El plagio que tiene en aprietos al rector de la UNAD

Jaime Leal Afanador es el autor principal de un libro del que dice haber escrito solo el prólogo y que además coincidió en un 36% con artículos del Banco de la República, una revista indexada de Cali y un Plan de Desarrollo de Florencia.

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Un nuevo escándalo académico tiene en apuros a la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), esta vez por cuenta de la existencia de posibles plagios en el último libro que lanzó la Editorial UNAD y cuyo autor principal es el rector de la institución, Jaime Alberto Leal Afanador. (Lea: ¿Plagio o casualidad? En México y Colombia pelean por una tesis)

Se trata de la nueva cartilla Campounad: Sembrando un país en red para la paz, en donde se encontraron coincidencias de hasta un 36 % con 168 fuentes distintas, entre ellas con artículos del Banco de la República, la revista indexada Entramado, de la Universidad Libre de Cali, y el Plan de Desarrollo 2012-2015 de Florencia (Caquetá). El hallazgo lo hicieron docentes de la seccional de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU) en la UNAD, después de que en agosto de 2016, Leal Afanador lanzara su producción literaria con bombos y platillos, en un pomposo evento en el hotel Tequendama de Bogotá.

De acuerdo con la presidenta de la seccional de ASPU en la UNAD y principal denunciante, María Dora Alba Sánchez Gómez, “nos sorprendimos cuando revisamos el libro y había un 36 % de coincidencias con otros trabajos publicados, porque esa producción tuvo una nómina de alto perfil: el rector como autor principal y como coautores participaron vicerrectores, asesores y decanos”. (Le puede interesar: Lo absurdo de denunciar plagio en la U. Pedagógica)

El 14 de octubre del año pasado, el Ministerio de Educación recibió la primera queja y se comunicó con el departamento de control disciplinario de la UNAD para pedir explicaciones. Rodrigo Puente Delgado, jefe de la dependencia, respondió que no era competente para evaluar académicamente lo sucedido y que no podía sancionar al rector en caso de comprobarse el plagio. Abrió una investigación preliminar que no espera terminar antes de seis meses.

Según como lo expresó el miembro de ASPU y docente de la Escuela de ciencias Sociales, Artes y Humanidades de la UNAD, Óscar Adolfo Medina Pérez, “lo más curioso del caso y que hace ver como si la Universidad quisiera dilatar el proceso es que, si Control Disciplinario no se consideraba 100% competente para manejar la situación, ¿por qué entonces no compulsó copia del caso a los entes del Estado pertinentes? Si bien puede que su argumento esté en lo cierto, su responsabilidad era pasar la investigación a quien sí fuera competente”. 

El Ministerio de Educación también sorprendió con la primera respuesta que le dio a la denuncia. “Dijeron que por la autonomía de la universidad y como no había una reglamentación estricta sobre plagio, no había violación de reglamento. Esto no tiene nada que ver porque el plagio es un delito”, dijo la presidenta de ASPUNAD.

Días después, Sánchez Gómez escribió una réplica en la que le reclamó al Ministerio por la inapropiada utilización del concepto de autonomía universitaria para, según ella, violar leyes. El 29 de diciembre, ASPU se reunió con la ministra de Educación, Yaneth Giha, quien luego de escuchar a los docentes compulsó copia del caso a la Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría.

“¿Cuánta plata se gastaron en ese libro? No sé. La UNAD ahora lo está tratando de arreglar pero el dolo ya está porque ellos emplearon dinero público para hacer un tiraje que luego tuvieron que recoger por presunto plagio y eso se llama detrimento patrimonial”, agregó Sánchez Gómez.

El Espectador solicitó la información contable sobre los gastos de esta publicación y la respuesta negativa de la Universidad dejó dudas. Aún así, la UNAD advirtió que no existía detrimento patrimonial en la obra porque los dineros que se habían empleado para la producción, edición, y posterior publicación de la cartilla eran privados ya que la UNAD es “autosuficiente y genera sus propios recursos”.

Las explicaciones de la UNAD

Como primer argumento, el rector Leal Afanador manifestó que quienes profirieron la denuncia formal (ASPU) “son miembros de un sindicato que la UNAD no ha reconocido porque tenemos una controversia jurídica”. Una respuesta que nada tiene que ver con el plagio. También señaló que la denuncia obedece a que en 2014, en una elección para la rectoría, él derrotó a Sánchez Gómez con una diferencia de 75 % contra 4 %. Sin embargo, dicha elección estuvo plagada de irregularidades que en su momento documentó el Ministerio de Educación.

