Publicidad
Nacional 9 Jun 2011 - 11:21 pm

Por la falsa confesión de un exguerrillero de las Farc

El viacrucis de Catering de Colombia

La historia de una sólida empresa colombiana objeto de un errado proceso judicial que se llevó a sus socios a la cárcel y a la firma a su casi disolución. Después de 4 años, la Fiscalía declaró su inocencia.

Por: Redacción Judicial
  • 295Compartido
    http://www.elespectador.com/noticias/nacional/el-viacrucis-de-catering-de-colombia-articulo-276303
    http://www.elespectador.com/noticias/nacional/el-viacrucis-de-catering-de-colombia-articulo-276303
  • 0
insertar
Foto: Diana Sánchez - El Espectador

A principios de 2009, la empresa Catering de Colombia tenía 1.970 empleados en todo el país y era líder en el negocio de suministro de alimentación, servicios de aseo y apoyo logístico a grandes compañías nacionales y extranjeras. Hoy, la empresa no supera los 180 trabajadores entre personal operativo y de administración, y su destino se debate entre la desaparición o la transformación en otra firma. La razón: la falsa acusación de un exguerrillero de las Farc que aseguró que la empresa era utilizada para ocultar y lavar dineros de la insurgencia.

Esta historia comenzó en febrero de 2007, cuando dos detectives del DAS en Sogamoso (Boyacá) reportaron a la Fiscalía que un guerrillero preso había manifestado que sabía de una empresa donde supuestamente habían entrado $1.000 millones de las Farc. Un mes después, César Díaz Sossa, conocido con el alias de Cochebomba, declaró que como exjefe de finanzas del frente 56, podía asegurar que entre 2004 y 2005, en los departamentos de Boyacá y Casanare, a través de terceros le había entregado la millonaria suma a la empresa Catering.

Como quiera que en varias ocasiones personal de la empresa había notificado a las autoridades sobre los frecuentes episodios de extorsión de las Farc y el Eln en su contra, e incluso se llegó a interponer una denuncia ante la Fiscalía, a su presidente Guillermo Riomalo Torres no le pareció extraño que a finales de 2008 el DAS le solicitara información contable de la compañía. Él hoy refiere que entregó más de 4.000 folios en varias cajas, sin sospechar el uso que se le iba a dar a la información, pues nunca le advirtieron sobre la investigación.

Lo cierto es que el 11 de julio de 2009, tanto él como su exesposa María del Pilar Clavijo, así como los trabajadores de la empresa Humberto Jiménez y José María Gregori fueron capturados, sus viviendas allanadas y presentados ante los medios de comunicación como los integrantes de una banda de lavadores de dinero al servicio del Bloque Oriental de las Farc. Después de 16 días detenidos en los calabozos del DAS, Riomalo y sus compañeros fueron remitidos al patio 2B de la cárcel La Modelo. María del Pilar Clavijo al Buen Pastor.

En el primer reporte sobre los hallazgos en tres computadores incautados, llegó a decirse que había pruebas contundentes. La tesis de grado laureada en periodismo, de la hija de Guillermo Riomalo, que trataba sobre crónicas turísticas en Cuba, lo cual supuestamente demostraba afinidad con la guerrilla. Una imagen del Mono Jojoy utilizada para un trabajo académico. Y una fotografía del entonces presidente Álvaro Uribe con la tuna de la Universidad Javeriana, que probaba el interés de la organización por atacar las altas esferas.

María del Pilar Clavijo explicó que ella había pertenecido a la tuna y por eso tenía la foto. No le creyeron. Agregó que desde nueve años atrás estaba dedicada a la docencia, que nada conocía de las finanzas de la empresa porque estaba separada de Guillermo Riomalo, y que su inclusión como accionista de una compañía afín obedecía a un consenso para la protección patrimonial de la familia. La Fiscalía argumentó que en su condición de economista tenía que saber lo que sucedía y ni siquiera valió que estuviera a cargo de un menor de 14 años.

A su vez, José María Gregori, quien tenía 55 años, a pesar de que demostró que sufría de hipertensión pulmonar severa, fue a parar a la cárcel. En su contra pesaba un indicio más: era exguerrillero del M-19, y como era la persona que movilizaba los camiones de Catering en Casanare, fue sindicado de ser el contacto de las Farc. Estando preso le asesinaron un hijo en una riña y no le dieron permiso para el sepelio. Cuando por fin le aprobaron la detención domiciliaria ya estaba muy enfermo. Falleció el pasado 22 de febrero.

