El director contratista del Invías

José Leonidas Narváez asumió el cargo a pesar de que varios contratos en los que inicialmente participó están aún sin liquidar.

El actual director del Invías, José Leonidas Narváez Morales, apenas lleva cuatro meses en el cargo y su designación sigue generando ruido. El haber sido contratista de la entidad que hoy dirige, lo tiene en la mira de la Procuraduría, que tiene en marcha un proceso preventivo para establecer si incurrió en posible conflicto de interés. La razón es que los contratos en los que él participó, a pesar de haber entregado obras antes de su posesión, no han sido liquidados y siguen vigentes. Por eso, Narváez Morales hoy ostentaría la condición de director y contratista, algo que, según expertos, sería una falta que podría terminar en su destitución.

En total, son nueve contratos de obra, por casi $207.000 millones, los que hoy generan dudas alrededor del nombramiento de Narváez Morales. Dos se firmaron en septiembre de 2008, por casi $186.000 millones y un plazo de 27 meses, para mejorar vías en Antioquia y Norte de Santander. Los otros, a mediados de 2011, por casi $22.000 millones y tres meses de plazo, para obras de emergencia invernal en Santander, Norte de Santander y Antioquia. Todos fueron adjudicados a la Unión Temporal ESCC, conformada por Esgamo Ltda., Subsuelos S.A., Copreca (de Guatemala) y el actual director.

A pesar de que el plazo pactado para finiquitar la relación contractual ya se venció, de acuerdo con la base de datos del Invías, ninguno tiene fecha, ni acta de liquidación. Todas las obras, que debían estar listas a finales de 2011, han tenido adiciones en tiempo y dinero. Incluso, uno de los contratos de 2008, para vías en Norte de Santander, tuvo la última adición de tiempo en diciembre pasado, cuando Narváez ya era director.

De acuerdo con jurisprudencia del Consejo de Estado, la finalidad de la liquidación de un contrato es dejar las cuentas claras, para expedir paz y salvo. En este trámite se revisan cómo quedaron las obligaciones, las garantías y, en caso necesario, se hacen conciliaciones por posibles divergencias. Al final, las partes ponen fin a la relación contractual. En el caso de los nueve contratos en los que participó Narváez Morales, a pesar de que en muchos ya se entregaron trabajos, todos siguen sin este requisito y por eso están vigentes.

De acuerdo con un abogado experto en contratación, consultado por El Espectador, existe un claro conflicto de intereses. “Si se tiene en cuenta que la etapa de liquidación en la que están los contratos hace parte del proceso mismo de negociar con el Estado, se tiene que decir que está vigente el vínculo contractual, como lo han ratificado el Consejo de Estado y la Corte Constitucional. Por eso considero que al ser una situación anterior a la posesión y el ejercicio del cargo, se configura un inocultable conflicto que da también lugar a falta gravísima y destitución”.

Ante la duda alrededor del nombramiento de Narváez, la Procuraduría abrió en diciembre un proceso preventivo para determinar si en este caso existe alguna violación a la ley, y envió delegados a revisar en el Invías todos los contratos en los que participó el actual director. Tras la primera revisión, los funcionarios hallaron que ningún contrato está liquidado, ya que faltaban documentos. Ante esto, diagnosticaron que “hay un aparente conflicto en la designación del director del Invías, porque presuntamente al posesionarse fungía como contratista”.

Frente a esta situación, el director del Invías se defendió diciendo que en su nombramiento y posesión no existió nada irregular (ver entrevista “Estoy tranquilo”). Dijo que la mayoría de obras ya se entregaron y que antes de asumir cedió la participación en el consorcio, al igual que los derechos sobre los contratos. Es decir, al momento de llegar a la entidad, no tenía vínculo alguno con sus antiguos socios ni contratos vigentes con el Estado.

A pesar de la explicación de Narváez Morales, El Espectador encontró que el trámite de cesión que menciona el funcionario se llevó a cabo con dos contratos. En el resto no hay documentos que legalicen la cesión. Por esta razón, ante el Invías sigue apareciendo en varios contratos como miembro de la unión temporal. Pero hay más. En lo que tiene que ver con una de las cesiones, el proceso se inició en mayo del año pasado, pero sólo lo aprobaron el 14 de noviembre, justo dos semanas antes de asumir como director, es decir, cuando el proceso de su nombramiento ya estaba en marcha.

Llama la atención que en la solicitud de cesión, Narváez Morales justificó su decisión en que lo habían designado para un cargo público en Cundinamarca y que el contrato “configuraba una inhabilidad sobreviniente”. Pero algo más llamativo es que el ingeniero Rafael Augusto Zafra Dulcey, a quien Narváez Morales propuso como su reemplazo en la unión temporal, fue rechazado en octubre por el Área de Licitaciones y Concursos del Invías al encontrar que no cumplía los requisitos para hacer parte del grupo contratista. A pesar de este concepto, que tardó cuatro meses, al mes siguiente sacaron adelante la cesión.

Toda esta situación, sumada a que los contratos siguen sin ser liquidados, podría poner al actual director de Invías en una incómoda situación, en caso de presentarse algún conflicto entre la institución que dirige y sus antiguos socios, por los contratos en los que participó y siguen sin liquidar. Incluso, ya hay dos hechos que han generado suspicacias: uno fue la adición de tiempo que le dieron en diciembre del año pasado a la Unión Temporal ESCC (a la que pertenecía) y el otro fue una conciliación por casi $700 millones que el Invías hizo con una unión temporal en la que participaba la empresa Esgamo Ltda. (antigua socia Narváez Morales).

Como dato adicional, actualmente la empresa Esgamo Ltda., que fue socia del director del Invías y miembro principal de la Unión Temporal ESCC, es morosa del Estado. En el último Boletín de la Contaduría General de la Nación tiene un reporte emitido por la Alcaldía de Bucaramanga y otro por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN). Aunque esta situación no le impide contratar con el Estado, demuestra que como miembros de la unión temporal no tiene saneadas sus cuentas.

Por ahora, lo que ha hecho el actual director de Invías es declararse impedido en los procesos o choques que pueda tener la entidad con sus antiguos socios. El tema ya está en manos de los entes de control y de la propia ministra de Transporte, Cecilia Álvarez Correa, quienes tendrán que definir cómo resolver esta situación, que siembra dudas en la designación del actual director de Invías.

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