“No se publicó la apertura de la convocatoria para la elección del rector en el Diario Oficial como lo estipula la ley colombiana. El Ministerio de Educación presentó ante el Consejo Superior de la UNAD las posibles irregularidades que tenía el proceso. Aun así, dos días después, se reeligió a Jaime Alberto Leal, quien desde marzo del 2004 está al frente de la institución”, informó la revista Semana. 

En cuanto a los tres textos señalados de haber sido plagiados, hallazgo que obligó a la UNAD a bajar el documento que estaba en línea y ponerlo en revisión con una fe de erratas, uno de ellos corresponde al artículo “La importancia de la economía campesina en los contextos contemporáneos: una mirada al caso colombiano”, de la revista Entramado, Vol. 11, N° 2, 2015.

Dicho texto fue aceptado por la revista de la Universidad Libre de Cali el día 15 de febrero de 2015, es decir, año y medio antes de que el rector publicase el libro. Asimismo, el artículo fue publicado por Luz Helena Santacoloma, docente de la UNAD, quien sorprendentemente asumió la responsabilidad total en la omisión de la citación de su trabajo. “Cuando entregué las contribuciones, el artículo estaba en proceso de edición, pero aún no había salido a la luz la revista, razón por la cual no fue citada”, indicó.

En el caso del texto del Banco de la República, que se trató de un Boletín Cultural y Bibliográfico publicado en el año 2012, la UNAD aseguró que en comunicación mutua acordaron referenciar correctamente el artículo en una nueva publicación, hecho que subsanaría la omisión. La decisión de citar la bibliografía ratifica el “error” original en el libro.

Por último, en el Plan de Desarrollo 2012-2015 de Florencia, Ángel Osorio utilizó el argumento de que dicho documento estaba amparado por el artículo 41 de la Ley 23 de 1982, en donde dice que es permitido a todos reproducir la Constitución, leyes, acuerdos, ordenanzas, reglamentos y demás actos administrativos judiciales siempre y cuando se acojan puntualmente a la versión oficial.

A pesar de ello, no es un secreto que políticos han estado envueltos en escándalos de plagio por “reproducir” planes de desarrollo ajenos como cuando la presidenta de la Comisión del Plan de la Asamblea de Quindío, Mary Luz Ospina, denunció en mayo de 2016 un plagio en el proyecto del Plan de Desarrollo del departamento porque tenía copiados apartes del Plan del municipio de Risaralda.

La Universidad también comentó que la omisión de citas y referencias fue responsabilidad de una contratista que estaba por orden de prestación de servicios y hacía parte del equipo de producción de la cartilla Campounad: María Priscila Rey, quien, al igual que Santacoloma, asumió total responsabilidad.

Para cada señalamiento encontraron una explicación. Una docente que elaboró un texto y cuando lo vio publicado no reclamó la autoría, un plagio identificado que solucionaron poniendo citas luego de la publicación original, una copia de un Plan de Desarrollo que sólo en la UNAD consideran que no se trata de una trampa.

La sorpresa

Cuando se le preguntó al rector sobre su participación en el libro publicado, no dudó en decir, pese a firmar el libro, que la única parte que había escrito era el prólogo. “¿Cómo me voy a autoinculpar de algo que no he hecho? que sea la justicia la que me diga si soy responsable. Nada de eso que se está denunciando como potencial plagio lo escribí yo", refutó.

Sin embargo, al poner en el buscador de internet Google las dos páginas del prólogo, se encontraron coincidencias representativas con el texto “Prospectiva académica en la sociedad del conocimiento: ¿las vanguardias universitarias?”, publicado en 2006 por Elizabeth Vidal Arizabaleta, otra exdocente de la UNAD.

Al entablar comunicación con la autora del artículo, esta aseguró desconocer por completo la situación. “En efecto, soy la autora del libro que cita y las coincidencias que cita indican posible plagio. No estaba enterada de la publicación de la UNAD”, dijo Vidal Arizabaleta.

Cuando El Espectador indagó en la UNAD por el motivo del plagio, que en este caso involucra al rector Jaime Leal, afirmaron que un medio serio no publicaría esta denuncia. Sin embargo, el mismo rector reconoció haber escrito el prólogo que tiene significativas coincidencias con otro texto. Los hechos hablan por sí solos.