Estoy en Tunja para cumplirle al país: Santos

El mandatario se comprometió a dialogar con los campesinos que continúan en paro.

En un intento por solucionar el paro agrario que cumple ocho días, el presidente Juan Manuel Santos viajó este lunes a la ciudad de Tunja para iniciar un diálogo directo con los líderes campesinos y frenar los bloqueos de carreteras y desórdenes en varias partes del país.

“Ayer me comprometí a dialogar y concertar con nuestros campesinos. Estoy en Tunja para cumplirle al país”, dijo el jefe de Estado a través de su cuenta en Twitter.

Santos reiteró que “los campesinos han estado y están y estarán siempre en nuestras prioridades, y desde el primer día de gobierno los agricultores han estado en las políticas y en el presupuesto del país".

Este encuentro se produce tras las polémicas declaraciones en las que el jefe de Estado señaló que “el tal paro nacional agrario no existe” y que desencadenaron fuerte críticas por parte de los campesinos que exigen una solución a sus demandas.

Los cortes en las vías mantienen aisladas a numerosas poblaciones de siete departamentos y en algunas de ellas, principalmente de Boyacá, donde han sido más intensas las protestas, escasean alimentos y otros bienes de primera necesidad, según las autoridades.

El Instituto Nacional de Vías (Invías) y la Policía de Carreteras informaron que los cortes han ocasionado el "cierre total" de 28 carreteras de los departamentos de Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Huila, Nariño y Putumayo, mientras que en Caldas hay una vía con "cierre intermitente".

Boyacá, un departamento cercano a Bogotá por donde pasan las carreteras que comunican a la mitad norte del país con la capital, es el más afectado, con 15 vías totalmente cerradas al tráfico por las protestas, según el informe de la Policía de Carreteras.

La huelga fue convocada por un sector de los caficultores pero ha tenido mayor repercusión entre los productores de papa, leche, tomate y hortalizas de Boyacá, que alegan ser víctimas de las importaciones de alimentos, del contrabando, del alto coste de los combustibles y fertilizantes y de la falta de apoyo estatal.

Desde el comienzo de la huelga el Gobierno ha manifestado su disposición a dialogar con los diferentes sectores, siempre y cuando abandonen las manifestaciones violentas y el corte de carreteras, pero hasta ahora todos los intentos de conciliación han fracasado.