la misma urgencia. Además tendrá que solucionar la crisis de gobernabilidad y credibilidad democrática que generó el mandato del fallecido Campo Elías Terán durante el que La Heroica tuvo cuatro alcaldes, todos interinos, que poco o nada pudieron hacer por la ciudad y que sólo finalizó con la renuncia del burgomaestre debido a una enfermedad que acabó con su vida.

Entonces, calculadora en mano, las cuentas son las siguientes: $900 mil millones deben ser invertidos en el plan maestro de drenajes pluviales para evitar que las calles de la ciudad se conviertan en ríos durante las temporadas invernales y darle por fin solución a un problema que se repite año tras año en barrios como El Pozón, Las Palmeras y Villa Rosita.

Otro de los grandes negocios que se debe mirar con lupa es la concesión de aseo, pues en el mes de mayo de 2014 vencerá el contrato y no se ha definido aún si se prorrogará o se abrirá licitación para un nuevo operador. Están en juego $43.200 millones anuales que se invierten en este rubro.

Asimismo, un fallo del Tribunal Administrativo, que obliga a la Alcaldía a trasladar el mercado de Bazurto debido a las constantes quejas de los vecinos que alegan sentirse afectados por la contaminación y los desechos que son arrojados a la ciénaga de Las Quintas, es un proyecto del que sólo hay planos y se desconoce todavía de dónde saldrán los $60 mil millones para esta tarea que, como ha dicho el dirigente gremial William Murra Babún, deberá terminar en 2015.

La reducción del índice de pobreza en la ciudad, que alcanza el 33,4% (por encima de Bogotá, Medellín y Cali), debe ser una preocupación de la actual administración.

Y como si fuera poco, la puesta en marcha del sistema de transporte Transcaribe, necesario no sólo para solucionar los problemas de movilidad de la ciudad, sino para evitar que sea desmantelado por la delincuencia común, como ha pasado hasta ahora. Según las cuentas de la administración, para que el sistema entre en funcionamiento se necesitan $225 mil millones, sumados a los $150 mil millones para el proceso de chatarrización de los automotores más viejos.

Sin embargo, antes de ejecutar estos proyectos hay que recomponer las finanzas de la ciudad, que a la fecha cuenta con una cartera de más de $1 billón. El recaudo del impuesto predial —por ejemplo— apenas llega al 40%, pues del juicio con el que se haga esta tarea dependerá la fortaleza del músculo económico para las labores del nuevo mandatario que, como ya lo había dicho este diario, podrá si acaso “raspar la olla” del presupuesto de la presente vigencia fiscal.

Es una nueva oportunidad para que una de las ciudades más importantes del país recobre el brillo que le robó la crisis de gobernabilidad. Aunque también es necesario ser realista con el reto que asumió el nuevo alcalde, pues aun con las mejores intenciones el tiempo no está a su favor. Lo importante, entonces, más que hacer por hacer, es lograr enfilar nuevamente la administración local para suplir paulatinamente las necesidades de los cartageneros, quienes se echaron “la ciudad al hombro” en los últimos meses.