En cuanto al empresario Guillermo Riomalo, pasó seis meses en el patio 2B de La Modelo, junto a narcos y delincuentes comunes, pagando todos los días por el ingreso de su almuerzo, por recibir encomiendas, por su seguridad. En diciembre de 2009, lo trasladaron a alta seguridad tras sufrir un episodio de cardiopatía. Y en febrero de 2010, lo enviaron al patio octavo de la cárcel de Cómbita, donde compartió sus días con dos antagonistas de la guerra: alias Martín Sombra, de las Farc, y Héctor Buitrago, de las autodefensas del Casanare.

El 11 de junio de 2010, exactamente un año después de su detención, por razones de salud, Riomalo logró que le aceptaran la detención domiciliaria. Sin embargo, en 12 meses había hecho cursos acelerados de supervivencia en la cárcel y de derecho penal. En las prisiones entendió lo que es ser ‘graso’, es decir, el que tiene cómo pagar por trato digno. Con los abogados supo que por leer el proceso pueden cobrar $20 millones, y que gastó $1.000 millones, es decir, la misma plata que supuestamente había guardado a las Farc.

Al margen de estas circunstancias, y a pesar de ser considerado un preso de alta peligrosidad, Riomalo no declinó en su defensa. En cuanto a su acusador, alias Cochebomba, a pesar de que el primer día dejó claro ante la justicia que su pretensión era que le dieran beneficios, tanto a él como a su familia, a la hora de precisar detalles empezó a perder la memoria o a contradecirse. Otro exguerrillero que compareció en el caso negó saber del tema y reveló que Cochebomba se había volado de las Farc porque se estaba robando la plata de las finanzas.

El pasado 30 de mayo, cuatro años después del primer reporte del DAS, la justicia ratificó lo que los procesados habían dicho desde el primer día: que alias Cochebomba mintió buscando beneficios. Un fiscal de la Unidad Contra el Lavado de Activos calificó de “nimia, perturbada o lunática” la credibilidad de su testimonio y concluyó que, bajo los criterios de la sana crítica, ante unas declaraciones “plagadas de incoherencias y contradicciones”, lo pertinente era precluir la investigación judicial en favor de los procesados en este caso.

En otras palabras, la Fiscalía admitió que fueron tantas las dudas en este proceso, donde la única prueba fue el testimonio del exguerrillero alias Cochebomba, que la decisión razonable era absolver a los procesados. Más aún cuando otro guerrillero, “contertulio y compinche del primero”, declaró que no le constaba nada de entrega de dineros a la empresa Catering de Colombia. Además, del estudio contable y patrimonial realizado a la compañía tampoco se derivaron conclusiones de enriquecimiento ilícito o lavado de dineros.

Desde hace 11 días, el empresario Guillermo Riomalo es un inocente más que vivió una pesadilla por cuenta de un error judicial. Hoy cree que no todo fue tan gratuito. En ese momento, su empresa atendía contratos de suministro a la British Petroleum Company, entre otras empresas, y estaba a escasos días de ganarse una licitación para suministrar 9.000 comidas diarias. Hoy siente que, de alguna manera, entendió lo que es la fragilidad humana. A pesar de ser un hombre económicamente rico, vio cómo una cacería de brujas arrasó con todo.

Sin embargo, se siente más afortunado que sus compañeros de injusticia. José María Gregori no vivió para saber de su absolución, y Humberto Jiménez pasó casi dos años en prisión por delitos que no cometió. En medio de su tristeza y la evidencia de que la empresa quedó con los días contados, Guillermo Riomalo aprendió del valor de su familia y estando preso conoció a quien hoy es su gran motivación: su hija nacida el 6 de diciembre de 2009, producto de su relación con su actual esposa, quien también fue su solidaria compañera.

La sombra de la cárcel aún lo agobia, y la primera evidencia es que antes del problema tenía 943 contactos telefónicos, hoy no pasan de 50. Pero entre ellos están los empresarios que siempre creyeron en su inocencia y en su talento como administrador. Por eso, ya puso en marcha su nuevo destino: la empresa Qualiteam Catering, con lo mismo que sabe hacer: suministro de alimentos y servicios. Entiende que tiene que vender activos y resolver dilemas de su antigua compañía, pero asume que lo suyo es el trabajo, así muchos se hayan equivocado juzgándolo sin razones.

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 68
  • Enviar
  • Imprimir

Lo más compartido

Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Publicidad
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio